Cuba

Raúl Castro dejará el poder con una economía en recesión

Raúl Castro, durante un homenaje a su hermano, el fallecido líder cubano Fidel Castro el 4 de diciembre de 2017, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. El gobernante cubano anunció su retiro en febrero del 2018.
Raúl Castro, durante un homenaje a su hermano, el fallecido líder cubano Fidel Castro el 4 de diciembre de 2017, en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba. El gobernante cubano anunció su retiro en febrero del 2018. EFE/CUBADEBATE

Raúl Castro vendió la promesa de una mejor vida para los cubanos al lanzar una tímida reforma económica y abrir algunos espacios al trabajo privado. Pero tras una década en el poder, es muy probable que deje el gobierno con una economía en recesión por segundo año consecutivo.

“Hay pocas esperanzas de que la economía termine el 2017 con un crecimiento positivo”, advierte el reporte económico trimestral de la revista especializada Cuba Standard. “Nuestro pronóstico de crecimiento del PIB para el 2017 está en el rango entre -1.4 por ciento y -0.3 por ciento”, indicó el economista cubano Pavel Vidal, al frente del equipo que elabora el reporte. Vidal es el creador de un índice independiente para evaluar la economía cubana, el CSETI, y predijo correctamente la recesión del año pasado.

Castro anunció que se retirará en febrero del próximo año, cuando concluirá el proceso de elecciones que se inició en noviembre. Se espera, sin embargo, que se mantenga al frente del poderoso Partido Comunista.

Aunque inició un proceso limitado de reformas para intentar sacar adelante a la ya deprimida economía que heredó de su hermano, el fallecido Fidel Castro, la resistencia de la propia burocracia gubernamental, la lentitud de la aprobación de la inversión extranjera y la pequeña escala de las medidas tomadas, dieron al traste con los resultados.

“De muchas maneras, el mandato presidencial de 10 años de Raúl Castro, que finalizará en febrero del 2018, ha sido absolutamente decepcionante”, afirmó Richard Feinberg, un ex funcionario estadounidense e investigador asociado de Brookings Institution.

“La economía cubana está paralizada y la reforma económica se ha estancado”, agregó.

Este año, indica el reporte de Cuba Standard, resultados positivos en la agricultura, la zafra, la construcción y el turismo contribuyeron a un repunte de la economía en el primer semestre, cuando el gobierno anunció un crecimiento del 1.1 por ciento. Pero esto no fue suficiente para compensar la pérdida de suministros petroleros subisidiados provenientes de Venezuela, los bajos precios del azúcar y el níquel, y los estragos causados por el huracán Irma.

Aún no se ha publicado el estimado oficial de las pérdidas provocadas por el huracán categoría cinco que devastó la costa norte del centro de la isla, pero el ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, dijo que eran “multimillonarias”.

El gobierno de Castro también puso en pausa la entrega de más licencias al sector privado, lo que unido a la nueva política del presidente Donald Trump podría significar la primera contracción de ese sector desde su liberalización en el 2010.

El gobierno de Raúl Castro suspendió los permisos para los pequeños negocios privados como los de este barbero en La Habana. El sector privado podría terminar este año con su primera contracción desde el 2010.
El gobierno de Raúl Castro suspendió los permisos para los pequeños negocios privados como los de este barbero en La Habana. El sector privado podría terminar este año con su primera contracción desde el 2010. Desmond Boylan AP

Aunque aún no hay datos que respalden el análisis, señala el reporte, es muy probable que las medidas tomadas por Trump para limitar los viajes individuales de los estadounidenses a Cuba y los negocios con empresas controladas por los militares, así como la crisis provocada por los ataques “a la salud” de diplomáticos estadounidenses en La Habana, tengan un efecto paralizador para los inversores extranjeros y el turismo – en el que se incluyen las casas de alquiler y los paladares privados.

Aún cuando los negocios estadounidenses en Cuba se vieron limitados mayormente a aerolíneas y cruceros, los pasos hacia una normalización de las relaciones entre ambos países habían reducido la percepción de riesgo para exportadores, prestamistas e inversores, quienes apostaban por un futuro en el que las sanciones económicas a la isla fueran levantadas.

Pero las crecientes tensiones con Estados Unidos y el pobre desempeño económico de la isla han hundido la confianza de los inversores, que se ha reducido a menos de la mitad de su punto más alto, alcanzado en el 2015, cuando el Cuba Standard Business Confidence Index llegó al 65.3 por ciento. La mayoría de los empresarios y expertos consultados cree que el 2018 será aún peor.

Mientras tanto, el gobierno cubano también tiene la presión de los pagos de la deuda que ha renegociado con el Club de París y otros países. Bajo estas circunstancias, la isla enfrenta “limitaciones financieras coyunturales”, dijo Malmierca, un mantra que ha sido repetido en los últimos dos años. Las restricciones en el crédito y la disponibilidad de divisas provocarán una contracción de las importaciones, señala el reporte de Cuba Standard.

Los cubanos deben prepararse para más escasez, aún más notable en un periodo de festividades como el que se avecina.

China, el principal socio comercial de Cuba, ya anunció una reducción de un 29.8 por ciento de las exportaciones a la isla en el último año debido a las dificultades que tiene el gobierno para pagar, según reportó Reuters.

Aunque Castro logró una mayor diversificación de los socios comerciales y los inversores en la isla, tras dos mandatos, deja una economía más dependiente de la exportación de servicios, principalmente médicos, y en la que se producen menos bienes.

Según el análisis de Vidal, bajo su gobierno, ha disminuido el peso de la manufactura, el comercio minorista y los servicios como la educación y la salud pública en el Producto Interno Bruto. Todos los sectores productores de bienes, con excepción de la construcción, han perdido peso relativo entre el 2008 y el 2016. El mayor crecimiento se nota en el sector turístico y las telecomunicaciones, dos áreas en las que se ha centrado la reforma.

Castro deja otro gran tema pendiente: la unificación de las monedas. La economía cubana trabaja con dos monedas y varias tasas de cambio entre ellas y con respecto al dolar estadounidense. El resultado es la imposibilidad de conocer a ciencia cierta los índices económicos reales.

“El aplazamiento de la reforma monetaria de ninguna manera ha sido favorable”, indica el reporte de Cuba Standard. “El precio que ha pagado la economía durante todo este tiempo, en términos de costos de transacción, competitividad, transparencia contable y asignación ineficiente de recursos, es incalculable”.

La lentitud y las limitaciones de la reforma iniciada por Castro ha quedado clara hasta para el periódico Granma, el órgano oficial del Partido Comunista.

“Dudas, temores al fantasma del mercado y sordas resistencias internas se adivinan en la dilatación de las negociaciones y en trabas a los empresarios extranjeros para contratar personal y servicios cubanos”, escribió un periodista especializado en temas económicos.

“Sin prosperidad, el socialismo será siempre una utopía”, agregó.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de diciembre de 2017, 5:01 p. m. with the headline "Raúl Castro dejará el poder con una economía en recesión."

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