Cena para seis, todos son posibles culpables
Teatro Prometeo, del Miami Dade College, ha tenido una constante y resonante presencia a lo largo de los años en el Festival Internacional de Teatro Hispano de Miami, que cada verano organiza Teatro Avante, a través de su director artístico Mario Ernesto Sánchez.
El grupo estudiantil acude a la 30 Edición del Festival, con Cena para seis, obra en un acto de Cristina Rebull, quien comparte la dirección de la puesta con Joann M. Yarrow. Ambas se desempeñan como instructoras de actuación en la institución académica.
Cena para seis es una “obra del absurdo con tintes de comedia y suspenso”, comenta la autora, quien mantiene una entusiasta conversación con este medio mientras ultima uno de los ensayos, con sus actores-alumnos. Señala que “todos son mis alumnos del segundo año” del conservatorio de actuación; programa de tres años que prepara a los participantes para asumir retos profesionales una vez concluida su formación.
La directora de Prometeo, Joann M. Yarrow dice que “esta obra es única, pues Cristina la escribió con los alumnos actores en mente”; añadiendo: “esto le permitió saber de antemano qué alumno realizaría cada papel”, por lo que los personajes fueron cincelados a la medida de quienes los interpretarían. La autora reconoce que la escribió “no hace mucho” y la ha retomado después de “dejarla madurar” por un tiempo, porque ha llegado el momento de “estrenarla”.
Mientras Rebull se entrega al ensayo, la codirectora de la puesta continúa ofreciendo detalles sobre la propuesta, que también puede verse como “una comedia negra”. Luego añade: “es un texto que tiene que ver con los secretos que guardamos y que no nos atrevemos a decir”. En esencia, la obra es “un juicio en el que todos los personajes son posibles culpables y el público desde sus asientos también participa sacando sus propias conclusiones”. Como casi siempre ocurre en estos textos, el final es revelador e “impactante”, puntualiza.
Cristina Rebull es una exitosa actriz, dramaturga y cantante, que ha recibido importantes reconocimientos a lo largo de su carrera, como el Premio OTI a la canción 1995 y quedó finalista en el concurso de dramaturgia Virgilio Piñera en Cuba. Su dramaturgia tiene al teatro del absurdo como su punto de arranque, para tejer historias que se conducen fundamentalmente por senderos en los que la emoción es la conexión entre la realidad tangible y lo que hace vibrar al espectador. Entre sus obras más memorables están El último bolero, Esperando a mamá y Llévame a las islas griegas.
El resumen de la obra indica que seis personas, tres hombres y tres mujeres, interpretados por Florencia Loguzzo, Magyani Medina, Deborah Mesa, Mariano Díaz, Luis Fuentes, Rodolfo Jaspe, son invitados de manera anónima a una cena, cuando uno de los comensales lanza la noticia de la muerte del Gordo. “Todos podrían ser autores del crimen. La víctima deja de serlo para transformarse en acusado en un juicio cuyo juez es la conciencia social y ética de los personajes y del público”.
El texto de Rebull está respaldado por el muy efectivo trabajo de escenografía, vestuario y luces de Pedro Balmaseda y Jorge Noa. •
‘Cena para seis’, viernes 10 y sábado 11, 8:30 p.m., Teatro Prometeo, Wolfson Campus, 300 NE 2 Ave. (305) 237-3262. Estacionamiento gratis.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2015, 7:22 a. m. with the headline "Cena para seis, todos son posibles culpables."