Cuba

Se termina el sueño de cubanos a solo pasos de Estados Unidos

El cubano de 30 años que trabajaba como techero en Cuba se recostó en la baranda del puente y llamó a su hermana mayor que vive en Miami.

Dennis Pupo Cruz le dijo que estaba varado del lado mexicano del puente sobre el río Rio Grande. Estaba a pulgadas de la frontera de Estados Unidos, pero los agentes fronterizos no le permitieron entrar al país ni a él ni a otros cubanos.

“Llegamos dos horas tarde”, dijo Pupo Cruz, con los ojos anegándose de lágrimas.

Pupo Cruz es uno de los 15 cubanos que han quedado atrapados en medio del puente que conecta a Nuevo Laredo, México, con Laredo, Texas, el jueves por la noche después que el presidente Barack Obama acabó repentinamente con la política “pies secos-pies mojados” que durante más de 20 años le permitió a los cubanos que llegaban a territorio norteamericano permanecer en el país.

El grupo llegó a la frontera entre México y Estados Unidos, como suele ocurrir después de pagar miles de dólares, con planes de dirigirse a Miami, Houston y Las Vegas donde los esperan familiares y una vez allí, empezar una nueva vida. Ahora, todo está dudoso.

“Mi tío, mis tías”, dijo Carlos Alberto González Ricabal, que trabajaba como camarero en Las Tunas, Cuba, y que llegó a la frontera a las 6 p.m. “Me dijeron que me apurara y vine. Dos horas. Sólo dos horas”.

En las últimas semanas cientos de cubanos han estado corriendo para tratar de entrar al país antes de la toma de posesión el próximo 20 de enero del presidente electo Donald Trump, ya que temían que el nuevo Presidente podrían cambiar la política estadounidense hacia Cuba y eliminar los beneficios especiales que durante décadas han recibido los cubanos al llegar a Estados Unidos. Nadie podía imaginar que el presidente Barack Obama, que visitó La Habana hace menos de un año, tomaría una decisión tan tajante apenas una semana antes de abandonar su mandato.

Cientos, si no miles, de cubanos se enteraron del cambio en medio de su viaje a EEUU, y ahora se encuentran empantanados en México y otras partes de Centro y Sur América. ¿Cómo ha podido terminar de esta manera el peligroso viaje que han debido hacer por montañas y selvas para poder alcanzar a EEUU?

Cesar Buza González, de 22 años, cuestionó la manera en que Obama hizo el cambio tan rápido sin la aprobación del Congreso. Leanys Morales, de 47 años, todavía con esperanzas, se pregunta si los agentes fronterizos en Laredo no sabían de que la fecha y la hora límite estaba aún a horas de ocurrir.

Debe haber un error, dijo. Un cambio tan abrupto no puede haber pasado sin un aviso previo. “No lo comprendemos”, dijo Renee Sánchez. “No lo comprendemos”.

Sin embargo, Obama cambió la medida de forma inmediata. Funcionarios del gobierno en Washington dijeron que lo abrupto del cambio fue necesario para así evitar una estampida de cubanos a Estados Unidos, que tratarían de llegar al país antes de la fecha de cierre.

Midalmis Martínez, la hermana de Pupo Cruz en Miami, se preguntó por qué EEUU no aceptaba la entrada de los cubanos que estaban a medio camino en el puente. Estaban prácticamente dentro del país, dijo en una entrevista telefónica.

“No sé qué hacer”, dijo.

Los agentes norteamericanos le entregaron a cada uno de los cubanos a quienes les prohibieron la entrada una lista de varias instituciones en México, entre ellas un hospital, la Cruz Roja y un refugio donde pueden buscar ayuda. De igual modo, le dieron a cada uno una cita para que vuelvan el sábado si quieren solicitar asilo.

Pero pedir asilo no será fácil. Los solicitantes deben probar que tienen un miedo creíble de persecución si son devueltos a Cuba. Luego deben esperar una audiencia ante un juez. Para recibir asilo en Estados Unidos, los solicitantes deben demostrar que temen ser perseguidos basándose en cinco categorías: “raza, religión, nacionalidad, ser miembro de un grupo social en particular o tener una opinión política diferente a la del gobierno”.

“Me imagino que la mayoría de estos cubanos no podrán demostrar estos temores”, dijo el profesor William LeoGrande, especialista en política cubana y en política exterior norteamericana de la American University en Washington. Querer tener una vida mejor no se considera uno de los motivos para otorgar asilo.

Muchos de los cubanos vendieron sus casas y todas sus posesiones para poder reunir el dinero para hacer el penoso viaje. Ahora, con las puertas cerradas, les costará trabajo renunciar a sus sueños.

Raúl Alejandro González, de 28 años, dijo que lo único que les queda es luchar.

“Vamos a esperar aquí”, dijo González, de pie en el puente. “Vamos a dormir aquí. Vamos a esperar hasta mañana. Vamos a esperar hasta la semana que viene. Vamos a esperar hasta que nos dejen entrar”.

Pupo Cruz solamente movió la cabeza. Pensó que este fin de semana iba a estar en Miami para reunirse con su hermana. Ella le había dicho que tenía amigos que lo podrían ayudar a conseguir alún trabajo en la construcción.

Por teléfono Pupo Cruz le dijo que los otros cubanos se iban a quedar en el puente y ver si podrían entrar. Su hermana le dijo que tuviera fuerzas. Él se secó el llanto de los ojos.

“Te voy a esperar aquí”, le dijo la hermana.

Email: fordonez@mcclatchydc.com; Twitter: @francoordonez.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2017, 9:28 a. m. with the headline "Se termina el sueño de cubanos a solo pasos de Estados Unidos."

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