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Proyectos como Midtown Doral son ejemplo del aporte que los venezolanos a nuestra ciudad

Cada vez son más los venezolanos que llegan a Miami para empezar de nuevo sus vidas lejos de la caótica situación de su patria, trayendo un talento y una energía renovada a Miami que ya comienza a sentirse. La compañía Optimus International Development es un vivo ejemplo de ello.

Fundada hace tan sólo dos años por cuatro socios venezolanos con idea de crear una urbanización única que les permita a sus residentes vivir, trabajar y entretenerse en ella, la empresa acaba de sacar al mercado dos de los edificios de su increíble proyecto Midtown Doral, vendiendo 70 unidades en una sola tarde.

Ni Nelson Monroy, el carismático C.E.O. venezolano de la firma, ni Jesús Quintero, socio fundador, daban crédito a sus ojos. Claro que Optimus ya tiene en su haber una larga lista de éxitos tanto residenciales como comerciales en Venezuela, donde han construido desde hospitales y centros comerciales hasta apartamentos de lujo o unidades de interés social. Además, aquí en Miami son dueños del Best Western Premiere de Lejeune y están construyendo ahora un Holiday Inn al este del aeropuerto. Quintero es también socio inversionista de Brickell House, el lujoso proyecto residencial de Brickell que tiene una tecnología de punta y uno de los primeros parqueos robotizados (gracias al sistema AGV o Automatic Guided Vehicle) de Miami. Midtown Doral, cuya primera fase está ya en plena construcción y planea estar terminada en un par de años, contará con cuatro lujosísimos edificios de 8 pisos y 153 unidades cada uno (de uno, dos y tres cuartos), con cocinas de Artefacto, pisos de Porcelanato, electrodomésticos Bosch y precios que van de los $239,000 (apartamentos de un cuarto y un baño y medio) a los $750,000 (los penthouses); dos edificios de parqueos, un impresionante Club House con gimnasio, spa, bar, piscinas, salón de fiestas y restaurante, y 72,000 pies cuadrados de fuentes y paseos que conectan a los edificios entre sí y en los que abrirán boutiques, peluquería, farmacia y algunos de los mejores restaurantes de la ciudad. Según comentaba recientemente Monroy en una cena organizada en su honor por su amigo Eugenio Maslowski, lo que en Brickell pudiera costar $1 millón, en su proyecto sale por $500,000. Casado con la arquitecta también venezolana Graciela Lafee de Monroy, Nelson llegó a Miami en 1995 con su esposa y sus dos hijas pequeñas: Claudia (graduada ya de Business Administration en la Universidad de Miami, trabaja ahora en Direct TV en Nueva York), y Graciela Carolina (quien se graduó de arquitectura con honores, también en la Universidad de Miami, y fue contratada de inmediato por la firma Wettling Architects de Nueva York, donde vive). La pareja compró entonces una hermosa casa en Weston (o Westonzuela, como también es conocida la zona por la cantidad de venezolanos que residen allí). Mientras Graciela alternaba sus labores de madre y esposa con las de representante de propietarios en obras de remodelación y construcción (ella es la que, por ejemplo, ha supervisado y colaborado en el diseño de las casas y apartamentos de Ella Cisneros o Luis Fernando Pardo), Nelson (que fue en Venezuela presidente de Citibank Trading Company y de PMC) se dedicó de lleno durante 19 años, hasta su actual desempeño en Optimus, a la consultoría gerencial, ayudando a entrar en Latinoamérica y a expandir mercados a corporaciones americanas como Visa, Goodyear, Bentrust Financial, IBC TV, IHI (International Health Insurance) Denmark, Axxial o Flighter.• 

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de agosto de 2014, 0:00 a. m. with the headline "Proyectos como Midtown Doral son ejemplo del aporte que los venezolanos a nuestra ciudad."

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