Doctora cubana en Bogotá recibe visa para EEUU; su pareja todavía espera
Para Ailen García y Yunior Socarrás las dos noticias fueron una bendición.
Hace poco más de seis meses supieron que esperan un hijo, a pesar de que a Socarrás los médicos le habían dicho que no podría ser padre. Y el lunes, García, una dentista de 25 años, recibió el esperado permiso para entrar a Estados Unidos tras casi siete meses varada en Colombia.
Pero para la pareja cubana de profesionales de la salud, la segunda noticia es una bendición a medias. Socarrás, un optometrista de 32 años, no ha recibido la aprobación para acogerse al Cuban Medical Professional Parole (CMPP), un amparo especial del departamento de inmigración de EEUU para galenos cubanos que logran escapar de misiones médicas organizadas por La Habana.
El caso de la pareja cubana revela la complejidad en el proceso de aprobación de los amparos para los profesionales médicos varados en Colombia. Varios han dicho que no entienden los criterios que las autoridades de inmigración utilizan para otorgar los paroles. Mientras a algunos les aprueban las solicitudes en un par de semanas o un par de meses, decenas llevan más de medio año esperando aunque hayan sometido sus peticiones antes que quienes ya obtuvieron los amparos.
Por ejemplo, García y Socarrás – quienes no están casados legalmente – desertaron juntos de una misión médica en Venezuela y presentaron al mismo tiempo su solicitud de amparo ante la embajada estadounidense en Bogotá. En algunos casos, como el de García y Socarrás, las inconsistencias en el proceso representan la separación – al menos temporal – de su joven familia.
“¡Me puse súper contentísimo por la noticia! Pero hay noches que no puedo dormir por las preocupaciones”, dijo Socarrás, en entrevista con el Nuevo Herald. “A mí no me ha llegado la visa. Yo soy su apoyo y el papá del bebé”.
El jueves, Socarrás acudió esperanzado a una entrevista con las autoridades consulares y ahora aguarda una decisión sobre su petición.
DEMORAS EN EL PROCESO
No está claro por qué algunos casos toman más tiempo que otros en ser aprobados o denegados.
Cada solicitante es sometido a un registro de seguridad y de sus antecedentes, y esta puede ser una de las causas de las demoras. Algunos casos son denegados por carecer de suficiente evidencia de que los profesionales fueron reclutados por el gobierno cubano para participar en misiones, según el testimonio de varias fuentes. El CMPP es un programa discrecional, lo que significa que la decisión final sobre el otorgamiento del parole recae sobre las autoridades de inmigración. Algunas peticiones han sido denegadas hasta dos veces.
Mientras tanto, cientos de cubanos se encuentran estancados en barrios populosos de la capital colombiana, alquilando pequeños apartamentos en los que permanecen hasta 12 personas por cuarto. Decenas han declarado a el Nuevo Herald que sus ahorros se agotan, ya que no estaban preparados para una espera tan larga. Mientras tanto, varios dijeron que han obtenido trabajos de manera clandestina para comer y pagar sus rentas.
García y Socarrás, oriundos de Camagüey, llegaron el 28 de enero a la ciudad colombiana de Cúcuta, en la frontera con Venezuela, viajaron en autobús a Bogotá y presentaron sus papeles en la embajada de Estados Unidos el 4 de febrero.
“Uno viene preparado para esperar 90 días, pero vamos por más del doble. Se nos acabó el dinero y la vida se nos ha hecho muy difícil. Además, nunca esperamos que yo quedara embarazada”, dijo García.
A Socarrás le confirmaron en Cuba que era prácticamente estéril.
“Mi madre había muerto recientemente, no tenía más familia y yo le pedí a Dios que no me dejara solo. El embarazo de Ailen es un milagro del que doy testimonio en Colombia, en Cuba, en Marte y en donde me lo pidan”, dice Socarrás, entre risas.
UNA ESTADÍA DIFÍCIL
Las noticias del embarazo y de la llegada de la visa de García contrastan con las dificultades que han tenido que sortear en Bogotá.
“Este país es muy caro. Una renta equivale a un salario mínimo, y yo he trabajado haciendo reemplazos en mi profesión, pero hace un mes que no trabajo y la cuenta va para abajo. He tenido que cargar sacos, a 50,000 o a 30,000 pesos el día ($17 o $10, respectivamente)”, contó Socarrás. “Traje de Venezuela $3,800 que ahorré de la misión, pero sólo en renta se han gastado $2,100. A eso súmale comida, los gastos médicos de Ailen, etcétera”.
La crítica situación de los cubanos en Bogotá provocó la intervención de los congresistas cubanoamericanos del sur de Florida, Ileana Ros-Lehtinen, Carlos Curbelo y Mario Díaz-Balart, quienes han pedido una explicación al Departamento de Estado, al Departamento de Seguridad Interna, y mas recientemente al Servicio de Inmigración y Ciudadanía, sobre las demoras en el otorgamiento del parole.
El CMPP fue creado en el 2006 y desde entonces más de 6,000 cubanos profesionales de la salud se han acogido al programa. El régimen cubano sostiene que el programa de amparo promueve la fuga de cerebros. Cuba brinda educación universitaria gratuita, luego envía a los profesionales médicos a misiones en el extranjero y cobra por los servicios.
Los profesionales de la salud cubanos estancados en Bogotá dicen que ven en el programa de amparo la esperanza de una vida mejor.
Tan pronto recibieron la visa, Socarrás y García compraron el pasaje de avión para la futura madre, que llegará a Miami el 7 de septiembre.
Pero a diferencia de muchos médicos varados en Bogotá, ella no espera tener una gran recepción en el Aeropuerto Internacional de Miami. Ninguno de los dos tiene familia en el sur de la Florida.
Socarrás dijo que espera estar en el sur de la Florida antes de la segunda semana de noviembre, para cuando está previsto el nacimiento su primogénito: Yunior Alejandro Socarrás García.
Los reporteros Enrique Flor y Brenda Medina contribuyeron con este reportaje.
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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2015, 9:49 p. m. with the headline "Doctora cubana en Bogotá recibe visa para EEUU; su pareja todavía espera."