Venezuela

Gobierno venezolano trata de mantener vivo los ideales de Castro

El gobernante venezolano Nicolás Maduro en un homenaje a Fidel Castro.
El gobernante venezolano Nicolás Maduro en un homenaje a Fidel Castro. AP

Cuando el ex gobernante cubano Fidel Castro falleció, Venezuela declaró tres días de duelo nacional. A primera vista, la decisión pareció razonable porque los dos países son estrechos aliados socialistas con profundos lazos ideológicos y económicos.

Pero desde el 2007, cinco ex presidentes venezolanos han muerto y no han recibido el mismo homenaje. En un país abrumado por el derramamiento de sangre, como el descubrimiento la semana pasada de una docena de cadáveres de personas asesinadas por los militares, decretar duelo nacional en honor a un líder extranjero parece fuera de lugar.

“La muerte es dolorosa, pero no impongan un duelo [nacional] por la muerte de un dictador”, dijo el ex candidato presidencial Henrique Capriles. “¿Por qué no han decretado duelo por los 12 venezolanos masacrados en Barlovento?”

El simbólico duelo subraya lo profundo de los lazos entre las dos naciones, y el gobierno chavista mantiene vivos los ideales y las políticas de Fidel Castro, incluso después de su muerte.

La invasión de Machurucuto

Desde que Castro derrocó a Fulgencio Batista en 1959, ha tenido la mira puesta en Venezuela, un país petrolero. En 1967, un puñado de guerrilleros entrenados en Cuba desembarcaron en la playa de Machurucuto con la esperanza de inspirar un levantamiento campesino. Los militares venezolanos contuvieron la invasión, pero tres décadas después uno de los suyos le daría la bienvenida a Castro con los brazos abiertos.

En 1992, un oficial militar desconocido pero carismático, Hugo Chávez, versado en la ideología de izquierda, lideró una intentona golpista. Cuando el entonces presidente venezolano lo perdonó dos años más tarde, viajó de inmediato a La Habana, donde lo recibieron como un héroe.

Cuando Chávez ganó los comicios presidenciales en 1999, Fidel Castro se convirtió en su mentor político.

“Para mí, Fidel es un padre, un compañero, un maestro de la estrategia perfecta”, declaró Chávez al diario oficial cubano Granma en el 2005.

Al final, Chávez adoptó las políticas de Fidel, e incluso algunos de sus gestos, como la inclinación por los discursos de varias horas.

“Chávez se enamoró políticamente de Fidel”, dijo Jesús Seguías, analista político que divide su tiempo entre Caracas y Tampa, “y Fidel le vendió a Chávez sus políticas y su lista de amigos y enemigos, aunque esa lista no le convenía a Venezuela”.

El principal de esos enemigos era Estados Unidos, que durante muchos años fue el principal socio comercial de Venezuela.

Petróleo a cambio de asesores

A partir del 2000, Caracas comenzó a enviar unos 100,000 barriles diarios de petróleo a Cuba, y La Habana envió a Caracas miles de asesores militares, médicos y personas de apoyo.

El momento era crítico para Cuba, que salía del llamado Período Especial tras la desaparición de la Unión Soviética

“Cuba vivió de Rusia hasta que empezó a vivir de Venezuela”, dijo Gabriel Reyes, analista político de Caracas.

Los dos países establecieron relaciones tan estrechas que en un momento Chávez sugirió que eran un solo país.

Sin embargo, esa relación revolucionaria comenzó a cambiar cuando Chávez falleció de cáncer en el 2013 después de pasar meses en La Habana bajo tratamiento de médicos cubanos. (A diferencia de los ex presidentes que fallecieron durante su mandato, Chávez tuvo 11 días de duelo nacional).

Para comenzar, el gobernante cubano Raúl Castro y el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, no tenían la misma relación personal, según analistas, aunque estaban ideológicamente alineados.

Estamos preparados a continuar su trabajo y seguir en pie, seguir andando y mantenernos leales a él, como se mantuvo él leal a pesar de todos los peligros

Nicolás Maduro

gobernante venezolano

Y la profunda crisis económica venezolano vino a complicar las cosas. Algunos analistas opinan que las exportaciones de crudo venezolano a la isla han bajado aproximadamente 40 por ciento, a entre 60,000 y 80,000 barriles diarios, lo que ha obligado a Cuba, una vez más, a buscar fuentes extranjeras para su supervivencia económica, incluido Estados Unidos.

Pero aún así, los dos gobernantes se necesitan uno al otro más que nunca, dijo Roger Noriega, experto del American Enterprise Institute, un grupo de estudios conservador.

Cuba teme que el presidente electo Donald Trump pueda comenzar a apretar las tuercas económicas cuando asuma el cargo el 20 de enero, y Maduro depende de la experiencia y los asesores cubanos en momentos que batalla por aferrarse al poder en medio de una fuerte crisis económica y social.

“Creo que han atado lo que queda de sus respectivos desastres”, dijo Noriega. “Los cubanos van a ver a Trump como alguien hostil... y creo que van a aliarse con Venezuela como nunca antes”.

Parecería algo absurdo que cualquier nación se jugara su futuro con Venezuela. Abrumada por la mala administración y los bajos precios del crudo, la otrora rica nación trastabilla bajo el peso de una inflación desbocada y batalla por mantener un suministro básico de alimentos y medicinas.

Algo que fortalece ese matrimonio de conveniencia es el hecho que Maduro es un verdadero creyente.

Aunque Castro ha tomado medidas pragmáticas para abrir la economía y dado pasos para acercarse a Estados Unidos, Maduro sigue predicando el socialismo y el antiimperialismo de la vieja escuela. Venezuela se parece cada vez más a la Cuba de hace unas décadas: Caracas subsidia alimentos básicos a pesar de que la escasez ha generado enormes filas para comprar comida y obligado al país a implementar el racionamiento.

“El gobierno venezolano sigue encadenado a las políticas que Fidel le recomendó a Chávez, incluso mientras Cuba se aleja de esas políticas”, dijo Seguías. “Esa es la razón por la que Venezuela sufre la peor crisis de su historia, por esas políticas”.

¿Amor mutuo?

Y aunque Maduro está en estos momentos en conversaciones con las facciones de la oposición, no hay señales de que esté preparado para hacer los cambios políticos o económicos que se le están pidiendo. Si algo está haciendo, es afianzarse en su posición.

Ante la muerte de Fidel Castro, Maduro, quien a menudo pronuncia largas arengas sobre la santidad de la soberanía nacional, hizo juramento de lealtad al difunto gobernante cubano.

“Estamos preparados para continuar su trabajo y seguir en pie, seguir andando y mantenernos leales a él, como se mantuvo él leal a pesar de todos los peligros”, dijo Maduro.

El gobierno venezolano sigue encadenado a las políticas que Fidel le recomendó a Chávez, incluso mientras Cuba se aleja de esas políticas. Esa es la razón por la que Venezuela sufre la peor crisis de su historia

Jesús Seguías

analista político

Aun cuando Maduro ha puesto la muerte de Fidel en el proscenio en su país, la nación está demasiado distraída para que eso le importe, dijo Reyes.

“La muerte de Fidel Castro no está en la agenda nacional”, dijo. “Eso definitivamente no es más importante que el hambre y la devaluación por la que estamos pasando”.

En muchos sentidos, la muerte de Castro ha ocurrido en un momento de cambio de la marea histórica, dijo Jaime Suchlicki, director del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami.

Los gobiernos de izquierda de América Latina están bajo una presión creciente, a medida que naciones como Brasil y Argentina se pasan a la derecha. Pero en Venezuela por lo menos, los ideales de Fidel Castro están todavía floreciendo.

“Maduro seguirá fiel a la revolución cubana en parte porque ese es su linaje, y él se ve a sí mismo como heredero de Castro y de la izquierda en América Latina”, dijo Suchlicki. “Necesita a los cubanos, y los cubanos necesitan el petróleo venezolano. Es una relación de amor mutuo”.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de diciembre de 2016, 3:11 p. m. with the headline "Gobierno venezolano trata de mantener vivo los ideales de Castro."

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