Libérate del yugo
Hola, doctora Isabel
Que difícil situación la que estoy pasando en estos momentos. Me casé hace cuatro años. Tengo una niña de tres años. Estoy a punto de finalizar mis documentos para el divorcio, por fin después de tanta lucha, mi esposo está de acuerdo que lo nuestro no va. Él me culpa de todo, soy su tercera esposa, él ya tiene cuatro hijos anteriores. He hecho de todo por salvar mi matrimonio pero ya no puedo más. Estoy enamorada de él, lo veo atractivo, tiene muchas cosas buenas, pero no podemos conectar, él se queja de todo. Él es alcohólico y no lo reconoce, es controlador y no lo reconoce, celoso, y esos son nuestros problemas. Cuando yo lo he dejado, cambia. Regresamos y todo vuelve a lo mismo. Él me guarda mucho rencor, siempre me acusa de abandonar el hogar, me insulta, dice que no sirvo para nada, que no lo amo y muchas cosas más.
Doctora, tengo miedo de hacer lo incorrecto quitándole el padre a mi niña. Mi mente me dice que me aleje de él, pero el corazón me pide que luche, que tenga paciencia, que tenga fe en él, que no lo abandone. Me da lástima, porque no tuvo buenos padres, no sabe reconocer sus faltas, nunca pide perdón. Ayúdeme, por favor, a salir de esto o cómo saber si existe una forma de que las cosas se arreglen por el bien de mi familia. Él dice que me ama, que no quiere perder su familia.
Hola, lectora:
Estimada lectora:
Sí, es una situación difícil la que estás pasando. La mayoría de las relaciones amorosas, albergan ciertos elementos de adicción. En el caso de ustedes sabes que él tiene la adicción del alcohol, además de la adicción a tener una relación “con alguien”. En estos momentos tú eres la relación del presente, ya sabes que por lo menos tuvo otras dos esposas y esta tercera, tú, no la estás pasando nada bien. Como la mayoría de los alcohólicos, él no reconoce serlo, es controlador, celoso y abusivo. Me dices que estás al firmar los papeles del divorcio, y el temor a tomar una decisión te aterra.
Tienes las características de alguien que tiene un amor adictivo. Temes dejar a tu pareja, al igual que un alcohólico tiene temor de dejar el alcohol. Debes arriesgarte y cambiar. Has tratado y quieres seguir tratando de cambiarlo. Te informo que no lo puedes cambiar, al igual que él no te puede cambiar a ti.
Te explicaré que nos aferramos a las relaciones, incluso a las problemáticas, porque nos sirven de algún modo. En tu caso, quizás obtienes algunos sentimientos de pertenencia, aunque él te hiere verbal y emocionalmente.
Haz una lista de “los beneficios” que esta relación te da. Sé honesta cuando hagas esta lista. Te darás cuenta de que es lo que te ata a él, y puedes hacer un ejercicio donde te miras al espejo y te digas: “Tú me das estos beneficios, te los agradezco, pero ya no los necesito”. Después, le pides a tu Ser Supremo, que te devuelva el poder personal que permitiste a esta persona te quitara. Al liberarte de este yugo en que vives, le dices a tu Dios: “Ahora comprendo que tengo en mí la capacidad de vivir una vida plena, sana y exitosa, para compartirla con mi hija, es mi obligación de madre, de darle un ejemplo sano de lo que es ser una mujer, segura de sí misma”.
Has tratado varias veces en estos cuatro años y él no ha hecho nada por cambiar. Cambia tú, asiste a los programas de AlaNon de tu área. Verás que te ayudarán a encontrar el camino.
Por cierto, no le estás quitando el padre a tu hija, la relación de padre, la debe hacer él con ella, me pregunto ¿él es o ha sido buen padre con sus otros hijos?
Doctora Isabel
Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Programa de lunes a viernes, 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org. Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de junio de 2016, 9:20 p. m. with the headline "Libérate del yugo."