Estados Unidos

Fondos para la paz: difícil que Obama pueda cumplir promesa a Colombia

El presidente Barack Obama recibe a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos el 3 de diciembre de 2013, en la Casa Blanca.
El presidente Barack Obama recibe a su homólogo colombiano Juan Manuel Santos el 3 de diciembre de 2013, en la Casa Blanca. Bloomberg

Es probable que los colombianos no puedan contar con la gran suma de dinero que el gobierno del presidente Barack Obama se comprometió a entregar como una ayuda adicional para poner en práctica los acuerdos de paz en el país.

Un proceso presupuestario muy largo y con frecuencia poco efectivo, además de una reciente votación pública en Colombia para ratificar el trato, le deja poco tiempo al Congreso de Estados Unidos para aprobar los fondos adicionales antes de que el presidente Obama finalice su mandato.

Esto significa que existe una posibilidad cada vez mayor de que el plan de paz de Obama en Colombia, que suma $450 millones en asistencia, no se complete del todo hasta que el año próximo ocupe la presidencia uno de los dos candidatos que batallan por el puesto.

“El calendario avanza contra el plan. Hay una posibilidad muy remota de que haya tiempo para poder terminarlo”, dijo Eric Farnsworth, ex funcionario del Departamento de Estado que en la actualidad es vicepresidente del Concilio de las Américas, con sede of the Washington, DC. El Congreso regresa de su receso de verano este 6 de septiembre.

Un funcionario de la Casa Blanca dijo que la actual administración se sentía confiada de que el Congreso seguiría asignando los fondos para respaldar las negociaciones de paz en la región, pero señaló que el gobierno estaba dando pasos para reconsiderar los fondos si los $450 millones no se aprobaban.

“Nuestros departamentos y agencias ya están trabajando con sus contrapartes colombianas para adaptar nuestra asistencia con el fin de respaldar la implementación de los acuerdos de paz lo más posible en los actuales niveles de ayuda”, dijo el funcionario, que habló de forma anónima sobre un asunto muy delicado, algo que suele hacer la Casa Blanca.

En la actualidad, el gobierno colombiano recibe $358 millones anuales bajo el programa de ayuda económica conocido como Plan Colombia, y es probable que esa ayuda continúe, como es de esperarse, si el Congreso aprueba una resolución a finales de septiembre para así evitar el cierre del plan por parte de EEUU.

Sin embargo, ello le negaría o, al menos le demoraría, a Colombia los cerca de $90 millones en ayuda adicional que Obama se comprometió a dar para terminar de una vez con los 50 años de la sangrienta guerra entre el gobierno colombiano y el grupo guerrillero las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El 29 de agosto entró en vigor un cese el fuego en Colombia. Sin embargo, este cese el fuego no es más que el primer paso de un largo y complicado proceso de paz que Obama ha respaldado desde hace mucho tiempo. El paso siguiente es un referendo para aprobar el acuerdo, fijado para el 2 de octubre.

Este calendario hace que se reduzcan las posibilidades del gobierno de Obama para cumplir la promesa de entregar fondos extras, que el pasado febrero le hizo al presidente colombiano Juan Manuel Santos en el Salón Este de la Casa Blanca. La promesa encuentra también el obstáculo del receso del Congreso antes de las elecciones de noviembre.

Los analistas creen que los fondos adicionales tampoco entrarían a considerarse por el Congreso que deberá reunirse después de las elecciones. En la sesión se discutirán otros asuntos controversiales, como el acuerdo comercial Trans-Pacific Partnership, dijeron los expertos.

Desde el año 2000 Colombia ha recibido $10,000 millones en ayuda estadounidense para combatir la violencia del narcotráfico y otros graves problemas que de una forma u otra están relacionados con las drogas. Tanto los gobiernos republicanos como los demócratas han respaldado esta decisión.

En febrero, Obama se comprometió a entregar los fondos adicionales para ayudar a reintegrar a la sociedad a los combatientes de las FARC y para restablecer la ley en regiones que llevan años controladas por los rebeldes. “Al igual que hicimos hace 15 años, trataremos de apostar por el triunfo de Colombia”, dijo entonces Obama.

El senador Marco Rubio, republicano por la Florida, ha dicho más de una vez que el Congreso no debería comprometerse a entregar fondos adicionales antes de que el pueblo colombiano apruebe el acuerdo de paz. “Es crucial que se escuchen las voces de los colombianos, sobre todo ahora, cuando tienen la oportunidad de debatir en libertad y con justicia este acuerdo”, dijo Rubio tras firmarse el pacto la semana pasada.

Rubio enfatizó que EEUU debe respaldar a Colombia pero que no debe olvidar los violentos antecedentes que tienen las FARC.

Esta posición es compartida por algunos políticos que se oponen a la propuesta de Obama. La representante Ileana Ros-Lehtinen, republicana por la Florida, ha estado en franca oposición a que los contribuyentes norteamericanos financien un convenio de paz con un grupo que todavía se encuentra en la lista del Departamento de Estado de las organizaciones terroristas extranjeras, independientemente cuál sea el resultado del referendo.

“Ninguna negociación en la que participe un grupo terrorista como las FARC que históricamente ha sido respaldado por el régimen de los Castro debería recibir el apoyo del Congreso”, dijo Ros-Lehtinen.

De cualquier modo, la aprobación pública del acuerdo en Colombia está aún lejos de hacerse realidad.

Las encuestas indican que aunque la mayoría respalda el acuerdo, hay aún grandes preocupaciones para negociar con un grupo guerrillero que es notorio por su historial de narcotráfico y de secuestros.

Muchos están de parte del ex presidente Alvaro Uribe, el crítico más enconado de las discusiones de paz, que ha acusado en innúmerables ocasiones al presidente Santos de legitimar a las FARC al tiempo que ha señalado que dejar que antiguos delincuentes aspiren legalmente a cargos en el gobierno a la larga les permitiría consolidar más su poder.

Roger Noriega, que fungió como asistente del secretario de Estado para el Hemisferio Occidental durante la administración de George W. Bush, dijo que esperaba que a la larga el Congreso le daría dinero a Colombia, pero no la cantidad que prometió Obama. Noriega dijo que es posible que el Plan Colombia termine por ganarle a sus detractores, quienes afirman que el dinero serviría para financiar a los terroristas.

“Esta es la primera vez en 50 años que Colombia ha tenido paz”, dijo Noriega, que en la actualidad trabaja en el Instituto Empresarial Americano, un centro de investigaciones de tendencia conservadora. “A partir de ahora, va a resultar muy difícil poder decir que eso no importa”, concluyó Noriega.

El resultado de las elecciones presidenciales también podría afectar a los fondos que prometió Obama.

Se espera que la demócrata Hillary Clinton apoye el plan. Su esposo, el ex presidente Bill Clinton, era el primer mandatario del país cuando se creó el Plan Colombia, y la campaña de Hillary Clinton le declaró a McClatchy que la candidata apoya la entrega de $450 millones que Obama prometió conceder.

Por su parte, el republicano Donald Trump es mucho más imprevisible. En realidad ha hablado muy poco sobre sus prioridades sobre América Latina aparte de las declaraciones que ha hecho sobre cómo controlaría la inmigración en caso de llegar a la presidencia. Noriega anticipa que un gobierno de Trump posiblemente le permitiría al Congreso tener un papel más importante a la vez que tendría en puestos a funcionarios que comprenderían la importancia de apoyar el plan.

“Es lógico pensar que a Estados Unidos le gustaría terminar de forma exitosa este plan”, dijo Noriega.

Esta historia fue publicada originalmente el 4 de septiembre de 2016, 1:50 p. m. with the headline "Fondos para la paz: difícil que Obama pueda cumplir promesa a Colombia."

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