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España: maniobras tácticas para sobrevivir en tiempos de crisis

El Rey Felipe VI recibe, el viernes 22 de enero, al presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, durante la ronda de consultas para proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno.
El Rey Felipe VI recibe, el viernes 22 de enero, al presidente del Gobierno en funciones y líder del PP, Mariano Rajoy, durante la ronda de consultas para proponer un candidato a la Presidencia del Gobierno. / EFE

Un nuevo leitmotiv domina la política española un mes después de las elecciones generales del 20 de diciembre: no hay que dar nada por descontado.

En Cataluña, a principios de mes, un movimiento de última hora del ex president Artur Mas, que se echó atrás y dio paso a otro candidato, Carles Puigdemont, evitó in extremis nuevas elecciones​. En España, el líder del partido más votado (Partido Popular, 123 escaños), el presidente del gobierno en funciones, Mariano Rajoy, ha renunciado, de momento, a presentarse a la investidura, y el líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez (PSOE, 90 escaños), insiste en que es el turno del ganador, aunque aceptará intentarlo si se lo pide el Rey. Mientras, desde Podemos, tercera fuerza política, se promueven como ministros antes de conversar con sus posibles socios de gobierno, los socialistas. La pelota esta semana está en el tejado del Rey, que seguirá con la ronda de conversaciones con las fuerzas políticas, y propondrá previsiblemente al socialista Sánchez que intente ser investido presidente.

Rajoy justificó así el viernes su decisión: “Tengo acreditados 180 noes. No tengo los votos suficientes y así no tiene sentido ir a la investidura”.

Como escribía Lucía Méndez en El Mundo, sorprendió hasta a los más avezados expertos en ‘rajoyismo’. “Funciona siempre ganando tiempo”, explicaba Méndez. Según Enric Juliana, de La Vanguardia, se trata de “una maniobra, previsiblemente meditada, que altera el campo táctico y traspasa la presión al líder del Partido Socialista”. Todos los diarios daban por hecho en las portadas del viernes que Rajoy aceptaría dar su discurso de investidura, pese a que no contaba con apoyos suficientes. Queda claro que no hay que dar nada por supuesto.

Según Didac Gutiérrrez-Peris, director de Estudios Europeos en el Instituto Vivavoice de París, “Rajoy utiliza a su favor que no haya reglamento (no está contemplado que el líder del partido más votado rechace la propuesta del Rey de presentarse a la investidura) para devolver la patata caliente no sólo a sus contrincantes, sino también al Rey como jefe del Estado. Este vacío puede ser el mejor instrumento para la invención política. Rajoy ha demostrado una imaginación táctica sorprendente”.

Para Anton Losada, de Eldiario.es, sin embargo, es “el último acto irresponsable de un político que parece incapaz de dejar el poder con dignidad”.

Pablo Iglesias​ -​el dirigente de Podemos que podría ser guionista de Juego de Tronos, su serie favorita​-​ desbarataba el viernes el tablero con un giro inesperado. Lo que en ajedrez se denomina bloqueo, un movimiento que fuerza al contrario a ocupar una posición perjudicial para su propio rey, para sus propios intereses. Iglesias se propuso como vicepresidente de un gobierno que presidiera el socialista Pedro Sánchez, sin hablar previamente con él.

El ex ​vicepresidente del gobierno socialista Alfredo Pérez Rubalcaba arremetió en las redes sociales contra Iglesias “por la falta de respeto a los dirigentes y a los votantes socialistas” y señaló: “Es la primera vez que escucho proponer un acuerdo de gobierno insultando gravemente al partido con el que quieres gobernar”. Sánchez fue irónico al comentar que ya tenía ministros antes de tener el encargo de formar gobierno. El PSOE consideró un “chantaje” el plan de Podemos.

Ignacio Torreblanca, del centro de investigaciones ECFR Madrid, asegura que “el objetivo de Podemos no es gobernar con el PSOE como en Portugal, sino destruirlo y reemplazarlo como ha hecho Syriza con el Pasok en Grecia”.

Sánchez primero dijo que no aceptaría tampoco la propuesta del Rey, si le proponía como candidato a la Presidencia del Gobierno, pero luego matizó y señaló que Rajoy debería renunciar a hacerlo claramente, pero que si Felipe VI le emplazaba, aceptaría el envite “por responsabilidad”.

La investigadora Berta Barbet Porta, de Politikon, tiene claro que se trata de una maniobra electoralista de Podemos que así iría a las urnas, si hubiera nuevas elecciones, “con un PSOE que habría impedido sacar al PP de La Moncloa (sede del Gobierno)”. Coincide con esta visión Alvaro Nieto, subdirector de la revista Tiempo: “Es una maniobra táctica de Iglesias, pura propaganda. Iglesias no quiere ser el vicepresidente. Quiere ser el presidente. Su objetivo es poner tan alto el listón al PSOE que no pueda aceptar y aparezca ante la opinión pública como el partido que no quiso un gobierno de izquierdas”.

Mientras no haya una primera sesión de investidura el cronómetro no se pone a cero, pero la presión temporal viene de Europa y de los poderes financieros.

“La presión temporal no es baladí. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha pedido ‘un gobierno estable lo antes posible’. El tiempo es también crucial en una coyuntura económica donde la capacidad de tranquilizar a los mercados es capital”, señaló Didac Gutiérrez-Peris.

El ministro de Economía y Hacienda, Luis de Guindos, ya ha azuzado el fantasma del miedo a Podemos en una entrevista en la revista Papel, de El Mundo: “Los mercados temen más a Podemos que a Cataluña”.

A medida que pase el tiempo, el papel del Rey Felipe será más relevante. “Cuanto más bloqueada esté la situación, más posibilidades de innovar tendrá. Si la cosa se complica, no descarto que proponga formar gobierno a Albert Rivera (líder de Ciudadanos, 40 escaños, el líder más valorado en los sondeos), o incluso a una figura de relieve que no sea diputado, como Javier Solana, Joaquín Almunia o Josep Piqué”, afirmó el periodista Álvaro Nieto, quien ve más probable “un gobierno fruto de un acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos, que es lo que reclama la UE. Obviamente, sin Rajoy”.

Los españoles, según una encuesta publicada por Metroscopia en El País, se inclinan por esta opción de una gran coalición (PP y PSOE) con Ciudadanos.

Un 49 por ciento son favorables a este pacto pero sin Rajoy. De hecho, los ciudadanos achacan a Rajoy y a Sánchez que no haya avances, y el 61 por ciento se muestra preocupado de que este bloqueo puede empeorar la marcha de la economía.

Seis de cada diez españoles consideran que sería mejor si Rajoy no encabezara las negociaciones por parte del PP, y un 50 por ciento preferiría a otro dirigente que no fuera Sánchez. Piensan que persiguen sus intereses y no el bien del país. Los dos, Rajoy y Sánchez, se la juegan a “César o nada”, como dice Lucía Méndez en El Mundo, y los ciudadanos preferirían que ninguno fuera César.

Los socialistas afrontan un congreso federal el sábado próximo, que algunos como el periodista Enric Juliana prevén que sea “un auténtico Vietnam”. Se espera pronto un pronunciamiento del ex presidente Felipe González. Sánchez, a quien pocos veían como líder del PSOE, tiene ahora la oportunidad de su vida de ser presidente del Gobierno. Sin embargo, necesita el olfato político de Francis Underwood (House of Cards) y la habilidad táctica de un Kasparov para ganar la partida. Empieza una nueva semana de alto voltaje político en España.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2016, 6:35 p. m. with the headline "España: maniobras tácticas para sobrevivir en tiempos de crisis."

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