Lujoso crucero Crystal desde Nueva York a Québec
A las cinco de la tarde, tomando champán en el Crystal Serenity, nos despedimos de Nueva York y de la Estatua de la Libertad. El día anterior, en el camarote de este lujoso barco, nos recibió Almir, el mayordomo, vestido de etiqueta, con chocolates, salmón, foie y otras delicias. Así comenzó este crucero de lujo de la compañía número uno en el mundo.
Mientras viajábamos por el noreste de Estados Unidos y Canadá, asistimos a clases de “enriquecimiento intelectual”, para aprender a crear películas con el I-Pad, además de escuchar charlas de interesantes oradores.
Cada noche probamos platos exquisitos en el Silk Road, comedor del aclamado chef Nobu Matsuhisa, así como en los otros restaurantes del barco. Nos impresionaron los espectáculos en el Teatro Galaxy, presentados por el director Gary Hunter. Realizamos compras en el barco, cantamos con un pianista en el Palm Court y vimos películas en el Teatro Hollywood. El capitán Egil Giske nos invitó a un cóctel, seguido de un concierto del violinista polaco Michael Bacala.
En Newport, Rhode Island, visitamos las mansiones de los multimillonarios norteamericanos de los siglos XIX y XX. La más grandiosa –los Breakers– nos permitió imaginarnos cómo vivía la familia de Cornelius Vanderbilt II. El arquitecto, Richard Morris Hunt, creó 70 salones inspirados en los palacios renacentistas de Italia. Después de la gira, probamos los lobster rolls del pintoresco Festival de Mariscos de Newport.
En Boston visitamos la Universidad de Harvard y Lexington y Concord, lugares históricos donde ocurrieron batallas en 1775 que iniciaron la Revolución Americana. En Concord vivieron los grandes escritores Emerson, Thoreau, Luisa May Alcott, y Nathaniel Hawthorne.
Fundado en el siglo XVII, Portland, Maine, atrae por sus edificios históricos y almacenes restaurados en sus antiguas calles, con galerías, estudios de artistas, restaurantes y tiendas.
En Mount Desert Island se fundó Bar Harbor, pintoresco puerto que visitamos el sexto día. Viven allí 5.000 personas y miles de turistas lo visitan por su Parque Nacional de Acadia y su pueblo, donde tiene una gran mansión la familia Rockefeller.
En Halifax, Nueva Escocia, Canadá, fundada en 1749, visitamos los Museos del Ejército y la Marina en el Citadel. Son de interés el Museo Marítimo (con objetos del Titanic) y el cementerio Fairview Lawn, donde enterraron a víctimas del hundimiento del Titanic.
El antiguo pueblo de North Sydney, Nueva Escocia, sobre el Cabo Breton, fue refugio de pescadores españoles en el siglo XVI. Con un excelente guía visitamos la Casa Jost (1787), de un prominente comerciante, donde vimos una histórica lavadora inventada por el yerno de Alexander Graham Bell, David Fairchild, fundador de los Jardines Fairchild de Miami.
El penúltimo día anclamos en el río St. Lawrence para visitar Québec, la segunda ciudad amurallada más antigua de Norteamérica. Dickens la llamó “la Gibraltar de América” por su altura, su ciudadela suspendida en el aire, su variado paisaje, y sus espléndidas vistas. Fundada por el francés Samuel de Champlain en 1608, la hizo habitable la Compañía de 100 Asociados a mediados del siglo XVII. Erigieron casas alrededor de la Place Royale, donde se halla la estatua de Champlain y la antigua iglesia Notre-Dame-des-Victoires. Su Maison Chevalier (1752) ilustra la arquitectura de la Nueva Francia.
El último día visitamos el Musée de la Civilisation, el mural de las Cuatro Estaciones y el Parque Batterfield (1908), donde ocurrió la batalla entre los franceses y británicos. Allí retratamos La Citadelle de Québec, un fuerte construido en 1820 para defender la ciudad de una invasión estadounidense. Subimos por teleférico a las Cascadas de Montmorency, más altas que las de Niágara (300 pies). En Kent House o Montmorency Manor vivió el padre de la Reina Victoria mientras mantuvo una relación con su amante francesa. Allí compramos el famoso Maple Syrup. En la Île d’Orléans, descubierta por Jacques Cartier en 1535, tomamos cidra y vino de hielo. Almorzamos en Auberge La Goéliche, un restaurante-barco.
Esa tarde subimos al elegantísimo Hotel Fairmont Le Château Frontenac en el Antiguo Québec (patrimonio de la UNESCO). Construido en 1893, ha alojado a la Reina Isabel, Alfred Hitchcock y Winston Churchill. Lo remodelaron recientemente a un costo de millones. Después de probar la innovadora gastronomía del Bistro Le Sam, descansamos en nuestra cómoda habitación antes de viajar a Miami.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2015, 7:00 a. m. with the headline "Lujoso crucero Crystal desde Nueva York a Québec."