¿Debe EEUU compartir información de inteligencia con Cuba?
La nueva directiva del presidente Barack Obama sobre el comercio y los viajes a Cuba, un documento de 12 páginas, ampliamente elogiado por eliminar los límites a las compras de puros y ron cubanos por parte de estadounidenses, tiene una cláusula que se ha notado poco y que ha alarmado a cubanoamericanos en el sur de la Florida.
La directiva instruye al director de Inteligencia Nacional federal a cooperar con los servicios cubanos de inteligencia.
El gobierno del presidente Obama dice que el objetivo, expresado en una oración y que contempla que la Oficina del Director de Inteligencia Nacional “identifique oportunidades de acercamiento en áreas de interés común” con los contrapartes cubanos, tiene por fin combatir “amenazas mutuas”.
Pero en el sur de la Florida la directiva ha enfurecido a una comunidad que recuerda el papel que espías y agentes cubanos jugaron en el derribo de dos aviones de la organización de exiliados Hermanos al Rescate y el robo de secretos militares estadounidenses por parte de una agente cubana dentro de la Agencia de Inteligencia de Defensa.
“Olvídense de los tabacos, esto es algo muy importante”, dijo el representante Mario Diaz-Balart, republicano por Miami. “Esto es una enorme amenaza a nuestra seguridad nacional”.
Diaz-Balart, miembro de la Subcomisión de Asignaciones de Defensa de la Cámara de Representantes, dijo que Cuba comparte inteligencia con Rusia e Irán, entre otros. Anteriormente este año, el general James Clapper, el director de Inteligencia Nacional, declaró a la Comisión de Servicios Armados del Senado que Cuba está entre los cuatro países que representan una mayor amenaza de espionaje a Estados Unidos. Los otros son Rusia, China e Irán.
“La amenaza de servicios de inteligencia extranjeros, tanto estatales como no estatales, es persistente, compleja y cambiante”, dijo Clapper en una audiencia en el Senado sobre amenazas mundiales. “La recopilación de información política, militar, económica y técnica estadounidense por parte de de los servicios extranjeros de inteligencia se mantiene”.
A lo largo de cinco décadas, Fidel Castro creó uno de los servicios de inteligencia más activos del mundo, cuyas misiones incluyeron espiar instalaciones militares en el sur de la Florida e infiltrar las principales organizaciones del exilio cubano en Miami.
Pero Joseph Wippl, ex oficial de la CIA que estuvo 30 años en el Servicio Nacional Clandestino, dijo que ese no es el caso hoy y que Cuba ya no representa una amenaza seria de seguridad para Estados Unidos.
“Creo que probablemente la relación de inteligencia que tendríamos con Cuba sería similar a la que tenemos con Rusia”, dijo. “¿Van a seguir espiándonos? Yo creo que sí”.
A pesar de la relación de adversarios, el secretario de Estado John Kerry y el canciller ruso Serguei Lavrov han acordado compartir inteligencia sobre los militantes del Estado Islámico. Wippl, profesor de Estudios de Inteligencia en la Universidad de Boston, observa un panorama similar en el que Estados Unidos comparta información de manera limitada en áreas específicas, como las actividades antinarcóticos.
Estados Unidos alertaría a cualquier país de una amenaza terrorista inminente, dijo el senador Richard Burr, republicano por Carolina del Norte. Pero el presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado advirtió que Estados Unidos no quiere que su información de inteligencia caiga en manos de entidades que pudieran compartirla con adversarios como Rusia e Irán.
“No creo, mientras yo sea presidente de esta comisión, que los servicios de inteligencia van a compartir información con Cuba”, dijo Burr.
Brian Latell, ex oficial de la CIA que escribió el libro Castro’s Secrets: Cuban Intelligence, the CIA and the Assassination of John F. Kennedy, dijo que la directiva del gobierno le parece exploratoria y que pudiera resultar positiva si ayuda a salvar vidas de migrantes o interceptar aviones cargados de drogas con destino a Estados Unidos. Pero agregó que no esperaba mucho entusiasmo de los servicios norteamericanos de inteligencia por compartir información sensible con sus contrapartes cubanos. También mencionó los comentarios de Clapper ante el Senado sobre la amenaza de la contrainteligencia cubana
“Las actividades de inteligencia de Cuba en Estados Unidos son todavía muy intensas y variadas, y probablemente no ha habido ninguna reducción en ese sentido en comparación con el alto nivel de actividad de los años anteriores”, dijo Latell, profesor adjunto e investigador del Instituto Gordon de Política Pública de la Universidad Internacional de la Florida.
Ya hay algún nivel de cooperación entre altos funcionarios de defensa de los dos países. El jefe de la Base Naval de Guantánamo sostiene desde hace años reuniones privadas con altos oficiales cubanos para discutir medidas de protección contra incendios en el árido terreno que rodea la base. Hace unos meses, oficiales cubanos de seguridad recorrieron el centro antinarcóticos del Pentágono en Cayo Hueso. El almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, dijo que la visita fue un esfuerzo en el combate contra el narcotráfico en el Caribe.
Pero la idea de compartir información sensible con el país que creó un sistema complejo para espiar a Estados Unidos parece algo incomprensible para muchos. En los años 1990, la inteligencia cubana creó la Red Avispa, que espió instalaciones militares en el sur de la Florida e infiltró Hermanos al Rescate. La información que la red pasó a La Habana ayudó a Cuba a derribar dos de los aviones de la organización, en los que murieron cuatro de sus ocupantes.
Gerardo Hernández, quien fue condenado a dos sentencias a cadena perpetua en una prisión federal como líder de la Red Avispa, fue liberado con otros espías cubanos en un canje de prisioneros en el 2014 a cambio de la liberación de Alan Gross, subcontratista de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Uno de los aspectos más extraños de la nueva diplomacia, antes de la liberación de Hernández, el gobierno estadounidense envió su esperma a Panamá para que su esposa pudiera quedar embarazada.
A algunos les preocupa que Ana Belén Montes, quien espió para Cuba en la Agencia de Inteligencia de Defensa, sea liberada. Montes, que algunos describen como la espía más importante de la que nunca se ha sabido mucho, estuvo dos décadas espiando para el gobierno cubano. El gobierno de Obama ha dicho que no tienen intenciones de liberarla o canjearla.
La representante Ileana Ros-Lehtinen, republicana por Florida, fue una de varios legisladores cubanoamericanos que plantearon preocupaciones el año pasado en el sentido de que el gobierno de Castro pudiera usar a los diplomáticos de la nueva embajada cubana en Washington como agentes de inteligencia.
“Es inadmisible que Washington esté tratando de buscar un acercamiento en materia de inteligencia con un enemigo jurado de Estados Unidos, cuando conocemos de la presencia militar rusa en Cuba, el aparato de espionaje de Castro y los riesgos del tráfico aéreo, que socavan nuestra seguridad nacional”, dijo Lehtinen.
Anna Douglas contribuyó a este artículo.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de octubre de 2016, 7:29 p. m. with the headline "¿Debe EEUU compartir información de inteligencia con Cuba?."