¿Problemas con el vecino? Dos perjudicados: EEUU y México
No parece inteligente tener relaciones hostiles con el vecino. Y menos aún, si ese vecino nos surte de productos y nos presta los servicios que necesitamos para vivir. Ese vecino nuestro se llama México y es un país con 123 millones de habitantes.
El presidente electo Donald Trump sostiene la construcción de un muro entre ambos países, una deportación masiva de inmigrantes ilegales con antecedentes penales y una imposición arancelaria de un 35% a los productos importados de México.
Por supuesto, el solo triunfo de Trump hizo caer el peso mexicano a niveles nunca vistos, tal como se evidenció el día de su elección, cuando la cotización cambiaria pasó de 18.5 a 20.74 pesos por dólar, manteniéndose hoy en día en unos 20.40 pesos, es decir, una devaluación del 10%. Esa es una reacción normal del mercado a los anuncios de Trump. Desde luego, todo pudiera empeorar si sus amenazas llegaran a concretarse.
En caso que México se niegue a pagar por el muro, Trump propone entorpecer o limitar las remesas monetarias personales de mexicanos residentes en EEUU a sus familiares en México, las cuales se estimaron el año pasado en $28,000 millones. Este tipo de acción parece improbable ya que legalmente se hará difícil que México tenga condiciones distintas a otros países para transferencias bancarias.
Pero aun así, si Trump llegara a intervenir en estas remesas, la economía mexicana sufriría costosas consecuencias. Esto es, una disminución del ingreso repercute en un menor consumo. Al verse disminuida la demanda, los precios bajarán buscando compensación. Pero los costos más altos por efecto de la devaluación harán que la producción disminuya igualmente, es decir, la oferta decrecerá también.
Aunque a México ahora todo le saldrá más costoso, existe un factor que lo beneficia: la devaluación del peso estimulará las exportaciones mexicanas y el turismo norteamericano a ese país. En efecto, con un peso mexicano más barato, los importadores norteamericanos pueden comprar más. También les saldrá menos costoso hacer turismo allí.
Todo ese aparataje no hace sino perjudicar a EEUU ya que seguirá siendo más barato importar que manufacturar dentro de Norteamérica, así como vacacionar afuera en vez de adentro de EEUU.
Por otra parte, Trump amenaza con deportar a más de dos millones de personas con problemas legales. Si las deportaciones comienzan a ese ritmo, México será incapaz de absorber una mayor demanda por empleos, o sea, la rotación de personal sería más rápida y la disminución en la producción señalada anteriormente, haría que los despidos fueran masivos.
También pudiera suceder que México se negara a recibir a los deportados, es decir, legalmente se pudiera alegar que los expulsados por EEUU, aun siendo originarios de ese país, no están regresando a él por voluntad propia. Deberá estudiarse la existencia de una jurisprudencia para este caso específico.
El año pasado México exportó a EEUU $316,400 millones en bienes y servicios. Eso le reportó un superávit comercial con EEUU de $49,000 millones. Esto es, EEUU le compró más a México pero le vendió menos, o sea, salió perdiendo en el intercambio.
Trump propone un aumento de arancel para los productos mexicanos en un 35%, combatiendo para ello los acuerdos comerciales donde México interviene, como son el NAFTA y el TPP.
Por cierto, como contrapartida a esa supuesta reformulación del NAFTA, Canadá a partir del 1ro de diciembre del 2016, eliminó el visado a los mexicanos, posiblemente en busca de los inversionistas que se relocalizarán por esta nueva tarifa impositiva anunciada por Trump. Desde luego, ahora la construcción del muro es menos viable, toda vez que resurge un nuevo camino de ingreso a EEUU, el cual estaba vigente para el 2009 y se reabre nuevamente.
La consecuencia para EEUU de incrementar el arancel sería un aumento del índice de precios al consumidor. Un ejemplo clásico es el impacto que sufriría el precio de los automóviles y sus repuestos manufacturados en México.
Dado que más del 80% de las exportaciones mexicanas son a EEUU, un arancel semejante espantaría a las empresas multinacionales establecidas en México, muchas de las cuales tienen un gran capital de origen norteamericano. Ello, sin duda, ejerce una gran influencia en la decisión que finalmente adopte Trump al respecto.
Si las remesas, las deportaciones y los aranceles llegaran a ser una realidad, México pudiera pedir una asignación de derechos especiales de giro al Fondo Monetario Internacional para así financiar su caída, que aunque drástica, tampoco es insalvable en vista de que ahora el cambio es flexible en México y el gobierno no interviene en ese mercado, algo que difiere de las década de los 90, cuando el cambio era fijo y el Banco de México llegó a vender todas sus reservas.
Actualmente la calificadora de riesgos Moody’s proyecta un recorte del crecimiento en México del 1.9% cuando se esperaba un 2.5%. La corredora de valores Merryl Lynch también proyecta un desaceleramiento de la economía en México.
Todo esto no son sino malas noticias para EEUU. Un vecino saludable y exitoso sería lo ideal para EEUU. Máxime cuando ambos son socios comerciales.
Una vez más se puede imponer el refrán: “Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”.
Economista y periodista.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de diciembre de 2016, 2:59 p. m. with the headline "¿Problemas con el vecino? Dos perjudicados: EEUU y México."