Cuba

Florece en Miami el negocio de enviar motocicletas eléctricas a Cuba

Mujeres caminan en La Habana frente a una motorina estacionada en una calle habanera.
Mujeres caminan en La Habana frente a una motorina estacionada en una calle habanera.

En una pequeña oficina en obras constructivas abarrotada con cartones y fierros se alivia el problema del transporte en Cuba.

El deterioro del parque público, agudizado en los últimos meses con las regulaciones gubernamentales para regular el precio de los taxis colectivos, ha contribuido a un repunte en la venta de motorinas eléctricas para enviarlas a la isla. Un creciente y floreciente negocio que transcurre al margen del embargo estadounidense, según Yudelkis Barceló, propietaria de la agencia Envíos y Más.

“Llevo tres años enviando motorinas a Cuba y no tenemos problemas de ningún tipo”.

“El cliente adquiere el producto y en un período de seis a ocho semanas puede recogerlo en la agencia Palco, en la zona oeste de La Habana. El pago se efectúa en Miami y los envíos se realizan por vía marítima.

La compañía ofrece equipos marca Voltage de 750 Watts y 1.000 Watts, que tienen un costo de $1,450 y $1,600 respectivamente. En Cuba, los familiares que reciben el equipo deben pagarle a la empresa Palco unos 70 CUC y 400 CUP en el primer caso y 170 CUC y 400 CUP en el segundo caso.

Para Yamilet García, una cubana radicada en Miami, las motorinas, como se les llaman también, son “una bendición”.

“Todo el mundo sabe cómo está la situación del transporte en Cuba. Le envié una a mi hermano que vive en el Cotorro y está feliz porque el P7 (el transporte público) no hay quien lo coja y los almendrones también están perdidos”, dice.

Barceló destaca que el envío de estos equipos está destinado al uso personal exclusivamente, por lo cual su empresa no viola el embargo estadounidense.

La agencia Caribe Express es otra de las que se encarga de enviar motorinas a la isla.

“Están demorando de cuatro a cinco meses”, explica una de las agentes de venta que por motivos protocolares prefiere no ser identificada.

“Solo la agencia Palco está recibiendo este tipo de productos porque tiene el scanner para analizarlos, por eso hay demora”, agrega.

Otro artículo popular entre los familiares que envían productos a Cuba son las bicicletas eléctricas, mucho más económicas que las motos y con una velocidad entre 26 km/h y 50 km/h.

En la isla se puede comprar los modelos LT1060 de 60 voltios con motor trifásico de 1000 watts que la empresa Ángel Villareal Bravo de Santa Clara ensambla a partir de componentes provenientes de China.

Se trata de un equipo de mayor potencia que los producidos por esta fábrica con anterioridad, capaz de alcanzar una velocidad de hasta 50 km/h. Cuenta con mando a distancia para activar la alarma, pantalla digital y freno de pastilla, entre otras prestaciones.

Este modelo “posee características similares a las importadas en la actualidad por muchas personas naturales” y se venderá en “las Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD) a un precio de 1,261 CUC”, explicó al diario oficial Granma, Elier Pérez Pérez, director adjunto de la fábrica, que espera producir 5,000 unidades antes de fin de año.

Hay también otros modelos de scooters, como también se les conoce: el Ava Aguila que tiene un costo de 1,950 CUC, el Avispón de 1,850 y el Mitshozuki de 1,750 que se comercializan a través de la plataforma electrónica Revolico. Los vendedores se encuentran en Cuba y manejan desde sus casas el negocio.

A favor de las motos juega también otra circunstancia y es que no se necesita tener matrícula y solo se exige una licencia para conducir equipos ligeros. Una condición que muchos no cumplen.

Sin embargo, muchos automovilistas y transeúntes se quejan: "Cualquiera te choca, se da a la fuga y ni siquiera puedes ver un número de chapa para denunciarlo”, cuenta Pascual, conductor de un vehículo estatal.

“Me he encontrado hasta con menores de 16 años conduciendo estas cosas”, se queja.

“La cuido como una niña y la verdad es que me ha sacado de mil apuros”, cuenta Maikel ingeniero informático que tiene una Voltage Racing.

Sus problemas van en otra dirección. “Hay pocos parqueos donde me puedo sentir seguro dejando la moto y los carros me respetan poco en la vía”, se queja.

No obstante, dice que la motorina le ha cambiado totalmente la vida al darle una libertad de movimiento que no tenía antes.

Siga a Mario J. Pentón en Twitter: @mariojose_cuba

Este artículo forma parte de un convenio entre el diario cuabano 14ymedio y el Nuevo Herald.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2017, 6:00 a. m. with the headline "Florece en Miami el negocio de enviar motocicletas eléctricas a Cuba."

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