Para alcanzar la autoestima
Doctora Isabel:
Ya soy una mujer mayor, pero siento que no valgo nada, que los demás saben más que yo, o son más exitosos que yo, y creo que se lo estoy pasando también a mi hija. ¿Qué me puede aconsejar para poder levantar mi autoestima, y a la vez la de mi hija?
Querida amiga:
El sentimiento de ser valioso es esencial para la salud mental y es la piedra angular de la autodisciplina. Este sentimiento es un producto directo del amor de los padres y debe adquirirse en edades tempranas.
Diciendo esto, te pregunto, cómo fue tu niñez, ¿quién te hizo sentir inferior a los demás? ¿En algún momento has hecho sentir inferior a tu hija, o hay alguien en la familia que las hace sentir inferiores a ti y a ella?
Cuando los niños aprenden en verdad del amor de sus padres a sentirse valiosos, es casi imposible que los problemas de la vida adulta les destruyan esa conexión. El sentimiento de ser valioso constituye una de las bases de la autodisciplina, porque cuando uno se considera valioso, se cuida a sí mismo. La autodisciplina implica precisamente el estimarse y cuidarse uno mismo.
Observa tu comportamiento, nunca es tarde para cambiar, pero primero tienes que preguntarte qué cambiar.
El desarrollo de una autoestima auténtica es comportarse con respeto, generosidad y aprecio por uno mismo. También implica el relacionarse con los demás, pues si te pones en un rincón y no participas, te estás perdiendo una interacción con otra persona para que te conozca mejor, y al tener éxito con ese trato, por ejemplo con tu hija, o con una buena amiga, vas a comenzar a confiar más en ti, de manera que puedas tomar decisiones propias.
Recuerda que los problemas de la vida no desaparecen. Es necesario vivir esas experiencias y analizar las lecciones que vienen con ellas.
Haz una lista de 10 metas o ideas que hayas logrado, que te hacen sentir bien contigo misma. Te vas a sorprender de lo que has logrado y no has reconocido.
Esto mismo pídeselo a tu hija, que ella comience a reconocer aquello que ha logrado, porque quizás lo mira como algo sin importancia.
Rodéate y pasa tiempo con personas que te aprecian y que te lo demuestran no solo con palabras sino acciones.
Pregúntale a tu hija si quisiera invitar a una amiguita a la casa. Sé que serás la mejor anfitriona posible. Por supuesto, eso supone que hables con la madre de la niña e inclusive que vengan las dos, la conoces, hablan un poco, las niñas juegan y cuando se dé la próxima vez, será más facil.
Esto es para las dos, para ti y tu hija.
Qué te parece, dos por uno.
Abrazos,
Doctora Isabel
Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2016, 7:00 p. m. with the headline "Para alcanzar la autoestima."