Tus emociones y tu estrés
Doctora Isabel:
Siento rabia y depresión. El sheriff nos sacó de nuestra casa por atrasos en los pagos hipotecarios; y también a nuestro perrito que tanto amábamos. Nos hospedamos por dos días en un hotel; y el padre de mis dos nietos vivía con nosotros y dos hijos, uno de 34 y una hija de 30. Mi hijo le llevó el perro a un amigo. Al tercer día nos fuimos a casa de mi hija, madre de dos de mis nietos, una niña de 14 y un varón de 12. La niña ha estado muy deprimida porque quería mucho al perrito.
Le cuento lo del perrito. Cuando mi hijo sacaba al perrito de la casa de su amigo se le escapó corriendo para la calle y se topó con un perro grande que lo atacó y lo hirió gravemente. Lo llevó al hospital y nos hizo saber lo acontecido. La niña de 14 años empezó a llorar por lo sucedido y, media hora después, el doctor le dijo a mi hijo que había pocas esperanzas de vida para el animalito. Y que si le daban mayor atención nos costaría 12 mil dólares. No teníamos el dinero y decidimos que lo pusieran a dormir. Todos estamos deprimidos, en especial la niña, y muy enojados, por no estar presentes para poder ayudarlo en el momento que el perrito nos necesitó. Quizás nos regresen la casa, pero nada será igual sin nuestro otro miembro del hogar, ya que era el consentido. Tengo miedo de regresar con mi familia y sentir ese vacío en el hogar.
Hola, amigo:
Lo que describes es una situación que causa mucha inseguridad, temor y, por supuesto, del modo en que puedas procesar todas estas situaciones, emociones como la rabia y la depresión afloran.
Esta situación por la que estás pasando, el tener que dejar tu casa por falta de pagos, no es algo de un día, sino de varios meses. El sentimiento de culpa contigo mismo, de sentirte responsable por no haber encontrado una forma de resolver tu situación económica, puede causar un estado de continuo estrés; y la rabia que aflora a veces la diriges a ti o a quienes te rodean.
En la forma que describes tu grupo familiar, me atrevo a pensar que la situación económica ha afectado a toda tu familia, ya que estaban viviendo contigo. Tienes una realidad, no tienes dinero, estás en un mal momento. Puede que regreses a tu hogar, quizás hayas encontrado la forma de balancear tu vida, pero nunca podrías haber costeado la cirugía que tu perrito necesitaba.
Primero es lo primero, la familia que vive contigo, debe ayudarte a balancear la situación económica. Una vez que todos sean responsables de esta situación, podemos discutir el segundo problema que es el deseo de volver a tener un perrito para sacar a tu nieta de su depresión. Los animales ayudan mucho a quienes padecen depresión. Espero que ella esté bajo tratamiento con un psicólogo y que en la escuela estén al tanto de su depresión.
Los refugios locales de animales tienen muchos perritos, que te entregan ya vacunados, y podrían adoptar uno. Ella puede ir a visitarlos y decidir con la familia cuál se acerca más a ella. Ten en cuenta que el mantenimiento de este nuevo perro necesita ser parte de la ecuación de tu presupuesto. Si no tienes para cuidarlo, no añadas otra agravante a tu situación económica.
Te sugiero, si ese es el caso, que tu nieta de 14 se ofrezca a caminar, y a cuidar, algunos perritos de los vecinos. Pudiera convertirse no solo en un entretenimiento sino también en un pequeño negocio. Muchos jóvenes lo hacen. Eso la ayudaría mucho con su depresión.
Buena suerte y dejame saber.
Doctora Isabel
La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2016, 0:46 p. m. with the headline "Tus emociones y tu estrés."