Los compradores sin propiedad en Cuba
Las amplias terrazas, una ubicación cerca de la playa y estilos arquitectónicos de tipo art deco tienen mucha demanda entre los extranjeros que compran casa en Cuba. Aunque la ley excluye a los no residentes en la Isla para adquirir una vivienda, las incipientes empresas inmobiliarias están abarrotadas de pedidos llegados de todas partes del mundo.
“Llevo tres años aquí y me va muy bien”, comenta Andreas, un alemán de 67 años que tiene un hermoso chalet con piscina en el poblado de Guanabo, al este de La Habana. En los alrededores de su lujosa vivienda también han comprado “muchos belgas y franceses”. Su trozo de paraíso le costó alrededor de $70,000, “poco dinero para una casa a 50 metros del mar y con este sol todo el año”, alardea.
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“Más del 30% de las operaciones que hemos hecho involucran de alguna manera a un extranjero”, asegura una empleada de Espaciocuba.com, una pequeña empresa por cuenta propia.
En el 2012 se vendieron unas 45,000 casas en Cuba. Un año después, la cifra prácticamente se había duplicado con 88,000 viviendas vendidas, según un estudio realizado por The Havana Consulting Group. El dato de cuántas de estas operaciones implicaron a un no residente es un misterio, pero las huellas de su presencia están por todos lados.
La falta de reparación que muchas casas han padecido por décadas, unida al desabastecimiento y los altos precios de los materiales de construcción, son un dolor de cabeza para el comprador.
No obstante los riesgos y las dificultades materiales para comprar y renovar una vivienda, los extranjeros se hacen sentir en el mercado inmobiliario cubano.
Cada paraíso tiene su parte de infierno, piensan muchos de ellos y están más que dispuestos a pagar el precio por tener su trozo de isla lejos del frío y los impuestos.
Esta historia fue publicada originalmente el 28 de octubre de 2015, 9:58 p. m. with the headline "Los compradores sin propiedad en Cuba."