¿Puede funcionar un matrimonio en el que existe violencia doméstica, engaño y codependencia?
Hola, doctora Isabel:
Vengo de una familia disfuncional. Cuando yo era niña mi papá era alcohólico y maltrataba a mamá. Pasaron 24 años y sigo viendo que mis padres discuten y se insultan.
Ahora soy una persona muy fuerte de carácter; todo lo quiero en orden y odio las mentiras. Estoy casada con mi esposo ya casi 11 años, pero hemos estado separados dos veces. La primera fue en el 2009; yo estaba cansada, lo boté de la casa porque sentía que no era responsable por nuestro hijo que ahora tiene 9 años. Yo era el sostén de la familia; trabajaba pagaba todo y lo poco que él ganaba se le iba en pagar sus deudas y me cansé. En ese mismo año conocí a otra persona; era diferente. Éramos amigos; todo muy lindo hasta que el padre de mi hijo se dio cuenta. Él regresó a casa bajo la promesa de un cambio. Me dijo que lucharía por nosotros y lo acepté, pero ya no sentía amor. Por cosas de la vida él se fue a vivir a México. Pero se fue y me dejó con tremenda deuda de tarjetas de crédito. Su estatus no era legal y todo estaba bajo mi nombre. En esa separación conocí a otra persona, me daba atención me escuchaba y siempre se preocupaba por mi bienestar y el de mi hijo, pero duró poco porque estaba casado.
Viví así 4 años. Mi esposo me buscó de nuevo y caí en su redes. Regresé con él porque me sentía culpable. Aún no soy feliz. No sé qué hacer. He considerado el divorcio, pero cuando se lo digo me promete cambiar. Me contagió con una enfermedad venérea. Al parecer las drogas lo dañaron y su humor es cambiante. Estoy cansada, ayúdeme, por favor. Gracias.
Hola, amiga:
Describes en tu carta tu vida de niña; disfuncional, padre alcohólico, madre víctima de violencia y que continúa en una relación tóxica. Me dices que eres fuerte de carácter, dices que te gusta el orden y odias la mentiras. ¿Crees eso? Quiero que leas tu carta. Te darás cuenta de que no eres fuerte y permites muchas mentiras, las que te dicen y las que vives.
Vienes de un hogar disfuncional que no llenó jamás tus necesidades emocionales. Recibiste poco afecto y por ello tratas de compensar esa necesidad insatisfecha proporcionando afecto a hombres que, de alguna manera, parecen necesitados. Al no haber podido cambiar a los padres que ansiabas tener, tratas de que tu esposo “tan necesitado” y tan poco accesible cambie con tu atención. Acostumbrada a la falta de amor en las relaciones personales, estás dispuesta a esperar con la esperanza de que él regresará y cambiará.
Lo triste es que en realidad tu amor propio es críticamente bajo y, en el fondo, no crees merecer la felicidad. Y necesitas con desesperación controlar a tu hombre, y disimulas tus esfuerzos por controlar a la gente y la situación en que vives. Presentas adicción a los hombres y al dolor emocional que sientes cuando entras y sales de una relación. Te sientes atraída hacia personas como tu marido, y otros más, y a situaciones caóticas y dolorosas. Así evitas concentrarte en la responsabilidad que tienes contigo misma.
Ahora te contagiaron con una enfermedad venérea. Cuando le dices que te quieres divorciar, él te dice que va a cambiar. Yo diría que quien tiene que cambiar eres tú. Necesitas ayuda terapéutica, además de los programas de codependencia. No tengas más relaciones ni con él ni con nadie para que no propagues esa enfermedad venérea. Hazte responsable de tu vida, y ni mencionemos hijos. Eso es harina de otro costal.
Doctora Isabel
La Dra. Isabel Gómez-Bassols es pedagoga y psicóloga. Su programa se puede escuchar de lunes a viernes, a la 1 p.m., Este, 10 a.m., Pacífico y a las 12 m., Centro, a través del sitio La Red Hispana.org Escriba sus cartas a su sitio web www.doctoraisabel.net
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2016, 10:00 p. m. with the headline "¿Puede funcionar un matrimonio en el que existe violencia doméstica, engaño y codependencia?."