Cinco días en Nueva Orleans
Nueva Orleans es una ciudad de marcado acento francés pero con historia española. Gracias a la influencia de creoles europeos, españoles, norteamericanos, alemanes y afroamericanos, es uno de los más exóticos destinos de EEUU. También Cuba influyó debido al frecuente intercambio entre La Habana y Nueva Orleans. El patriota cubano Narciso López organizó allí una expedición para liberar a Cuba en 1850 y 1851. Antonio Maceo y José Martí compartieron una casa en el barrio de Tremé y hay una estatua dedicada a Martí en Jefferson Davis Parkway.
Primer Día
Comenzamos el recorrido en el histórico French Quarter Quarter (Vieux Carré o Barrio Francés). donde vivieron Truman Capote y Tennessee Williams. El legado de Williams en la que consideraba su “hogar espiritual” se celebra en el Festival Literario dedicado al escritor. En el 722 Toulouse Street comienza su carrera y escribe Un tranvía llamado deseo, en la cual Nueva Orleans es casi un personaje, y De repente el último verano. Lo acompañaron allí su amante, el mexicano Amado “Pancho” Rodríguez y González, y luego su pareja, Frank Merlo.
Truman Capote, nació en New Orleans en 1924. Dicen que su madre lo abandonaba por horas en una habitación del Hotel Monteleone y que a los cinco años se perdió en el Mardi Gras. En los años 30 regresa a la ciudad con su madre y padrastro, el acaudalado cubano de Nueva York, Joseph Capote, quien adoptó al niño y le cambió su nombre a Truman García Capote. Capote celebró la atmósfera atractiva y “perezosa” de sus restaurantes, que consideraba de los mejores de América.
Nos sedujo el encanto del Barrio Francés, con sus patios interiores que esconden hermosas fuentes, balcones y galerías adornadas con hierro forjado. Admiramos a una mujer que cantaba blues, a una banda de viejos que ofrecieron una “descarga de jazz” digna de Carnegie Hall en un humilde café, a un niño que bailaba “tap” en medio de la calle. Capote resume el espíritu de estas calles plenas de historia, colores y sonidos, al citar un antiguo cartel del Barrio Francés: “No te preocupes por la vida…Nunca saldrás de ella vivo.”
Visitamos Antoine’s, fundado en el 1840, el más antiguo restaurante administrado por una familia en EEUU. Allí un amable y joven camarero nos guió por sus salones privados. Antoine Aciatore atrajo a los distinguidos Krewes (organizaciones de desfiles y bailes de Mardi Gras). Los salones de Rex, Proteus y 12th Night Revelers exhiben históricas fotos, espectaculares coronas, cetros y vestidos de la Reina y el Rex de Mardi Gras. Durante la Prohibición, al Salón del Misterio se llegaba por una puerta en el baño de las damas y de él se salía con una taza de café llena de bebida alcohólica.
En Jackson Square se encuentran la Iglesia de St. Louis, El Cabildo y el Presbytère, cuyos museos ayudan a comprender la historia de New Orleans. Cerca visitamos el Mercado de New Orleans, de artesanías y comidas típicas. A media tarde probamos el café con chicory y los deliciosos beignets en Café du Monde.
Después de descansar en lujoso Omni Royal Orleans, (AAA Four Diamond), admiramos la hermosa vista desde la azotea. Ubicado en el French Quarter y fundado en 1838, el Royal Orleans está a solo pasos de las principales atracciones turísticas y ofrece cómodas y elegantes habitaciones donde se han quedado personalidades mundiales. Fue en este hotel donde un español inventó el Gumbo. El Rib Room, restaurante del hotel, ofrece excelentes platos de carne y una excelente sopa de tortuga.
En el BB’s Stage Door Canteen probamos Camarones con Grits y Ostiones Fritos “BLT” y disfrutamos de nostálgicos espectáculos de música de los años 40 con las Victory Belles. Luego recorrimos las 13 manzanas de Bourbon Street (1798), calle peatonal de dudosa historia moral, donde se toca música en vivo de jazz, rock, Cajun y pop. La versión local de Bourbon Street es Frenchmen Street, de mejor música--desde jazz hasta blues y rock.
Segundo Día
Comenzamos el domingo con el jazz brunch en Commander’s Palace, en el Garden District, declarado el Mejor Restaurante de New Orleans en el 2014. En este templo gastronómico de la legendaria familia Brennan probamos sopa de tortuga, Grillade de puerco con puerros, hongos salvajes, pimientos dulces, cognac y “grits”, Frittata de Crawfish y un fabuloso Soufflé de Pudín de Pan Creole.
Caminamos por el Cementerio de Lafayette (1832), ubicado casi enfrente del restaurante, famoso por las 1.100 tumbas de distinguidos miembros de la sociedad, pero aún más por algunas de ficción. En sus novelas Anne Rice ubicó en este cementerio la tumba de las brujas de Mayfair así como la del vampiro Lestat. Allí presentó, en un funeral de jazz, su libro Memnoch the Devil.
Después de visitar Harrah’s Casino y Fulton Alley, almorzamos en el excelente Grand Isle, cuyos ostiones fritos con alioli de ajo son inolvidables. Volvimos al French Quarter para ver una obra de Toni Morrison en el Petit Theatre. Renovado en el 2013, data de 1916 y ocupa su lugar actual desde 1922.
La cena en Arnaud’s confirmó la calidad gastronómica de New Orleans. Desde el Café Brulot, los Camarones Arnaud con Salsa de Remoulade Creole, los Ostiones Bienville, hasta las Papas Soufflé y el postre de Bananas Foster, todo fue maravilloso. Finalizamos la noche oyendo jazz de primera en el Irvin Mayfield’s Jazz Playhouse, del Hotel Royal Sonesta.
Tercer Día
Después un desayuno buffet en el romántico patio del Court of the Two Sisters, visitamos la Colección Histórica de New Orleans, y sus exposiciones sobre La Historia de Mardi Gras y Acuarelas de Artistas de Louisiana. La entrada incluye visita guíada a la Residencia del General L. Kemper Williams y giras de edificios y patios históricos de The Collection. Los Williams, quienes vivieron allí hasta el 1963, coleccionaron interesantes antigüedades y objetos históricos.
Paseamos por el Garden District, donde admiramos hermosas mansiones de estilo Victoriano, italiano y de Renacimiento Griego. En este elegante barrio creado en 1832 por Barthelemy Lafron vivieron los norteamericanos ricos después de la Compra de Louisiana. Nicholas Cage, Anne Rice y Sandra Bullock tienen mansiones allí. Cerca está Magazine Street, de arquitectura histórica y agradables cafés al aire libre.
Cenamos en el excelente Cochon, en Tschoupitoulas Street, ubicado en un almacén renovado, donde el Chef Link y el Chef/Co-dueño Stephen Stryjewski preparan platos de cerdo de la zona, mariscos, y vegetales frescos, usando métodos tradicionales pero con el auténtico sabor Cajun.
Cuarto Día
Para comprender cómo funcionaba la vida de New Orleans durante la esclavitud, realizamos una gira de de plantaciones. Recomendamos la gran plantación Oak Alley (1839) y la más íntima, Laura, verdaderas joyas históricas. En Laura, de 12,000 acres en su mejor época, vivió la familia Duparc, típica de las familias creole. La casa (construida entre 1804 y 1805 y conservada tal y como era originalmente) fue obra de talentosos esclavos. Las mujeres de la familia manejaban el negocio familiar. Cuentan que Elisabeth Duparc le vendió a un hombre una esclava de tres años, lo cual la separaría de su madre, también esclava en la plantación. Emile Locoul, hijo de Elisabeth, ofreció el doble de lo que el hombre pagó por la niña y así evitó la gran crueldad de separarla de su familia. Laura Locoul, descendiente de los fundadores, documentó las historias familiares y, horrorizada por ellas, se marchó de la propiedad que heredó.
De vuelta en New Orleans, visitamos el Hotel Monteleone y recordamos a Tennessee Williams y a Truman Capote en su bar favorito, el Carousell. Luego probamos Crawfish Vol Au Vent, Camarones Bienville y otros deliciosos platos preparados por el Sous-Chef hispano, en el Criollo, restaurante del Monteleone.
Quinto Día
Durante una gira guiada por el French Quarter, visitamos apartamentos y casas del s. XIX de las familias creole. Contaron su historia voluntarios vestidos de personajes reales de la época. La residencia de Beauregard-Keyes, de la escritora Frances Parkinson Keyes, es la más interesante y bien conservada.
Para una visita panorámica de la ciudad recomendamos el Red Bus de City Sightseeing, que permite bajarse en cada atracción turística y volverse a montar en el autobús, todo por un precio fijo. En él llegamos a varios destinos: Mardi Gras World, donde se exhiben las carrozas y figuras del Carnaval; el Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial; el Distrito de Jardines y el de Arte; y muchos más.
En el NOLA, del famoso chef Emeril Lagasse, probamos los camarones con “grits”, la pasta de cangrejo y chorizo, y un exótico POBOY vietnamés.
Nos despedimos en el elegantísimo August, ubicado en un edificio del s. XIX. La cocina francesa-creole contemporánea, creada por el famoso Chef John Besh y preparada por el chef de cuisine Todd Pulsinelli, incluyó gnocchi de papa, camarones “Etoufée”, pato asado, cerdo Rebecca Lirette y vegetales frescos. Otro restaurante de interés, para los que prefieran comida Nouvelle Créole muy innovadora, es Compère Lapin, cuyo chef-dueña Nina Compton fue la chef de Scarpetta en Miami y una finalista en Top Chef.
Abandonamos Nueva Orleans con melancolía pero sabiendo que volveremos pues esta ciudad es una excepcional combinación de historia, gastronomía, música, multiculturalismo y el arte de vivir bien.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de junio de 2016, 11:13 a. m. with the headline "Cinco días en Nueva Orleans."