PALABRA DE PESO
Puente de plata para Hermida
Sentado en primera fila, cortesía del Heat, Larry Beinfest contempló el viernes en la noche el juego de Miami contra los Nuggets de Denver con la placidez de quien se ha quitado un peso de encima.
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Aroldis Chapman es todo sonrisas y su vida parece llena de posibilidades ante el hecho casi seguro de que celebrará el fin de año convertido en millonario y al timón de ese Lamborghini que dijo querer en una entrevista.
Sentado en primera fila, cortesía del Heat, Larry Beinfest contempló el viernes en la noche el juego de Miami contra los Nuggets de Denver con la placidez de quien se ha quitado un peso de encima.
El boxeo no aprende, los promotores no hacen caso, los púgiles no se dan cuenta y todos viran la cara hacia otra parte para no ver la realidad cruda y desnuda que rodea a este deporte milenario y sangriento.
Ni Oscar de la Hoya, ni Mike Tyson, ni siquiera Muhammad Alí se pueden comparar con Manny Pacquiao.
Basta. Suficiente de hablar sobre el exorcismo de octubre de Alex Rodríguez, del renacimiento de los Yankees, de la inteligencia de Joe Girardi y de la inexpugnabilidad de C.C. Sabathia como ancla de la rotación neoyorquina.
Todavía es un sueño lejano y ya le llaman "la Serie Mundial de la Autopista''. Constituye la ilusión de quienes esperan ver un choque entre los Dodgers y los Angelinos en el momento supremo de las Grandes Ligas.
Alguien le llamó una vez el Don King de Europa, pero Ahmet Oner tiene como aspiración máxima labrarse un nombre propio en el mundo del boxeo y que, algún día, a un nuevo promotor le llamen el Ahmet Oner de su respectiva plaza.
Dicen que Jeffrey Loria respira arte, que es un comerciante inteligente y en temas de pintura se las sabe todas. Pero ahora se confunde con su equipo de béisbol al creer que tiene un Picasso, cuando a lo sumo posee uno de esos cuadros que uno compra por $20 en alguna feria improvisada.
Con reyes, príncipes, primeros ministros y presidentes en pleno cabildeo, la Asamblea del Comité Olímpico Internacional parecía más una pequeña versión de las Naciones Unidas que un encuentro para determinar una sede deportiva.
Ya saben qué paso, pero no nos quieren decir y se entiende que los ejecutivos de UFC defiendan el secreto en beneficio de los sacrosantos ratings. Así que vamos a pretender que vivimos en total ingenuidad sobre el resultado del combate entre Kimbo Slice, ese hijo incómodo de Miami, y Roy Nelson en el reality show The Ultimate Fighter: The Heavyweights.
El que diga lo contrario estaría mintiendo. Las casas de apuestas en todo el mundo inclinan la balanza de su lado, los expertos desgranan datos para demostrar su superioridad. Su trayectoria en el ring no ofrece manchas. Floyd Mayweather Jr. es el favorito de la razón.
Racista a ratos, humanitario a veces, Jack London dejó un puñado de cuentos inolvidables -además su obra cumbre El Llamado de la Selva- entre los que se cuenta El Mexicano, un retrato de un patriota que se decide a boxear para recaudar fondos destinados a la revolución de Villa y Zapata.
Es difícil sentir simpatía por el diablo y alabar, si es que tiene, alguna virtud. No importa lo que haga, Floyd Mayweather Jr. se siente como si fuera el Lucifer de los boxeadores, incapaz de conquistar una pulgada de amor o admiración de los fanáticos de su propio país.
Cuando llegué a este país, ya era tarde para algunas cosas. Ojalá lo hubiera hecho mucho antes pero no dependía de mí. Todavía, a veces, me duele como un puñal clavado el tiempo perdido para estudios, trabajos, y experiencias.
Dicen que habla solo por las calles, que se frota las manos constantemente y que le cuesta mucho concentrarse en algo, mucho menos en su carrera de lanzador. La depresión y la ansiedad han convertido a Dontrelle Willis en un fantasma de lo que fue el pelotero más carismático y alegre de las Grandes Ligas.
Ariadna Capiró no es tan famosa como La Chica de Ipanema, pero sueña con clavar
balones que resuenen mucho más allá de las playas brasileñas y la convierten en punto de
referencia en el deporte latinoamericano.
Para no perder tiempo: no creo que Dan Uggla tenga razón cuando acusa a Hanley Ramírez de fingir una lesión o de sacarle el cuerpo al equipo para proteger su potencial título de bateo en la Liga Nacional.
Los artistas se arrebatan por aparecer en las revistas de la farándula, los deportistas muestran en señal de respeto las ediciones de Sports Illustrated y ESPN The Magazine, pero cuando cuando Forbes decide llevar a alguien en su portada...son palabras mayores.
Después de todo, José Ariel Contreras tiene suerte. Mientras los Medias Blancas de Chicago se han aplicado a la tarea siempre ingrata de la reconstrucción con meses de adelanto, el cubano tiene la oportunidad de jugar un béisbol relevante en septiembre con un equipo que lucha por la postemporada.
Pedro José Rodríguez habla y su voz casi se pierde, apenas mira la cámara, y le cuesta arrancarse las palabras para hablar de su pasado, como si supiera que el pasado estará siempre ahí para recordarle la injusticia.