¿Qué significa ser ‘un producto de la revolución cubana’?
No hace falta ser testigo de una revolución para sentir su poder.
Yo no había nacido “cuando triunfó la revolución”, como dicen, en 1959. Fue uno de esos grandes acontecimientos que dividen la vida de los que lo vivieron en “antes de la revolución” y después. Pero su influencia no acaba ahí.
Como hija de exiliados cubanos y nieta de un capitán del Ejército Rebelde de Fidel Castro, la revolución cubana ha moldeado mi vida, mi identidad y mis experiencias de manera muy real. Hasta cierto punto, entonces, lo que sigue es un texto sobre el exilio, que espero ofrezca un vistazo a la experiencia revolucionaria, en específico al impacto de la revolución, no sólo sobre los que la vivieron, sino sobre la siguiente generación.

Mi abuelo parterno, Enrique Ermus, quien falleció antes que yo naciera, fue miembro del Movimiento 26 de Julio y llegó al grado de capitán en la Sierra Maestra, junto a Fidel Castro, Juan Almeida Bosque (quien asistió al funeral de mi abuelo), Ernesto “Che” Guevara y Celia Sánchez.[1] Fue uno de los soldados que participaron, junto con Frank País, en el Levantamiento del 30 de noviembre (1956) para apoyar la llegada del tristemente célebre yate Granma, a la provincia de Oriente (de donde son mis padres).[2] Es harto conocido que el Granma llevaba 82 soldados, entre ellos Fidel y Raúl Castro, Guevara, Bosque y Camilo Cienfuegos.
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Esta historia fue publicada originalmente el 25 de julio de 2016, 2:44 p. m. with the headline "¿Qué significa ser ‘un producto de la revolución cubana’?."