Columnistas & Blogs

Mis ángeles guardianes

La olla, que estuvo llena del caldo, carne y vegetales estaba calcinada.
La olla, que estuvo llena del caldo, carne y vegetales estaba calcinada. MA Collins

El 1 de enero de 2018 me tomó como un día más de trabajo. Feliz, saliendo de viaje hacia Las Vegas en una asignación especial para el programa Aquí y Ahora. Esa fue la razón para que, luego de un brindis por fin del año en casa de unas amistades que son como familia, me despidiera temprano para irme a casa, ya que tendría que estar en el aeropuerto en la madrugada. El año nuevo entró a mi vida como un sueño, porque estaba yo dormida. Apenas el despertador sonó al día siguiente, comencé a arreglarme para salir al aeropuerto.

De pronto recordé que sobre la estufa tenía una olla de esas muy caras, que son francesas, de hierro recubierto de porcelana. Estaba llena de un caldo de res delicioso que preparé para mis amistades, pero como también la quería compartir con la gente que viene a casa a ayudarme, decidí encender la estufa, ponerla en el máximo calor para, antes de irme, apagar la estufa y que, quienes fueran llegando pudieran disfrutar de aquel platillo que para entonces estaría tibio.

El problema es que me fui de casa ¡y dejé la hornilla encendida a todo lo que daba! Recordé todo cuando el avión había despegado de Miami para un largo vuelo de más de cuatro horas. Creí que me daba un ataque al corazón al verme impotente de evitar una tragedia. Desesperada, no sabía qué hacer en pleno vuelo pensando en el escenario de mi casa, quizá ya en esos momentos envuelta en llamas. Y lo peor adentro: mis tres amados perros: Oreo, Valentina y CJ.

Al verme desesperada tratando de conectarme a la internet del avión para comunicar por texto con mi gente y que entraran a mi casa, la mujer sentada a mi lado me preguntó qué me pasaba al verme al punto de un colapso nervioso.

“No se preocupe. Yo tengo comunicación por texto. Soy sobrecargo que voy en ruta para tomar otro avión. Enviemos mensajes a sus familiares y después utilice el celular tanto como lo necesite”. Y comenzó a textear a mi gente que no le respondía, porque no conocían el número de Marcy Zwygart. La desesperación iba en aumento al ver que el teléfono de Marcy cambiaba cualquier palabra en español al inglés sin dejarme pedir auxilio.

Los minutos pasaban y me sentía morir, hasta que por fin, Antonietta mi hija entró en contacto con el teléfono de Zwygart. Ya había hablado con Lucy García, esa mujer de gran corazón que me ayuda con mis animalitos, y quien sin saber nada llegó a mi casa más temprano que de costumbre. El texto decía que todo estaba bajo control, mucho humo en casa, la cazuela consumida, pero los animalitos fuera de un mareo por el humo que ya estaba por todas partes, estaban bien y correteando en la terraza.

¡Respiré aliviada! Después supe los escalofriantes detalles. Como todas las mañanas, Lucy fue a sacarlos al patio, pero cuando llegó se espantó al ver que había humo por todas partes. Aterrada, mientras entraba, comenzó a filmar unos segundos de lo que veía. Encontró a mis perritos mareados. Los gatos habían salido por las puertas para ellos, pero los caninos no cabían.

La olla, que estuvo llena del caldo, carne y vegetales estaba calcinada. En unas tres horas hirviendo, tapada casi herméticamente a alto fuego había consumido todo el líquido y el humo era producido por el resto que ya se quemaba. Media hora más y hubiera ocurrido una tragedia.

Sé que soy afortunada de contar la historia que tuvo un final feliz, pero que a la distancia me dejó durante varios días temblando del susto. Les agradecí a Lucy y a Marcy Zwigart, asistente de vuelos de American Airlines, su generosidad, esta última al prestarme su teléfono sin restricción alguna. Olvidar la estufa encendida puede tener fatales consecuencias para cualquiera. Revise esta antes de salir.

Por lo demás, el susto me sirvió para saber, que tal y como oro todos los días, al despertarme, al acostarme y cuando salgo de viaje, mi casa está protegida por ángeles custodios, protectores, guardianes y sin lugar a dudas que entre ellos hay también unos cuantos que son bomberos.

mariaantonietacollins@yahoo.com

Twitter e Instagran: @CollinsOficial

  Comentarios