Cuba

Los retos de la industria cubana del níquel

Vista de las excavaciones en la zona minera de Moa, en la provincia de Holguín, Cuba, el 10 de junio de 2016. El níquel cubano, una de las principales fuentes de ingresos del país, enfrenta al reto de la eficiencia y la búsqueda de socios extranjeros para impulsar una industria castigada por la caída de los precios internacionales del mineral y que mira con esperanza la apertura con Estados Unidos.
Vista de las excavaciones en la zona minera de Moa, en la provincia de Holguín, Cuba, el 10 de junio de 2016. El níquel cubano, una de las principales fuentes de ingresos del país, enfrenta al reto de la eficiencia y la búsqueda de socios extranjeros para impulsar una industria castigada por la caída de los precios internacionales del mineral y que mira con esperanza la apertura con Estados Unidos. EFE

El níquel cubano, una de las principales fuentes de ingresos de la isla, se enfrenta al reto de la eficiencia y la búsqueda de socios extranjeros para impulsar una industria castigada por la caída de los precios internacionales del mineral y que mira con esperanza la apertura con Estados Unidos.

Cuba está entre los primeros países productores del mundo de este mineral, con una industria que se concentra en la localidad de Moa —en la provincia de Holguín, unos 800 kilómetros al este de La Habana.

Allí operan dos fábricas de extracción y procesamiento, una de ellas la planta Pedro Soto Alba”, construida en 1957 por una empresa estadounidense. Pasó a manos del estado cubano tras el triunfo de la revolución castrista y desde 1994 funciona como empresa mixta (Moa Nickel S.A.) al 50 por ciento entre el monopolio Cubaníquel y la firma canadiense Sherrit International.

Con una plantilla de 1,936 empleados, la planta produce 37,500 toneladas de níquel más cobalto, el máximo de su capacidad, según el ingeniero Ricardo Quintana, uno de los subdirectores, quien destacó el aumento progresivo de la producción desde la constitución de la empresa mixta en 1994, cuando se comenzó con un plan de 24,000 toneladas anuales.

La materia prima se obtiene de las minas de níquel a cielo abierto ubicadas también en el municipio de Moa, donde está garantizado el mineral para los próximos 18 o 20 años con el actual ritmo de producción.

“Eso dependerá de la eficiencia, por eso la prioridad del negocio ha estado enfocada en buscar la eficiencia metalúrgica. Lograr el máximo aprovechamiento del níquel y cobalto”, dijo Quintana.

No se planea que la planta aumente su producción, pero sí la eficiencia, asociada a una reducción de los costos de explotación para paliar el descenso de los precios del níquel en el mercado internacional, que han pasado en los dos últimos años de $14,000 $8,600 la tonelada, una baja de casi 45 por ciento.

Los cálculos de ingresos por la exportación del níquel cubano —cuyo principal cliente es China, seguido de Europa y Canadá— se han movido en los últimos años en el entorno de los $600 millones anuales, cifra que previsiblemente no se alcanzará este año con los precios actuales.

“La mayor parte del mercado del níquel internacional está movido por la economía china y precisamente es una de las causas del descenso de los precios por la contracción de la demanda y el consumo asociados a la desaceleración económica”, indicó Quintana.

Además de Moa, hay yacimientos del mineral en otros puntos de la isla, sobre todo en sus provincias orientales, y también se han abierto nuevas líneas de trabajo para la exploración geológica de nuevas minas.

“Hay níquel en Cuba para este siglo”, dijo el director de Cubaníquel.

En el actual escenario de apertura internacional de la isla y con nuevas reglas en el país para atraer inversión extranjera, Cuba no descarta nuevos socios extranjeros para este sector.

De hecho “hay varios proyectos en proceso de negociación”, según Oliveros, quien señaló que hay empresas de China, Brasil y Sudáfrica interesadas en el sector niquelífero cubano.

También la nueva etapa de relaciones con Estados Unidos es motivo de esperanza para la industria del níquel en la isla, que sería, según el responsable de Cubaníquel, “una de las más beneficiadas” si se levantara el embargo que Washington mantiene al país caribeño.

Sobre todo de cara a la importación de tecnología, equipamiento y repuestos que podrían abaratar considerablemente los costos de plantas como la Pedro Soto Alba, que ahora tiene que comprar muchos de esos insumos en Europa, dijo Ricardo Quintana.

En Moa, además de esta planta de níquel, está la Che Guevara, que presenta peores resultados y mayor atraso tecnológico: su producción actual es de 18,500 toneladas al año, a pesar de que tiene capacidad para generar 30,000.

El níquel y el cobalto se usan sobre todo para aleaciones especiales en acerías y también son minerales empleados en productos como baterías para teléfonos móviles, automóviles, motores y turbinas.

La venta de níquel figura entre los principales rubros de exportación de Cuba, solamente por detrás de los servicios profesionales y el turismo.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de junio de 2016, 2:19 p. m. with the headline "Los retos de la industria cubana del níquel."

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