Curva o recta, muchos esperan la primera bola de Obama en La Habana
El presidente Barack Obama asistirá al Estadio Latinoamericano el día 22 de marzo para el choque de exhibición entre Tampa Bay y la selección nacional de Cuba y muchos esperan que lance la primera bola. Pero no será más que simples simbolismos, actos de ilusión que confunden al ojo poco entrenado.
Lo importante es lo que viene después de que se apaguen las cámaras y se marchen los auditorios, eso que suele llamarse política y es lo que ese ojo multitudinario no ve hasta que se anuncia.
Obama realizará una visita de dos días a La Habana entre el 21 y 22 de marzo. Será el primer viaje de un presidente norteamericano en funciones en los últimos 88 años desde Calvin Coolidge en 1928, la misma época cuando el legendario lanzador Adolfo Luque jugaba en Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati y el inmortal Martín Dihigo lo hacía en las Ligas Negras.
Sin duda, será recibido por miles de habaneros que lo saludarán con banderitas de ambos países, luego se va a reunir con el gobernante cubano Raúl Castro, quizá visite a Fidel, es posible que converse con algunos miembros de la sociedad civil y con empresarios; así como estrechará manos en las calles de la Habana Vieja a centenares de personas, muchas de ellas vestidas con camisetas con su imagen.
¿Pero quién sabe si existe una bola escondida?
El segundo día de estancia de Obama en Cuba coincide con el partido programado entre Tampa Bay de Grandes Ligas y el equipo nacional de la isla, en el Estadio Latinoamericano de La Habana. La última vez que un equipo de Ligas Mayores estuvo en Cuba fue en 1999 en el primer juego de dos que celebraron los Orioles de Baltimore ante la escuadra nacional. Pero este nuevo desafío el 22 de marzo pudiera alcanzar matices relevantes.
Las Grandes Ligas están pensando ya en el futuro y tienen prevista la apertura de una oficina en La Habana
aspirante a ser parte de la embajada del béisbol en Cuba
Es curioso que la visita de Obama coincida con la de los Rays, y que a la vez la MLB esté esperando una respuesta del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a través de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) para firmar peloteros cubanos en la isla. Y según varios expertos, legalmente no hay impedimentos para garantizar el pedido de la MLB.
“Las Grandes Ligas están pensando ya en el futuro y tienen prevista la apertura de una oficina en La Habana’’, comentó una fuente que aspira a ser parte de la embajada del béisbol en la capital cubana. “He escuchado comentarios de que les gustaría, incluso, abrir una red de academias como sucede en República Dominicana. Queda mucho por definir, pero el deseo está ahí seguro’’.
Posible anuncio de acuerdo con Grandes Ligas
¿Será Obama el que lanzará la primera bola ante más de 50,000 aficionados aplaudiendo de pie el histórico momento en el Coloso del Cerro? ¿Ambas visitas estarán relacionadas con el posible anuncio del acuerdo entre las Grandes Ligas y Cuba?
Antes de 1961, en Cuba se jugaba la segunda mejor pelota profesional del mundo y la primera a nivel amateur. El hoy Latinoamericano, llamado en aquella época Estadio del Cerro, era la sede de los Cuban Sugar Kings en sus partidos como locales.
Después que los antillanos conquistaron el campeonato de Triple A en 1959 derrotando a Minneapolis Millers de la Asociación Americana, se crearon las condiciones para darle a Cuba una franquicia de Grandes Ligas con el nombre “Havana’’. Pero dicho sueño se esfumó cuando se erradicó el profesionalismo al concluir la temporada invernal 1960-61 ganada por los Elefantes de Cienfuegos.
“No sé qué viene y sólo aquellos que tienen poder de decisión tienen la palabra”, comentó el receptor de San Luis, Brayan Peña, quien recientemente viajó a La Habana junto con otros estelares cubanos para una visita de buena voluntad de las Mayores. “Esperemos que sea lo mejor para el pelotero cubano y para el cubano en general’’.
Sin duda, la eliminación de la pelota profesional fue un error que se cometió, pues alejarse del progreso que siempre ha representado las Grandes Ligas trajo como consecuencia que la nueva versión beisbolera conocida como Serie Nacional al correr de los años comenzara a deteriorarse.
Dicho torneo pudo organizarse sin necesidad de eliminar el béisbol profesional que era el orgullo de la única nación que ha tenido sus propios equipos en organizaciones dentro de Estados Unidos, tanto en Ligas Negras como en las Menores con los Havana Cubans en la Liga Internacional (franquicia Senadores de Washington) y los Sugar Kings en Triple A (Cincinnati).
La Serie Nacional con sus novenas por cada provincia hubiera servido (y serviría) como una Liga de Desarrollo de Jugadores para su ascenso al torneo profesional y a las Ligas Mayores, tal como ocurre en cada organización de Grandes Ligas con sus equipos de Ligas Menores.
Las consecuencias de los errores que se cometieron en Cuba hace 55 años se aprecian en los resultados internacionales en la última década y en la fuga de cientos de peloteros. Estas y algunas otras razones han llevado a que el béisbol cubano se encuentre en el nivel más bajo de su historia.
Permiso para firmar con ligas extranjeras
Ante estas realidades, el Instituto Nacional de Deportes (INDER) dio permiso en septiembre de 2013 a una nueva política aprobada por el Gobierno que permite a los atletas firmar convenios con ligas extranjeras. Algunos de ellos han actuado en torneos profesionales de otros países y en marzo el ciclista José Mojica se incorpora al club argentino Start Cycling, uno de los más fuertes del continente, siendo el primero de este deporte. Esto indica que el nuevo camino no tiene retroceso.
Sin embargo, con el béisbol las cosas no marchan bien a pesar de los acuerdos, pues ni en Japón y mucho menos en los restantes países se firman los contratos fabulosos como en Grandes Ligas, y muchos cubanos siguen desertando en eventos internacionales o huyendo en lanchas y hasta en botes a través del mar para alcanzar un mejor futuro económico en Estados Unidos.
La única forma que tiene la Federación Cubana para resolver la crisis que enfrenta es logrando una alianza con la MLB. Pero existe un embargo impuesto por Estados Unidos desde hace más de cinco décadas que impide a los jugadores firmar directo con equipos de Grandes Ligas.
Aún en el caso de que llegue ese permiso especial, la Federación Cubana de Béisbol –que sería la encargada de representar a sus jugadores–, tendría que poner sobre la mesa con absoluta transparencia los contratos, los beneficios y la inversión para el desarrollo beisbolero, pues si no se hace no habrá confianza, y los atletas podrían seguir usando las mismas salidas ilegales que han estado produciéndose al verse afectados económicamente por lo que deben pagarle a Cuba por la comisión y a Estados Unidos por los impuestos.
Y si hablamos de un bloqueo que impide a los peloteros cubanos actuar directo en Grandes Ligas, también debemos mencionar otro bloqueo por parte de Cuba en contra de sus propios jugadores.
Hasta el momento, las autoridades deportivas de la isla le niegan a los peloteros cubanos de Grandes Ligas el derecho a vestir el uniforme del equipo nacional. Y no sólo sucede en béisbol, también ocurre con varios atletas de voléibol.
Si Estados Unidos aprueba el permiso especial para los peloteros cubanos, los dirigentes de la isla deben autorizar el regreso de todos los atletas que residen en el exterior para actuar con la escuadra nacional.
En el camino para encontrarle una solución lógica a este problema, lo que se requiere es que ambas partes tengan la voluntad para hacerlo. De lo contrario, las dificultades aumentarían.
Evitar las salidas clandestinas
Cuando los jugadores se marchan clandestinamente reciben ayuda de personas que buscan ganar dinero por sus servicios. Ganar dinero no es un delito cuando se hace legal, pero sí lo es cuando individuos sin escrúpulos ponen en riesgo las vidas de los atletas y las de otras personas en viajes marítimos donde no han faltado sobornos, secuestros y amenazas de muerte.
Sobran los ejemplos. Ahí están los casos de Leonys Martín que, según informes, fue secuestrado a punta de pistola. El jardinero de los Dodgers de Los Ángeles, Yasiel Puig, fue sacado de Cuba por lancheros y protegido por un Cartel de México que cobró dinero por permitir la entrada a su territorio.
Imposible olvidar el caso de Lázaro Robersy Armenteros, un prometedor pelotero de 16 años que al parecer le tienen retenidos sus documentos y los de su familia para que no puedan salir de República Dominicana hasta que el muchacho firme para así sacarle una jugosa comisión de su contrato.
Los últimos que escaparon fueron los hermanos Gourriel. En este caso, hasta el momento hay tres detenidos que esperan ser juzgados en Dominicana.
Para la mayoría de las personas lo que ocurre con los peloteros resulta repugnante porque está controlado por delincuentes y por ser un acto ilegal que viola las leyes de cualquier nación. Y existe una realidad, seguir negándole a los antillanos su entrada directa a las organizaciones de Grandes Ligas, contribuye a que los traficantes de seres humanos continúen con sus fechorías.
Cuba, a pesar de no tener firmas directas ni academias (granjas) de equipos de Grandes Ligas en su territorio, es el tercer país con mayor número de peloteros en las Mayores, sólo superado por Dominicana y Venezuela. En estos momentos suman más de 20 en Grandes Ligas y 97 que buscan el ascenso dentro de los respectivos circuitos del béisbol organizado de Estados Unidos. Esto demuestra el talento natural del jugador antillano.
¿Qué pasaría cuando Cuba tenga las puertas abiertas para sus peloteros y que su torneo trabaje en coordinación con la MLB? La respuesta es muy sencilla: comenzaría una invasión de jugadores a Grandes Ligas y su beisbol regresaría al sitio donde nunca debió marcharse.
“A principio de junio solicitamos el permiso especial para firmar peloteros cubanos de la misma forma como lo hacemos con los restantes países y existe voluntad de nuestro gobierno para poner fin al tráfico de jugadores”, indicó Dan Halem, Jefe de la Oficina Legal de la MLB. “La Casa Blanca se ha mostrado interesada en ayudarnos a terminar con estas prácticas abusivas”.
No existe un mejor escenario para que la MLB reciba ese permiso especial que estando el presidente de Estados Unidos en el Estadio Latinoamericano y lanzando la primera bola en partido entre Tampa Bay y Cuba. Los dos países donde primero se jugó béisbol en el mundo.
Para muchos expertos, si esto sucede podría ser el más grande acontecimiento beisbolero de Cuba en los últimos 55 años. Pues desde ese mismo momento, si la Federación Cubana realiza decisiones correctas por el bien de este deporte y a favor de todos sus atletas sin importar el lugar donde residan, la pelota abrazará la modernidad.
La respuesta a estas interrogantes las tendremos muy pronto.
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Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2016, 1:35 p. m. with the headline "Curva o recta, muchos esperan la primera bola de Obama en La Habana."