Viajes

36 horas en la Ciudad de México

Museo Franz Mayer, Av. Hidalgo 45, Centro Histórico, Guerrero, Ciudad de México, D.F., México.
Museo Franz Mayer, Av. Hidalgo 45, Centro Histórico, Guerrero, Ciudad de México, D.F., México.

Para una capital con una historia tan larga y estratificada, hay muchas cosas nuevas en la Ciudad de México. Los rascacielos crecen como el bambú. Cada semana parece abrir un restaurante de moda, un hotel boutique o una tienda de comida gourmet. Pese al humor nacional frecuentemente lúgubre –en México la corrupción siempre parece cada vez más descarada, y la violencia, en su mayoría relacionada con las drogas, persiste en muchas áreas– la ciudad ha conservado su atractivo. Hay planes extravagantes para nuevas áreas peatonales y un aeropuerto nuevo, y la feria de arte Zona Maco se ha convertido en una parada obligatoria para los comerciantes internacionales. La ciudad sigue siendo un lugar de contradicciones y de enorme desigualdad, con helipuertos para los ricos y desplazamientos de cuatro horas para los trabajadores ordinarios; reductos de encanto Art Deco y kilómetros de fea extensión urbana; museos de vanguardia y escuelas sin computadoras. Pero la Ciudad de México es más cosmopolita que nunca, y en ella hay chefs, artistas y directores de cine de talla mundial, y atrae a europeos y latinoamericanos talentosos. En la era de las megalópolis, la capital mexicana está preparada para hechizar y desconcertar, para desafiar y encantar.

Viernes

4 p.m.

Paseo por la Roma

En la Roma, tapiceros y librerías de segunda mano se intercalan con zapaterías de diseñador. Toque el timbre en Fábrica Social para adquirir blusas y bolsos bordados a mano. Las etiquetas de precio indican el nombre del artesano local y el número de horas requeridas para fabricar la prenda. Escoja mocasines hechos a mano o botas al tobillo en Goodbye Folk (aproximadamente 2,600 pesos, o 146 dólares) o pida que se los hagan a la medida. Beba un café o coma un exquisito pan de yema en La Puerta Abierta, una diminuta panadería, y después camine hacia la tienda de David Pompa, que vende hermosas lámparas de cristal soplado a mano. Carla Fernández, sobre Álvaro Obregón, ofrece atrevida ropa geométrica basada en hilados mexicanos; o camine hacia el oeste hasta la boutique Condesa de Carmen Rión, que vende bufandas preciosas.

8 p.m.

Nueva mexicana

Acomódese en una banqueta del afable salón comedor de Quintonil, donde Jorge Vallejo se basa en ingredientes prehispánicos para producir una cocina mexicana elegantemente reinventada. Pruebe la tostada con carne de cangrejo ahumada, limón, rábano y chile habanero o el filete en pulque, elaborado con savia de agave fermentada. Consiéntase con una margarita de tamarindo o con el clásico Quintonil (mezcal, limón, mandarina y amarantos). La cena cuesta alrededor de 850 pesos, sin bebidas; el menú de degustación de 10 platos cuesta 1,150 pesos. Las reservaciones son obligatorias los fines de semana.

10 p.m.

Cantina genial

Covadonga, una cantina en la Roma con paredes color durazno, lámparas fluorescentes y meseros al viejo estilo, atrae una ruidosa clientela local los jueves y viernes que va a tomar cerveza o tequila, a conversar y a jugar dominó. Artistas, escritores y cineastas se mezclan con los veteranos; pese –o debido– a su estética abiertamente retro, el bar se ha puesto tan de moda que a menudo es utilizado para fiestas durante la feria de arte más grande de México (Zona Maco), que se celebra en febrero.

Sábado

9:30 a.m.

Obsesión con el maíz

Gerardo Vázquez Lugo ha llevado a Fonda Mayora, su nueva empresa en la Condesa, la dedicación a la tradición y a los ingredientes locales que hizo que su restaurante Nico’s se convirtiera en un atractivo para los chefs. El jugo verde, una mezcla de nopal, apio y jugo de naranja, llega oscuro y espumoso. Pruebe los huevos encamisados: huevos cocinados a la plancha dentro de una tortilla inflada, servidos con un sabroso guiso de frijoles (pida salsa roja, una salsa picante elaborada con jitomate y chiles guajillo). Las tortillas de aquí son excepcionales: Vázquez está obsesionado con el maíz, el cual se muele en el lugar. El desayuno cuesta alrededor de 250 pesos.

11 a.m.

Gánese sus galones

Visite Telas Típicas, una tienda sencilla que vende ropa a rayas finas hilada en telares de madera en el estado de Puebla. La tela, un algodón crudo y fuerte, es apta para tapicería y cortinas y resulta una ganga por 90 pesos el metro. Llame para confirmar que esté abierto.

11:30 a.m.

Paseo de arte

Las paredes de la Ciudad de México son un lienzo donde los artistas mantienen viva la tradición de muralismo del país. El recorrido a pie semanal de tres horas de Street Art Chilango revela el arte oculto a plena vista: un rostro a esténcil en un puesto de periódicos del artista colombiano Stinkfish; una mujer oaxaqueña contemplando una parvada de la colectividad oaxaqueña LaPiztola. Fundado en 2013, Street Art Chilango ayuda a los artistas a encontrar muros que puedan pintar “legalmente” y produce obras de arte a comisión. Reserve el paseo del sábado (200 pesos por persona) o un recorrido privado (100 pesos hasta ocho personas). Understand Mexico ofrece recorridos privados para hasta 10 personas por 50 dólares la hora; los conocedores que busquen presentaciones personales con diseñadores y artistas pueden organizar una visita con Mexico Cultural Travel por 350 dólares y más.

2 p.m.

Al mercado, al mercado

No puede ir a la Ciudad de México sin comer en uno de sus muchos mercados. El puesto de carne de Meche y Rafael en el Mercado Medellín, en la Roma (Local 349), sirve suculentas carnitas (solo los sábados) y crujientes trozos de chicharrón. Camine entre las pirámides de frutas y las altas bolsas de chiles hasta llegar a Helados Palmeiro (Local 507), donde Eugenio, un biólogo molecular de La Habana, prepara helados deliciosamente cremosos. El mercado de mercados es La Merced, un asombroso laberinto de verduras, fruta, piñatas, dulces, herramientas, lo que usted mencione, que ocupa algo así como cuatro campos de fútbol americano cerca del centro de la ciudad.

4 p.m.

Colección en claustro

En una ciudad de museos extraordinarios, el Museo Franz Mayer es una joya pasada por alto. Mayer, un financiero nacido en Alemania, dejó en fideicomiso al Banco de México una colección de tres siglos de arte decorativo. Está situado en un precioso edificio del siglo XVIII que cuenta con un tranquilo claustro, el cual alguna vez fue un hospicio manejado por la orden de monjes de San Juan de Dios. No se pierda el biombo del segundo piso que muestra el caos de la conquista en un lado (vea esto primero) y, del otro, la prístina Ciudad de México que el artista (desconocido) pretendió hacernos creer que resultó después. La colección de plata incluye pequeñas copas de los siglos XVII y XVIII elaboradas con cáscaras de coco tallado con pies de plata, usadas por la alta burguesía para beber chocolate. La admisión cuesta 45 pesos.

8 p.m.

En su concha

Una ola de restaurantes de comida de mar y tierra ha irrumpido a gran altura en la Ciudad de México, y uno de los mejores es La Docena, un espacio ventilado con ventanales que van del piso al techo y cuyo nombre hace referencia a las ofertas de su barra de mariscos crudos. Si no quiere ostiones, empiece con un ácido ceviche estilo peruano o con un plato de camarones asados untados con ajo y paprika, y después siga con una jugosa arrachera asada con una guarnición de papas fritas. La cena parte desde aproximadamente 600 pesos, sin bebida.

10 p.m.

Cócteles en la Condesa

Vaya a la Condesa para tomarse la del estribo en Baltra, un bar pequeño con iluminación suave y bebidas excelentes, incluyendo un Old George Sour, una fragante mezcla de tequila, pepino y cardamomo, o una Melissa, ginebra, citronela y menta. Después, siga con Felina, un sitio tranquilo de la Condesa tan discreto que muchos lo pasan por alto. Las noches del fin de semana, un DJ pone a la gente en movimiento. Si lo que busca es mezcal, eche un ojo a La Clandestina, un lugar pequeño, sencillo y nada pretencioso donde más de 20 mezcales son almacenados en botellones de 20 litros. Los cantineros lo guiarán por la lista intimidante de mezcales elaborados con distintos tipos de agave, hasta que usted se caiga del banco.

Domingo

9 a.m.

Desayuno multitudinario

Lardo, la incorporación más reciente al imperio de restaurantes de Elena Reygadas, zumba de gente moderna y adinerada que da cuenta de los jugos frescos, betabel con piña, hibisco con jengibre, y los pasteles por los que su panadería, Rosetta, es justamente famosa (una hojaldrada empanadilla rellena con compota de higos; bollos dulces estilo brioche con romero). Siéntese en una mesa de madera o en la barra de cobre cepillado y sumérjase en un “croque monsieur” o en huevos escalfados con hoja santa servidos en una pequeña olla de peltre. Llegue temprano para ganarle a la fila. El desayuno cuesta alrededor de 200 pesos.

11 a.m.

Oasis colonial

En una ciudad de tráfico alocado, las calles adoquinadas de San Ángel, flanqueadas de desordenadas plumbagináceas florecientes, están a un mundo de distancia. Póngase en camino sobre calles tranquilas como Santísimo, donde alguna vez tuvo su casa Rufino Tamayo, el finado artista contemporáneo, y donde todavía vive gente discretamente rica. El Museo Casa del Risco, en la Plaza San Jacinto, presume de una fuente de 7.3 metros de altura, decorada con cerámica y porcelana. Eche un ojo al encantador Museo del Carmen (admisión 52 pesos), un ex monasterio de las Carmelitas con una exhibición de la orden y una colección de momias. Incluso puede refrescarse con una rasurada de 60 pesos con navaja de afeitar, toallas calientes y todo lo demás en Baños Colonial, una de las pocas casas de baño que quedan en la ciudad; esperemos que sea el único peligro que corra en México.

Hospedaje

Downtown (Isabel la Católica 30, Centro; downtownmexico.com), un hotel del Grupo Habita situado en el Palacio de los Condes de Miravalle, una construcción del siglo XVII ubicada en el Centro, tiene 17 habitaciones espaciosas con techos abovedados de ladrillo. El complejo incluye un restaurante que se llama Azul Histórico y tiendas de artesanía fina, chocolates y de diseñadores. El bar de la azotea ofrece vistas impactantes al Casino Español. Lleve tapones para los oídos. La tarifa básica para una habitación “colonial” con cama King es de 262 dólares, más impuestos.

Casa Stella (Ámsterdam 141, Condesa; stellabb.com) es una casa lujosa Art Deco ubicada sobre la frondosa Avenida Ámsterdam, en la Condesa, que cuenta con siete habitaciones sencillas y elegantes, excelente desayuno y personal amigable y complaciente. Los precios varían entre 79 y 173 dólares, más impuestos.

El popular Red Tree House (Culiacán 6, Condesa; theredtreehouse.com) tiene 17 habitaciones y se ubica en un punto intermedio entre B&B y hotel boutique. Las habitaciones sencillas cuestan 95 dólares, más impuestos; las suites son de 250 dólares, más impuestos.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de abril de 2016, 9:18 a. m. with the headline "36 horas en la Ciudad de México."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA