Una España dividida: Partido Popular logra victoria pero no tiene mayoría
Por primera vez en 38 años de democracia, los españoles se acostaron el domingo sin saber quién será el próximo presidente del Gobierno.
El Partido Popular, actualmente en el poder, logró más de siete millones de votos, que se traducen en 123 escaños, pero perdió 63 y se quedó lejos de la mayoría absoluta de 176. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cosechó su peor resultado desde 1977 con 90 escaños, pero aún así tendrá la llave para la gobernabilidad, ya sea permitiendo que gobierne el PP con su abstención en la investidura, o bien promoviendo una coalición con Podemos y nacionalistas de izquierdas.
El líder del PSOE, Pedro Sánchez, reconoció que el PP fue el partido ganador. “Los españoles han dicho que se inicia una nueva etapa política. Se abre un proceso de diálogo y el PSOE defenderá los intereses generales del país en esta fase”, dijo Sánchez, lo que se interpreta como una mano tendida al PP, siempre que acepte regenerarse.
El actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reivindicó el domingo por la noche su derecho a “intentar formar gobierno por ser la fuerza más votada”, pero está abocado a pactar y a escuchar el mensaje de los votantes.
Ningún partido ha contado con tan pocos escaños antes para formar gobierno. Ciudadanos, la fuerza emergente que lidera el catalán Albert Rivera y se autoproclama centrista, logró 40 diputados, que serán muy preciados por el PP pero aún insuficientes para contar con una mayoría absoluta.
La abstención del PSOE en una segunda votación de investidura por mayoría simple (en la que haya más votos a favor que en contra) será imprescindible para que el PP siga en el poder. La participación superó el 72%.
La irrupción de Podemos, que nació hace apenas dos años y es la primera vez que concurre a unas elecciones generales, marca un antes y un después en la democracia en España y en Europa. Ha aunado el voto joven y ha moderado su discurso desde sus inicios. Su mensaje final reclamando una “remontada” para desbancar a la ‘vieja derecha’ ha calado hondo.
“Hoy ha nacido una nueva España, una España que pone fin al sistema político del turno y precisa un nuevo acuerdo territorial”, señaló su líder Pablo Iglesias, el profesor universitario que ha abanderado a este movimiento que ha recogido la fuerza del movimiento antiausteridad del 15-M.
Iglesias abogó por el blindaje constitucional de derechos sociales como la vivienda digna y la educación o la sanidad, y de la reforma de la ley electoral, en lo que coincidió con Rivera y con Alberto Garzón, el líder de Izquierda Unida (dos escaños) y aspirante más joven, con 29 años, a la Presidencia del Gobierno.
Una alianza entre el PSOE y Podemos sumaría 159 escaños, lejos de la mayoría absoluta, con lo que precisarían recurrir a nacionalistas de izquierdas como Ezquerra (nueve escaños). El PSOE se distancia mucho de Podemos y Esquerra en la cuestión territorial, en especial, sobre Cataluña. Podemos ha defendido que se convoque a un referéndum sobre la independencia de Cataluña.
El Parlamento resultante de esta elección es el más fragmentado de la democracia, en el que la suma de votos de los dos principales partidos que se han alternado en el poder, PP y PSOE, rebasa sólo ligeramente el 50%. En el 2011 llegaban al 73%. El bipartidismo resulta debilitado por el embate de fuerzas emergentes por la izquierda (Podemos, 69 escaños) y el centro (Ciudadanos, 40 escaños) pero puede salvarse a sí mismo, si escucha el mensaje del electorado.
Las opciones estaban tan abiertas que los expertos dibujaban escenarios que van desde un PP con un nuevo presidente del Gobierno al frente, hasta un bloque de izquierdas liderado por el socialista Sánchez, o incluso una convocatoria de nuevas elecciones en dos meses, si no hay forma de garantizar un gobierno estable. El rey será quien convoque a los líderes de los partidos con opciones a gobernar.
En lo que muchos llamaron la “noche del sudoku”, por las combinaciones de pactos entre los partidos, Álvaro Nieto, subdirector de la revista Tiempo, se inclina por la alianza táctica de los dos viejos partidos.
“El PSOE va a jugar a la estabilidad. No va a hacer experimentos aunque salgan las sumas con fuerzas de izquierda y nacionalistas. El tema catalán les distancia y Sánchez no controla el partido como lo hacían sus antecesores”, señaló Nieto.
También destacó que el PP conserva su mayoría absoluta en el Senado, con 121 senadores de un total de 208, lo que le sigue facilitando el control sobre las leyes. Cualquier reforma constitucional, que reivindican sobre todo los nuevos partidos, necesitaría de la participación activa del PP.
Nieto pronosticó que ese pacto con el PSOE se suscribiría con un candidato a La Moncloa diferente a Mariano Rajoy. Podría ser la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, o bien una figura de consenso. La vicepresidenta ha confesado recientemente que se acerca el momento de que España tenga una presidenta del Gobierno, y en la campaña el PP mostraba en los carteles a Rajoy y a Sáenz de Santamaría.
El hecho de que los españoles no sepan aún quién será el jefe del Gobierno, lejos de ser una señal de ingobernabilidad, los acerca a la política de pactos de sus vecinos europeos, ya que el sistema español no es presidencialista.
Para Álvaro Imbernón, investigador de ESADEgeo, “vivíamos una ficción que no representaba la realidad de la sociedad, que es más plural y más proclive a esos pactos”.
Según Imbernón, en el 2011 el electorado hizo pagar por la crisis al partido de la oposición, el PSOE, y ahora ha reaccionado y demanda que “se haga política en un contexto europeo de crisis, Nos hemos acompasado a los ritmos europeos con más fragmentación y más polarización. España no es diferente”.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de diciembre de 2015, 8:44 p. m. with the headline "Una España dividida: Partido Popular logra victoria pero no tiene mayoría."