Temen nueva crisis migratoria de cubanos en Costa Rica y Panamá
Las cenizas de la reciente crisis asociada con los migrantes cubanos todavía humea en Centroamérica… y ya se avecina otro embrollo.
A menos de un mes de que Costa Rica y Panamá pusieran un candado al prolongado conflicto con cubanos que estalló en noviembre del 2015 y que dejó a más de 9,500 personas nacidas en Cuba atrapadas en ambos países hasta marzo de 2016, la semilla de una nueva tempestad migratoria resurgió y crece en la porosa y frágil frontera costarricense—panameña.
Pero a diferencia de las dificultades anteriores, ahora los protagonistas no son solo cubanos procedentes de Ecuador, vía Colombia, sino que al flujo incesante se unieron africanos y asiáticos que viajan desde Brasil a Centroamérica: todos son migrantes irregulares y buscan llegar a Estados Unidos.
“Son miles de cubanos los que están asentados en Ecuador con interés de seguir viajando desde allí a Estados Unidos”, alertó la viceministra costarricense de Gobernación, Carmen Muñoz, en una entrevista con el Nuevo Herald. “Hay que evitar que los cubanos queden en manos de bandas o redes de tráfico. Hace falta poner el dedo en la llaga”, dijo, al confirmar que los “coyotes” o traficantes de personas siguen explotando el negocio del viaje por pasos terrestres y marítimos de suelo ecuatoriano a estadounidense.
“Los cubanos siguen moviéndose a través del continente. Todos nuestros países tienen fronteras muy porosas que atraen el tráfico de almas y otro tipo de ilícitos. Por supuesto que por donde pasa cualquier otro tipo de mercancías pasan también las personas”, advirtió.
En un informe enviado a el Nuevo Herald con datos actualizados hasta el 6 de abril, el Servicio de Migración de Panamá precisó que hay 2,723 cubanos retenidos.
En Paso Canoas, principal puesto limítrofe con Costa Rica, hay 1,987 cubanos: 53 niñas, 48 niños, 714 adultas y 1,172 adultos. Asimismo, en Puerto Obaldía, punto al que los migrantes de la isla llegan por mar desde Colombia, hay 736: 30 niños, 27 niñas, 419 adultos y 260 adultas.
El reporte aseguró que el número de migrantes aumentó de 1,154 en el 2012 a 21,023 en el 2015. El total del 2012 a marzo del 2016 es de 35,905, puntualizó.
El gobierno de Panamá “se encarga del albergue y comida de los isleños, el resto de las necesidades ellos lo cubren con sus propios recursos”, aclaró.
Enfrentado a la nueva irrupción de migrantes irregulares cubanos, asiáticos y africanos, algunos ya en Costa Rica o en Panamá, el gobierno costarricense convocó para este martes a una cita urgente en San José con emisarios gubernamentales de Estados Unidos, Centroamérica, México, Cuba, Colombia y Ecuador, para buscar un arreglo regional a lo que sería una renovada edición de la crisis que estalló en noviembre.
“Queremos insistir en nuestra posición histórica: urge que la migración cubana, en particular, y las migraciones extra continentales, en general, sean abordadas de manera regional en toda la zona que compete, no solo puntos de contactos como Brasil y Venezuela, sino también en la ruta de paso, como Centroamérica y México, como puntos de acceso que utilizan los migrantes hacia su destino final que es Estados Unidos”, adujo Muñoz.
Redes criminales
El núcleo costarricense de una red de trata de personas nacidas en Cuba, que movió gran cantidad de dinero y participó en una cadena de contactos en Ecuador, Colombia, Guatemala y Estados Unidos, quedó desarticulado el 10 de noviembre del 2015 en Costa Rica y exhibió a una vasta organización trasnacional de contrabandistas de seres humanos.
El operativo desató el mayor conflicto ocurrido en Centroamérica con migrantes cubanos que, ya sin contactos mafiosos, continuaron llegando por tierra desde Ecuador en noviembre y diciembre de 2015 y quedaron desamparados mayoritariamente en este país y en Panamá. El lío se agravó el 13 de noviembre, cuando Nicaragua cerró su frontera terrestre con Costa Rica a los cubanos al calificarlos como delincuentes.
El germen del fenómeno se remonta al 2008, cuando Ecuador eximió de visa a los cubanos para que viajaran legalmente de Cuba a ese país. Aunque en los años siguientes fueron detectados en Costa Rica y otras naciones unos primeros y aislados casos de cubanos insertados en la riesgosa travesía a Colombia, Panamá y el resto de Centroamérica rumbo a México y Estados Unidos, en el 2012 hubo un constante crecimiento.
De medio centenar que entraron en el 2011 por el sur de Costa Rica se aumentó a unos 1,600 en el 2012, cerca de 2,300 en e, 2013, casi 5,400 en el 2014 y 12,166 de enero a septiembre de 2015, según cifras oficiales.
La acumulación de cubanos retenidos contra su voluntad a partir de noviembre pasado obligó a desplegar un puente aéreo, para llevarles de Costa Rica y Panamá a El Salvador y México entre enero y marzo de 2016 y permitirles llegar a Estados Unidos, donde se acogen a la Ley de Ajuste Cubano que les concede beneficios migratorios al pisar suelo estadounidense.
Muñoz recordó que aunque Ecuador restableció la visa a los cubanos desde el 1 de diciembre de 2015 y les exigió mayores requisitos, el problema tampoco cesó.
“La medida de Ecuador detuvo un poco la continuidad del flujo, pero no lo evita. Lo hace lento porque hay más controles, pero los cubanos pueden seguir viajando a Ecuador para tomar el camino hacia Estados Unidos. Se logró un poco la contención del flujo continuo o constante, pero los cubanos siguen con posibilidades de ingreso a Ecuador”, subrayó.
Asedio de “coyotes”
De acuerdo con indagaciones del gobierno de Costa Rica, los tratantes de personas han llegado a cobrar hasta $15,000 a cada cubano para llevarlo de Ecuador a Estados Unidos.
Las redes también movilizan a sirios, nepalíes, ghaneses, somalíes, paquistaníes y una larga lista de africanos y asiáticos que llegan en avión a Brasil y prosiguen por vía aérea o terrestre a Argentina, Perú, Colombia y Ecuador con la meta de llegar a Centroamérica y buscar proseguir a México y Estados Unidos. Un informe de Migración de Colombia de abril del 2015 reveló que los asiáticos pagan por viaje entre $25,000 y $60,000 para transitar desde sus países de origen hacia América del Sur con la intención de llegar a Estados Unidos.
Convertidos en víctimas del Dragón Rojo, temible grupo del crimen organizado trasnacional con estrechos nexos en el istmo que les cobra hasta $60,000 por viaje, los chinos viajan de Hong Kong a Francia y a Colombia y se trasladan por tierra y mar a Centroamérica.
En una alerta que lanzó en octubre del 2015, la Comisión Centroamericana de Migración, de los gobiernos de Guatemala, Belice, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Panamá, admitió que la zona es un “corredor de tránsito” de cubanos, africanos y asiáticos en un proceso que impacta y es un desafío para “enfrentar la migración irregular”.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de abril de 2016, 1:46 p. m. with the headline "Temen nueva crisis migratoria de cubanos en Costa Rica y Panamá."