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Sé que estás viviendo un infierno

Una escena ‘Pretty Baby’, con Brooke Shields y Susan Sarandon, un filme que toca el tema del abuso infantil.
Una escena ‘Pretty Baby’, con Brooke Shields y Susan Sarandon, un filme que toca el tema del abuso infantil. el Nuevo Herald

Hola, doctora Isabel:

Necesito ayuda urgente. Tengo 55 años y me voy a enloquecer; soy un fan número uno hace años de todas sus recomendaciones, pero creo que no puedo más con esta situación. Mi mayor anhelo sería que pudiéramos hablar, creo que soy un pedófilo cibernético. Ha llegado a tanto la admiración en toda mi vida por los niños que ahora puedo cambiar la calle por la computadora y sentir el mismo placer. No he sido jamás abusador de ningún niño, pero siento ese deseo. Doctora, por favor, comuníquese conmigo; si recibo alguna respuesta suya para mí sería un placer. Necesito su ayuda.

Hola, lector:

Leí tu carta y sé que estás viviendo un infierno. El ser pedófilo es una enfermedad, así diagnosticada por el manual de enfermedades mentales (DSM) y transita por períodos de vergüenza, de dolor, de depresión y de muchas dudas. Me dices que nunca has sido abusador físico de ningún niño, eso lo tienes que definir tú. Si de alguna forma contribuyes a que otros pederastas utilicen a niños para la pornografía infantil, sí estás abusando no solo de un niño, sino de varios. Me pides que me comunique contigo y así lo haré. Necesitas buscar ayuda lo antes posible. Puedes también hacerlo de una forma cibernética, ya que hay páginas de sexo anónimo, un programa de 12 pasos y, si entras a esa página, podrás participar en programas por internet. Debes de llamar al número de emergencia también de tu ciudad para preguntar si tienen un centro de ayuda para personas como tú.

Cuando sepa un poco más de tu problema, te daré mi opinión. Por lo pronto, quiero advertir a los padres sobre lo que es un pedófilo o pederasta. Los pedófilos y pederastas actúan de diversas maneras para conseguir niños y niñas, con la finalidad de abusar de ellos, inclusive de integrarlos en una red de prostitución infantil o para elaborar pornografía.

Quiero darles a los padres y educadores unas pautas a seguir para mejorar la seguridad de los menores.

▪ Cuídenlos en las salas de juegos, algunos pederastas frecuentan esos sitios para después de seleccionar a un menor, ofrecerse a pagarle algunas partidas o retarlo a jugar. Los abusos no ocurren en el primer encuentro, ya que el pederasta intenta ganarse primero su confianza, o los pueden invitar a un cine o a comerse una hamburguesa. Muchos pederastas frecuentan zonas deprimidas para buscar a niños o adolescentes desatendidos o con muchas carencias. Les ofrecen trabajo y les aseguran trabajo fácil.

▪ Los buscan también en las salidas de escuelas y parques. Hay algunos pederastas que aun optan por el secuestro.

▪ A través de internet los pederastas se introducen en canales de conversación como chats, se hacen pasar por niños o niñas en busca de amigos. Así se van enterando de los pormenores de sus familias, gustos y necesidades.

▪ Mucho cuidado en los malls.

▪ Al menos uno de cada tres abusos sexuales sobre menores se cometen en el entorno familiar, por parte de un tío, padre o abuelo, en la propia casa del menor.

Cómo son los pederastas. No hay un perfil exacto, pero reproducen algunas características que sí resultan significativas. Acercamiento físico a los niños, los abrazan, los cargan, los miman, los colman de atenciones y regalos para generar en ellos un sentimiento de deuda.

Buscan estar a solas de alguna manera con el menor. Ellos tienen un nivel bajo de autoestima, y se sienten más seguros con los niños. En un porcentaje elevado, los pedófilos han sufrido abusos de pequeños. Un tercer grupo, busca humillar y doblegar, posiblemente por haber sufrido antes el desprecio de otros durante su infancia.

El 90 por ciento de los pedófilos son varones, en el 70 por ciento superan los 35 años de edad. Con frecuencia buscan trabajos o actividades que les permitan estar cerca de los niños. El 75 por ciento de ellos no tienen antecedentes penales, pero su nivel de reincidencia es muy alto, aun después de ser descubiertos y condenados.

Cuando los encarcelan, no presentan problemas en prisión (recuerden, en la cárcel no hay niños). No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad. En más del 30 por ciento de los casos se trata del propio padre del menor. Con esto les aviso a los padres y, al lector que me escribió, le pregunto: ¿Alguno de estos rasgos que describí te concierne a ti?

Te llamaré.

Doctora Isabel

Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org. Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net

Esta historia fue publicada originalmente el 14 de junio de 2016, 10:00 p. m. with the headline "Sé que estás viviendo un infierno."

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