Ángel Carromero trae su verdad a Miami sobre la muerte de Payá
Angel Carromero fue enfático durante su visita a Miami este viernes: “lo que sucedió el 22 de julio no fue un accidente, fue un atentado”, dijo.
El joven abogado español fue sentenciado a cuatro años de cárcel en un tribunal cubano por las muertes de los opositores Oswaldo Payá y Harold Cepero, por su presunta responsabilidad como conductor del auto en el que viajaban camino a Santiago de Cuba. Fue declarado culpable en un juicio que describe como lleno de irregularidades en su libro Muerte bajo sospecha, que ha venido a promover en Estados Unidos, luego de pedir una autorización especial.
Otro testigo clave en el caso, Jens Aron Modig, sigue sin hablar. El ahora diputado sueco también viajaba en el auto con Carromero, pero fue repatriado rápidamente a su país, bajo lo que se supone fue un pacto de silencio.
Pero Carromero se decidió a hablar unos meses después de regresar a España. La tarde del viernes acudió a la Junta Editorial de El Nuevo Herald y The Miami Herald, apertrechado con fotos tomadas de un video producido por las autoridades cubanas para convencer a la opinión pública que fue un accidente provocado por Carromero lo que causó la muerte de uno de los principales líderes de la oposición cubana.
En las fotos, presentadas también en el juicio, se puede ver claramente que los detalles del auto y del lugar cambian inexplicablemente. En unas, el auto chocado aparece con el parachoques; en otras, sin él. A veces el auto azul marca Hyundai está sobre la hierba, o sobre la arena, o cerca de un riachuelo.
Carromero, quien actualmente se desempeña como asesor del Ayuntamiento de Madrid y es dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular en esa ciudad, también destaca otros detalles incongruentes, como tres testigos que se presentaron en el juicio y que pese a recordar exactamente a qué velocidad iba el auto, no podían decir, quiénes sacaron a las cuatro personas que iban dentro del auto. Ellos no recordaron la furgoneta blanca que según Carromero casi “salió de la nada” y lo trasladó a un hospital en Bayamo, que pronto fue “militarizado”.
Asimismo recuerda que en el video donde aparece inculpándose puede verse que tiene abotonada y desabotonada indistintamente la camisa que lleva puesta, algo que hizo para demostrar a quienes vieran la filmación, que se trataba de un montaje de muchas tomas y no de una confesión espontánea.
“Con la conciencia completamente tranquila”, Carromero conversó sobre el juicio y otros temas.
¿Qué argumentos presentaron en el juicio para condenarte?
La fórmula que utilizan para condenarme y calcular la velocidad a la que supuestamente iba el auto no tiene ninguna validez, es la del movimiento rectilíneo uniformemente acelerado. Ese movimiento no existe y no toma en cuenta la aceleración al frenar, la fricción… Los peritos internacionales que contactaron mis abogados lo desmontaron todo. Incluso peritos de la CUJAE (la Universidad de ingeniería de Cuba) dijeron que eso era un despropósito.
¿Pudieron llevar esos peritos al juicio?
Ahí te acusan y estás condenado. La legislación cubana impide que puedas proponer un perito. Eso no pasa en ningún país que no sea una dictadura.
¿Tuviste acceso a los documentos de tu causa?
Nunca vi el expediente de mi causa. A mi defensa no se le dio copia. Las abogadas tuvieron que ir desde La Habana hasta Bayamo y copiar a mano 800 folios. ¿Por qué no le dan una fotocopia, como se hace en todos los casos? Porque ellos sabían que en cuanto se fotocopiara, ese expediente iba a salir fuera de Cuba y se les iba a caer el caso. Los dibujos de las pruebas que supuestamente hicieron para encausarme los tuvieron que calcar, como los niños. Uno se ríe pero no es broma.
¿Cuándo envías ese mensaje de texto “Socorro estamos rodeados de militares”?
A nosotros nos dejaron los móviles al inicio de estar en el hospital de Bayamo, luego ya nos los quitaron. Yo mandé ese mensaje cuando estaba en la camilla, rodeado de militares. En ese momento, me habían obligado a cambiar mi versión, me estaban grabando con una handycam y yo veo que esto va acabar mal.
Lo primero que declaro es que nos han sacado de la carretera y nos han dado. Eso los puso nerviosos y me golpean. Luego viene un oficial que se identifica como perito y me dice la versión que tengo que repetir: que accioné el pedal del freno y caí “en un terraplén”, pero en España eso tiene otro significado. Además en España decimos “frenar”, no “accionar el pedal del freno”.
¿Estaba Modig durmiendo cuando sucedieron los hechos como ha alegado en entrevistas?
Hubo momentos en los que sí iba durmiendo, iba de copiloto. Que él haya decidido guardar silencio y pasar página, pues yo no lo comparto. Lo respeto pero yo he elegido un camino más complicado y con peores consecuencias para mí, pero yo no me podía quedar callado.
¿Hace tiempo qué no hablas con él?
Sí. La última vez que vino a España lo que me decía es que no se acordaba de nada.
¿Cómo te enteras de la muerte de Payá y Cepero?
Yo lo pregunté en el hospital y en el interrogatorio en Bayamo me lo volvieron a decir.
¿A qué velocidad ibas cuando todo esto ocurrió?
Pues no recuerdo la velocidad pero quien ha estado en Cuba sabe que en la Carretera Central, aunque quieras, no puedes ir a mucha velocidad, está llena de agujeros. Además, era un coche alquilado que no funcionaba. Ayer que estuve con Rosa María [Payá], recordábamos que el día anterior al viaje estuvimos a punto de suspenderlo porque el coche no aceleraba bien.
¿Al momento de viajar a Cuba tu licencia de conducción estaba vigente?
Sí. Ni mi familia ni mis amigos pudieron defenderme en España, porque si no, no volvía. La izquierda y el gobierno de Cuba aprovecharon ese silencio para intentar destruir mi credibilidad. Así que me vi solo ante el fuego mediático.
En el libro eres muy franco sobre por qué grabaste los videos en los que te declaras culpable…
Aquí hay una cosa muy clara, estaba rodeado de militares, en un calabozo inmundo sin acceso a abogados ni podía llamar a nadie. Estaba solo y a merced de lo que los militares quisieran hacerme. Eso es Cuba, no un estado de derecho. Y me dicen que si colaboro podía salir de ahí.
¿A qué le tuviste más miedo?
A que me maten. Pueden hacer contigo lo que quieran. No tienes un móvil, no tienes contacto con nadie, estás en una dictadura. O colaboraba y hacía lo que me pedían, o no estaría hoy con vosotros. Es que es como un video de Al Qaeda, la cara la tengo hinchada, me tenían sedado, me costaba hablar…
¿En qué cárceles estuviste?
Estuve en este sitio infecto en Bayamo y luego me movieron a Cien y Aldabó, que es una cárcel de instrucción. Ahí te meten hasta que confiesas y si no, no te sacan. Hasta noviembre estuve en una celda de la que me sacaban una vez al día cada dos o tres semanas. Fue muy duro psicológicamente y yo me aferré a que quería volver y si lo hacía, quería estar bien, y lo conseguí.
¿Qué hacías en la cárcel?
Pensar. Pensar cómo estarían mi familia, mis amigos. Intentar seguir sintiéndome vivo, parte de mi vida. Pensar que estaría haciendo si estuviera con ellos. Que no me afectara el aislamiento al que me obligaban. No sé si son trucos mentales, pero a mí me funcionó.
¿Y te venían a visitar los funcionarios a la celda?
Claro, a mí no me sacaban. Por ahí pasaba un rosario de militares. Me hablaban, me decían que Cuba era preciosa. Claro, yo me tenía que mostrar dócil, porque eran mis captores, los que me traían la comida. Es muy duro. Yo también luchaba contra eso.
Pero en el juicio, pese a que dices haber sido dócil, decides declararte inocente.
Claro, porque el régimen creó una ficción y lo hizo tan mal que había elementos hasta para defenderme de su versión. Mis abogadas me dijeron que me declarara inocente porque incluso con su versión tenían pruebas para demostrar que era inocente. También fue un acto de rebeldía mío, aunque después me arrepentí porque un oficial me amenazó. Es muy complicado actuar sin consultar a nadie. Un día me decían que había perdido el apoyo de mi partido y de mi gobierno. Yo vivía en una contradicción, sin saber, y tomar decisiones a ciegas es muy difícil.
¿Cuándo tienes el primer contacto con la embajada española?
Cuando estoy en Bayamo, viene la embajadora sueca y el cónsul auxiliar español. La embajadora consigue que su nacional se vaya con ella y el cónsul español solo me pregunta cómo estoy y no me dice ninguna instrucción.
Es curioso que hayan enviado a un cónsul auxiliar…
Me dijeron que se intentó tratar como un tema consular, pero desde el primer momento, no se envía al embajador, solo al cónsul auxiliar.
¿Por qué la Audiencia Nacional española desestimó una petición para investigar la muerte de Oswaldo Payá, que era ciudadano español?
Mi vuelta a España no fue gratis. El gobierno cubano no es tonto y ata muy bien mi regreso. Una de las condiciones que pone, es que el gobierno español tiene que reconocer la validez de la condena y no puede revisar mi causa, a partir de un tratado de extradición de presos que firmó con España.
¿Las autoridades españolas pueden indultarte?
Sí, pero hay que comunicarlo a Cuba primero. Hay un hecho que es muy doloroso para mí. Regresé a España junto a otra persona condenada por delitos de narcotráfico y fue indultado, alegando que estuvo en condiciones infrahumanas, que no tuvo un juicio justo y a mí, pese a que la familia Payá lo solicitó, no me lo concedieron porque dicen que no me he arrepentido.
¿Hubiera sido distinto si hubiera sido durante el gobierno de Aznar?
Yo creo que esa es política de ficción y eso nunca lo hago, pero la pregunta que sí me hago es, ¿si me hubiera quedado callado, me hubieran indultado?
¿Quién te presionó para no hablar?
Yo hablé con mucha gente y de lo que estoy satisfecho es que la presión no fue suficiente como para callarme.
En la rueda de prensa afirmaste que Cuba pidió al gobierno español cambiar la Posición Común a cambio de tu regreso. ¿Hay pruebas de eso?
Eso está en el diario de sesiones de la Comisión de Exteriores del parlamento español. Ante la pregunta de un parlamentario, el ministro [José Manuel García-Margallo] reconoció que Cuba había pedido un precio político por mí. Piden un precio político porque esto no fue un accidente.
¿Sientes que tu partido te ha apoyado lo suficiente?
Yo me siento muy apoyado por mi partido. Entiendo que es muy grande, que soporta a un gobierno y hay gente que se ha portado muy bien dentro de mi partido y otra no tanto. Al final, es innegable que el gobierno español, al que le estoy muy agradecido, consiguió traerme de vuelta.
¿Las autoridades españolas tuvieron que notificar a Cuba sobre este viaje?
No. Como España aceptó como suya la condena, solo dependo de la justicia española. La ley permite disfrutar siete días de permiso que lo puedes disfrutar donde lo indiques. De hecho, ya estuve en Ginebra, en la sede de las Naciones Unidas.
¿Cómo funciona este régimen especial?
Tienes que volver a la casa a una hora, tengo que ir a firmar dos veces al mes en un centro. No te puedes quitar nunca el brazalete que llevas a atado al tobillo que te recuerda que los Castro han ganado.
¿Lo llevas ahora?
Sí.
¿Qué esperas lograr en Washington en tu reunión con los congresistas?
Yo espero que la presión internacional arrecie a Cuba. La única forma de que la dictadura caiga es que todos los países democráticos les obliguen a dar derechos humanos a sus ciudadanos. Yo entiendo que si las personas buenas miran para el otro lado y dejan hacer a los malos, es cuando se pierde la esperanza.
Puede seguir a Nora Gámez Torres en Twitter por @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de octubre de 2014, 8:18 p. m. with the headline "Ángel Carromero trae su verdad a Miami sobre la muerte de Payá."