Opiniones encontradas sobre cómo abordar derechos humanos en visita de Obama a Cuba
En una reunión con la asesora de seguridad nacional Susan Rice en la Casa Blanca en la que participaron once invitados—incluidos analistas, académicos, disidentes, activistas y miembros de distintas iglesias—afloraron claras diferencias sobre qué peso deben tener el tema de los derechos humanos y la reunión con los disidentes en la próxima visita del presidente Barack Obama a Cuba.
Varios cubanoamericanos participaron en la reunión el miércoles, así como Ofelia Acevedo, viuda del opositor Oswaldo Payá, que es ciudadana cubana. Un activista costarricense que impulsa proyectos sobre raza y derechos de la comunidad LGBT en Cuba, también acudió al encuentro.
Uno de los invitados, el director de la agencia independiente de noticias Cubanet, Hugo Landa, comentó que “hubo diversidad de criterios pero las opiniones se inclinaron a bajar un poco la presión al tema de los derechos humanos”.
Por su parte, Acevedo dijo que presentó sugerencias concretas: “Que el Presidente debería apoyar públicamente el derecho a decidir de los cubanos”, que respalde una investigación internacional sobre la muerte de su esposo y que abogue públicamente por el cese de la represión contra activistas y opositores. También, que incluyera a su hija, la activista Rosa María Payá, en las reuniones con la sociedad civil en la isla.
Pero las opiniones de Acevedo y Landa, parecen haber sido minoritarias en una reunión en la que varios de los presentes insistieron en que la sociedad civil era mucho más amplia que los opositores y que Obama no debía centrarse demasiado en el tema de la oposición y los derechos humanos, según comentaron varios de los invitados entrevistados por el Nuevo Herald.
Otro de los presentes que prefirió no ser identificado, dijo que la mayoría había coincidido en que “Obama debía reunirse con algunos disidentes” pero que “los disidentes eran parte de una sociedad civil más amplia” y no se debía excluir a “muchos otros actores dinámicos en Cuba”, como los cuentapropistas y blogueros. Sin embargo, la fuente dijo que hubo desacuerdos sobre la centralidad que el tema de la oposición y los derechos humanos en Cuba debería tener en el mensaje que enviara Obama.
“Algunos favorecieron un mensaje más sutil dirigido a una público más amplio de cubanos o a una sociedad civil definida de manera amplia, mientras otros sugerían que Obama ofreciera un apoyo moral claro a los disidentes y abogara explícitamente por ciertos valores universales y derechos democráticos”, explicó la fuente.
Otra de las asistentes, Sarah Stephens, directora ejecutiva del Centro para la Democracia en las Américas, declinó comentar para esta historia.
En conversación el jueves con la junta editorial de El Nuevo Herald y Miami Herald, la opositora Martha Beatriz Roque también favoreció la idea de que Obama centrara su discurso en temas básicos como la comida, la vivienda y el nivel de vida de la población, más allá de nociones políticas como la democracia, pues “el cubano no sabe ni qué es una votación democrática”.
Subrayó, sin embargo, que un encuentro con miembros de la oposición, les daría un necesario “espaldarazo”. Anteriormente, Roque había mencionado al Nuevo Herald que tenía la esperanza de que Obama hablara de “la posibilidad de la democracia en Cuba”.
La viuda de Payá, en cambio, opinó que “el tema de los derechos humanos es crucial. ¿Si el presidente de EEUU va a ir a Cuba pero no va a pedir que le desaten las manos al pueblo cubano para expresarse en un clima de respeto de sus derechos, qué sentido tendría la visita? Lo demás sería participar del teatro hipócrita del gobierno cubano”, subrayó Acevedo.
Uno de los invitados recopiló sugerencias de una representación de escritores, académicos e intelectuales de origen cubano, que hizo llegar a la Casa Blanca. La mayoría coincidió en que un encuentro con Fidel Castro sería un error político.
“Yo le recomendaría [a Obama] que bajo ningún concepto se reuniera con Fidel Castro porque tendría un peso simbólico altamente favorable al castrismo no justificado por ningún protocolo diplomático” y que indicaría “una simpatía especial por el régimen, encarnado en su fundador lo que contradeciría los motivos anunciados de la visita”, escribió el escritor y profesor Enrique del Risco.
Del Risco también alertó sobre el uso político de la visita por parte del gobierno cubano e instó al Presidente a mostrarse “accesible, abierto, enérgico y espontáneo”.
Muchos también insistieron en que Obama debía invitar también a opositores como Berta Soler o Antonio Rodiles que no están de acuerdo con su nueva política. Asimismo, debía dejar claro que Estados Unidos no es enemigo del pueblo cubano, y como tal, no sería un obstáculo para el desarrollo del país. El acceso a la internet y la creciente emigración de cubanos fueron otros temas que sugirieron incluir en el mensaje de Obama al pueblo.
El miércoles en la noche, el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Ned Price, dijo que la embajadora Rice “escuchó a cada líder y subrayó que un foco importante al trazar un nuevo rumbo con Cuba, es nuestro fuerte apoyo a los valores universales y los derechos humanos—que incluyen el respeto al derecho a hablar libremente así como de reunión y asociación pacífica. Ella hizo hincapié en que Estados Unidos seguirá enfatizando su apoyo a estos derechos universales, en Cuba, como en todo el mundo”.
Nora Gámez Torres: @ngameztorres
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de marzo de 2016, 2:01 p. m. with the headline "Opiniones encontradas sobre cómo abordar derechos humanos en visita de Obama a Cuba."