Corta el cordón umbilical
Hola, doctora Isabel:
Le pido ayuda porque me siento defraudada, cansada y dolida. Mis hijos adultos son terribles conmigo y siento que Dios me va a castigar si los abandonara. Tengo problemas con mi negocio, todas mis relaciones se están desbaratando. Mi corazón no sabe qué hacer. Quiero ser madre pero ya tengo siete nietos y siento que ya es hora de dejar de hacer tantos sacrificios, ¿no cree?
Por favor, ayúdeme.
Hola, amiga:
Si me escribes para que te dé permiso para cortar el cordón umbilical, ya lo tienes. Lo que describes es una condición llamada codependencia; ocurre cuando nos sentimos responsables de todo lo que nos rodea, no sabes decir que no, se te ha olvidado qué es lo que tú quieres pues siempre estás complaciendo, prestando dinero, resolviendo la vida de tus hijos, y posiblemente a los demás.
No me extraña que tu vida sea un desastre, que tu negocio vaya mal, y de las demás relaciones ni se diga. Como mujer que eres, la sociedad te empuja a que te sientas responsable de la felicidad de todos, de la familia y de todo lo demás. Ya eres una mujer adulta, ya tu labor de mamá de niños pequeños terminó. Ahora les toca a ellos crecer y ser responsables de su vida.
Sí, aunque creas que van a caer en un precipicio. Es el momento de que los dejes que se den el golpe, que tomen conciencia de sus acciones y que aprendan a caminar por la vida, al igual que otros lo hacen.
Sé que no es fácil, porque eso quiere decir que tienes que desprenderte de ser indispensable, pero realmente no lo eres. Además, si ayudándolos continúas con tantos problemas, por lo visto el papel que desempeñas no ha sido efectivo, ¿no crees?
Hazte metas, deja de ayudarlos, aprende a decir: “No puedo”. También participa en grupos de ayuda como los de CODA, son excelentes para que puedas encontrarte a ti misma, y hallar otra misión en tu vida, ¡una misión llamada TÚ! Escribe en un papel las metas a seguir, primero unas 10, incluyendo algunas o todas las que te he dicho. Confía en tu instinto que te está gritando, no des más, no ayudes más, comienza a ayudarte a ti primero.
Ejemplo para una meta: siempre has querido viajar, pues ponlo por escrito como una meta. Después escribe los pasos para hacerlo. Quizás lo primero sea guardar dinero. Evita los “debería” pues los has dicho por demasiado tiempo. Una de las metas es no llamar a tus hijos, espera que ellos te llamen. Y, cuando lo hagan, escucha, utiliza tu instinto, si tratan de hacerte sentir mal por algo, les dices: “Siento mucho que pienses así”. No te dejes manipular y corta la conversación. Por ejemplo, puedes decir: “Perdona, tengo que cortar la conversación; tengo una reunión importante.
Otro consejo, no caigas en la trampa de ahora, de recibir los textos kilométricos de ellos, tratando de manipularte. Vence la tentación de una respuesta kilométrica. Di “lo siento” y ya.
Cuando vean que no pueden exprimir emocionalmente la naranja se cansarán. Pero el vacío que quizás te quede lo tienes que llenar con tu vida, con ayuda profesional y los grupos de apoyo. Ah, no te olvides de poner en las manos de tu Poder Supremo todas estas angustias. Puedes decir: “Pongo esto en tus manos” y olvídate de esa preocupación. Es muy sencillo y verás que sí puedes vencer esto y ser más feliz.
Buena suerte.
Doctora Isabel
La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de julio de 2016, 10:00 p. m. with the headline "Corta el cordón umbilical."