La serie ‘Celia’ cae en imprecisiones y errores históricos
La serie Celia, inspirada en la vida de Celia Cruz (1925-2003), sigue acaparando la atención de la teleaudiencia desde que salió al aire por Telemundo.
Y no es para menos, el hecho de que aborde la trayectoria de una figura sobre la cual se conoce poco de su historia personal, salvo su larga relación matrimonial con el trompetista de la Sonora Matancera Pedro Kight, siempre despierta curiosidad.
La coproducción de Fox Telecolombia y RCN cuenta la lucha de una mujer que, a contrapelo de los prejuicios de la época, se abrió paso en el difícil mundo de la música bailable y con el tiempo llegó a convertirse en Reina de la Salsa.
Aunque no se trata de una biografía de la artista cubana la serie recrea, bajo un halo romántico, los avatares de aquella maestra negra, de origen humilde, que a golpe de talento, perseverancia y suerte logró realizar sus sueños.
Vale recordar que esta no es la primera vez que la Guarachera de Cuba da pie a una obra de ficción.
En el 2007, el musical Celia: la vida y la música de Celia Cruz, estrenado Off-Broadway, recibió la aprobación del público dentro y fuera de Nueva York. Sin contar que, en vida de la cantante, la periodista Cristina Saralegui, el productor Marcos Avila y la actriz Whoopi Goldberg intentaron plasmar su trayectoria en una película de Hollywood, con Goldberg como protagonista.
Según recordó Avila a el Nuevo Herald, el proyecto no prosperó porque varios estudios alegaron que como la vida de Celia era “demasiado limpia”, no despertaría interés entre el público.
“Ni Cristina ni yo íbamos a prestarnos para inventar cosas sobre Celia que nunca existieron”, expresó Avila, desde su casa de Miami.
Pero si a Hollywood no le pareció suficiente material dramático el hecho de que Celia no pudiera tener hijos, tuviera que abandorar su país, donde la vetaron, y empezar de nuevo en suelo extranjero, y nunca más volviera a ver a su madre, parece que a los productores de la serie colombiana tampoco les pareció tan atractivo como para llenar los 80 capítulos de la serie.
De ahí que los guionistas, tal vez con el fin de sazonar la trama, le inventaran a la cantante una hermana “villana”, de la raza blanca, un padre desquiciado, una amiga abusada por el padrastro y presentaran una imagen desfachatada de Pedro Knight, muy ajena a la del caballero que muchos conocieron.
“Celia es una serie de ficción inspirada en la vida de la cantante, en ningún momento pretende ser un recuento histórico o documental. Por esta razón, al iniciar cada capítulo, aparece este aviso que advierte al televidente que se tomaron licencias creativas para poder consolidar una historia más atractiva en el ámbito del entretenimiento”, expresó desde Bogotá Nelson David Martínez, director de producción para Argumentales, de Fox Telecolombia.
‘Celia’ es una serie de ficción inspirada en la vida de la cantante, en ningún momento pretende ser un recuento histórico
Nelson David Martínez
Fox TelecolombiaErrores históricos
En una pausa de la gira promocional por Chile, donde la serie se comenzó a transmitir, Omer Pardillo Cid, albacea de Celia Cruz, destacó que la producción “lleva a una nueva generación la historia de una exitosa cantante que cruzó barreras sociales de todo tipo”.
Al margen de las licencias creativas, el momento histórico en que se enmarca la acción es erróneo.
Si la trama transcurre en 1950, año en que Celia Cruz ingresa a la Sonora Matancera, el dictador Fulgencio Batista aún no había ocupado la presidencia de Cuba, tal como refleja el argumento. Por lo tanto, sobra la inclusión de los jóvenes “barbudos” y el campamento de la guerrilla, pues faltaban años para que Fidel Castro se internara en la Sierra Maestra y se intensificara la lucha clandestina en las ciudades.
Otro comentario merece la escena del tren, en la que los personajes de Celia y Pedro ocupan un área destinada a los negros.
“Había espacios públicos en Cuba antes del 1959 que estaban segregados en la práctica”, recordó Alejandro de la Fuente, director del Instituto de Investigaciones Afro-Latinoamericanas de la Universidad de Harvard, al referirse a “algunos parques de la zona central del país, que tenían áreas por las que transitaban los blancos y los negros sin mezclarse. Pero ninguno tenía zonas ‘designadas’ expresamente para ese propósito, lo cual hubiera sido ilegal”.
El académico agregó que nunca ha leído “ninguna denuncia sobre prácticas de ese tipo en las redes de transporte público, aunque no es imposible que arreglos informales (similares a los de los parques) se hayan desarrollado en las mismas”.
El racismo cubano se parapetó en espacios definidos como ‘privados’ que eran frecuentemente segregados
Alejandro de la Fuente
Instituto de Investigaciones Afro-Latinoamericanas de la Universidad de Harvard“Precisamente porque era difícil segregar explícitamente los espacios públicos, el racismo cubano se parapetó en espacios definidos como ‘privados’ [clubes, asociaciones] que eran frecuentemente segregados”, amplió De la Fuente.
Las imprecisiones históricas confunden a los televidentes avezados y desinforman a quienes desconocen la historia de Cuba. Y ya se sabe que buena parte de la teleaudiencia acuña como verdades los errores por el hecho de que aparecen en pantalla.
Si la serie hubiera tenido factura anglosajona la farsa reflejara, una vez más, el desconocimiento sobre el mundo cubano, tal como se mostró en las películas The Pérez Family (1995) o The Mambo Kings (1992), en las cuales, por cierto, Celia participa. Pero no es el caso.
Era necesario investigar
Por encima de todas las libertades que pudieron tomarse los realizadores, Celia Cruz, fue un personaje real que vivió en un contexto específico. Y la advertencia de que la serie no es un documental, no exonera a los creadores de la responsabilidad de haber investigado el período en que se desarrolla, cuando la información está al alcance de todos.
Resulta lamentable que el deseo de obtener un alto
Delia Fiallo
escritora de telenovelas“Creo que la serie sobre Celia Cruz tiene una excelente producción técnica y actoral, por tanto, resulta lamentable que el deseo de obtener un alto rating y el desconocimiento de lo realmente ‘cubano’ haya hecho caer [a los productores] en ciertos errores”, comentó en Facebook la escritora de telenovelas Delia Fiallo, quien también criticó que “las escenas están inconexas, saltan de una cosa a la otra sin que haya secuencias de los hechos entre sí”, además de la inclusión de los ‘barbudos’ en La Habana, que cataloga como “un disparate en todo sentido, pues a ningún alzado de la Sierra se le hubiera ocurrido aparecerse en la capital luciendo sus barbas”.
Al respecto, Mauricio Navas, vicepresidente de Contenidos de Fox Telecolombia, afirmó que Celia “no es fiel a la exactitud histórica”, y que lo que podría denominarse un error histórico “que seguramente lo es, se debe a un desfase de tiempos premeditado para blindar a la historia de coincidencias cronológicas que pudieran herir susceptibilidades”.
“Nuestro propósito es hacer un homenaje a Celia Cruz como personaje artístico y humano singular, y no pretende documentar su circunstancia histórica”, precisó Navas, tras revelar el interés de la producción en que el personaje de “Pedro Knight fuera [interpretado por un] cubano, pero Tommy Cao, el actor que invitamos, no logró su permiso para salir de Cuba”.
“Claro que existe una ley en Colombia que protege el talento nacional. Pero no fue un impedimento para que el reparto fuera tan cubano como se requiriera [ya que] Colombia es hoy en día el hogar de una nutrida colonia cubana que se dedica a la representación dramática”, dijo el ejecutivo.
Entre el elenco cubano se destacan Alberto Pujol, Mijail Mulkay, Abel Rodríguez, Félix Antequera, Bárbaro Marín, Ariel Díaz, Lourdes González, Glenmy Rodríguez, Yasit Sánchez, Jorge Puig, Michelle Grillo, Juan Carlos Rodríguez, Olga Thomas, Ariel Hernández y la cantante Aymeé Nuviola, que comparte el personaje protagónico con la puertorriqueña Jeimy Osorio.
Celia careció de asesoría adecuada, y no solo en la escritura del guion.
Descuidos en el lenguaje y el vestuario
La ausencia de una investigación a fondo sobre una época en que hasta los sectores más humildes cuidaban los modales y el buen decir conlleva a que los personajes se refieran a la mujer como la “jeva”, al amigo como “asere” o al padre como el “puro”, por solo mencionar algunos vocablos que no se empleaban en aquella época.
¿No hubo un consultor que aclarara las dudas sobre cómo era la Cuba del ayer y evitara, entre otros descuidos, los detalles extemporáneos en el vestuario y la ambientación?
Contraria a la opinión de algunos televidentes que han manifestado su descontento en las redes sociales, los diseñadores Jorge Noa y Pedro Balmaseda, de la firma Nobarte, con sede en Miami, piensan que “la dirección de arte de esta producción es uno de los aciertos a destacar. La impecable ambientación y el cuidadoso diseño de vestuario recrean con excelencia la época donde transcurre la historia. El estilismo, entiéndase maquillaje y peluquería, son sin dudas, de un alto nivel profesional”.
El director cubano Lilo Vilaplana no ha visto la serie. Pero confiere méritos a la productora colombiana.
“Aplaudo el hecho de que Fox Telecolombia se haya interesado en un tema cubano, como es la vida de Celia Cruz, que ni en Cuba ni el exilio lo han hecho”, comentó Vilaplana, con créditos en las producciones colombianas El Capo y La mariposa, entre otros trabajos.
La verdad es que la música es muy evocativa de la época que vivió la inolvidable Guarachera de Cuba
Paquito D’Rivera
músicoA su favor, Celia cuenta con actores carismáticos, buena fotografía, montaje eficaz y una banda sonora que revive “el sabor” de los años dorados de la música cubana. Esos que cimentaron el reinado de la legendaria cantante.
Tanto la voz de Nuviola como la de Osorio fue doblada en los pasajes cantados por la de la cantante colombiana Patricia Padilla, que imitó a la guarachera en el reality colombiano Yo me llamo.
“La verdad es que la música que han escogido para ambientar las escenas es muy apropiada y evocativa de la época que vivió la inolvidable Guarachera de Cuba”, dijo desde Nueva Jersey el saxofonista Paquito D’Rivera.
Hace varios años Celia Cruz recibió la ovación de su pueblo cuando su imagen apareció en el documental Yo soy del son a la salsa (1996), exhibido en el XVIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.
Ahora, más allá de los aciertos y disparates de la serie, la artista regresa a los hogares cubanos –que siguen la transmisión mediante las memorias flash–, y se convierte en comidilla del barrio. De paso, ingresa en el imaginario de quienes no la conocían. Celia sigue viva.
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Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2015, 2:38 p. m. with the headline "La serie ‘Celia’ cae en imprecisiones y errores históricos."