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¿Será pecado vestir de blanco después de septiembre?

‘Vístase del color que le venga en ganas’ aunque haya pasado septiembre y olvídese de lo diga la gente. En la foto, Lindsay Lohan (der.) y Estrella Archs durante el ‘Emmanuel Ungaro Prêt-à-Porter show’.
‘Vístase del color que le venga en ganas’ aunque haya pasado septiembre y olvídese de lo diga la gente. En la foto, Lindsay Lohan (der.) y Estrella Archs durante el ‘Emmanuel Ungaro Prêt-à-Porter show’. Getty Images

Abro mi clóset y veo unas cuantas blusas blancas, una falda blanca, un par de vestidos blancos, sandalias y tacones altos del mismo color y me espanto al momento y pego un grito mientras veo el calendario: ¡Estamos ya en agosto! ¡Virgen de la Rodilla Ensangrentada! Me quedan solo cuatro semanas para ponerme todo esto en los weekends o si no se me acaba el verano y mi ropa blanca irá intacta, con etiquetas puestas, al baúl de ropa que guardo cuando acaba una estación.

La verdad es que no sé de quién fue la idea, pero no me diga que a usted no le ha perseguido también como si fuera un descarnado fantasma esa costumbre hecha tradición: que después del Labor Day, es decir de la primera semana de septiembre, eso de usar zapatos blancos o vestidos blancos ¡es demodé! Que es asunto de mal vestidos y peor aún, de gente pasada de moda.

Como no sabía de quien había sido el invento, me puse a indagar. Resulta que en la década de los 50 las revistas femeninas fueron las que impusieron una moda que perdura –pero que, gracias a Dios, cada día menos mujeres siguen– y esta es que los zapatos y la ropa blanca salen a relucir justo en Memorial Day, cuando inicia oficialmente el verano y termina en Labor Day.

¿Por qué? Dicen que es porque sería la ropa supuestamente más fresca en la temporada más calurosa del año que son los meses de junio, julio y agosto. Lo cierto es que nos han inculcado algo que usualmente nos provoca la crítica a “fulanita y perenganita que parece ser que no se han enterado que el verano terminó y que siguen vistiéndose de ese color en octubre, noviembre y diciembre”.

Cuando yo misma cometí el “pecado” de andar de blanco en enero y recibí la consabida crítica, buscando en los libros encontré el mejor de los argumentos: un ídolo de la moda como Coco Chanel vestía de blanco ¡todo el año!

Dejo a las criticonas boquiabiertas cuando lo menciono. La realidad es que la blanquecina tradición se inició a finales de 1800 y principios de 1900, cuando los muy ricos dictaban las reglas del buen vestir y así decidieron que el color blanco en la ropa debería ser para bodas y ropa de vacaciones, pero que no se podía vestir en cenas durante el otoño.

Como Labor Day se convirtió en festivo oficial en 1894, fue entonces que los entonces gurús de la moda decidieron utilizar la fecha como el último día oficial para vestirse de ese color.

Pero, ¡un momento! Que toda regla tiene sus excepciones. Consulto con una experta que exige anonimato porque no quiere exponerse a la maledicencia popular.

“El blanco brillante del verano puede dar paso a un blanco más opaco, más tirando a beige, a lo que le llaman “blanco invierno” y que es perfectamente permitido por la moda después de Labor Day. Es la misma reflexión que se hace con otros colores. Por ejemplo. Así como los naranjas o rosas intensos se usan en tonos “palo de rosa, naranja pálido y se visten adecuadamente en otoño, lo mismo sucede con el color blanco después de la primera semana de septiembre. En todo caso, se puede utilizar con zapatos, bolso o chaquetas que sean de color oscuro y así se quita la brillantez veraniega”.

Pero a “ultimadas ganas” –diría la rica de mi pueblo– vístase del color que le venga en ganas y “mande a freír espárragos” a quienes no tuvieron más cosas que hacer que ponerse a inventar reglas que a nadie importan en pleno siglo XXI. Así que de negro, de blanco o del color que sea, ¡disfrute de lo que queda del verano y punto!• 

mariaantonietacollins@yahoo.com

@CollinsOficial

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