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Opinión

ANOLÁN PONCE:La historia justifica el embargo

Un malestar general prevalece entre los exiliados cubanos que anhelamos una democracia para nuestra patria; mientras continúan las negociaciones para el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Y es que consideramos estas una gran “tomadura de pelo” por estar basadas en que una apertura económica conducirá a una apertura política y eventualmente a la democracia.

Nada más lejos de la verdad. Así lo demuestra la experiencia en China y Vietnam; y si analizamos los hechos que condujeron al desplome de la Cortina de Hierro hace casi 25 años, concluimos que la fórmula de Obama constituye realmente un antídoto a la democracia porque fue precisamente la precaria economía de los países bajo el sistema comunista lo que sirvió de catalizador para colocarlos en el sendero de esta. Una simple ojeada a la historia lo comprueba.

En julio de 1980, los bancos internacionales que daban crédito a Polonia informaron a los dirigentes polacos que el Estado no podía continuar subsidiando los bajos precios en los artículos de consumo, incluyendo la carne. La consecuente alza en estos resultó en una oleada de huelgas obreras y protestas en todo el país, el surgimiento del sindicato Solidaridad y el Acuerdo de Gdansk que rescindía los altos precios y otorgaba substanciales concesiones a los obreros. Pero tal y como anticiparon los banqueros, la estancada economía polaca no podía prescindir del alza en los precios, y en apenas un año tuvieron que dar marcha atrás y enfrentar la inestabilidad política para suplir la necesidad económica. Ello causó un aumento en la represión y consecuentemente sanciones económicas por parte de Occidente, lo cual empeoró la situación. El ascenso al poder de Mijail Gorbachov en la Unión Soviética aceleró el proceso democrático, especialmente por su repudio a la Doctrina Brezhnev, la cual justificaba la intervención militar soviética si alguno de los satélites decidía abandonar el comunismo.

¿Qué hizo posible que Mijail Gorbachov tomara esta decisión trascendental?

Fue, de nuevo, una precaria economía. Cuando asumió el poder en marzo de 1985, el nuevo líder soviético sabía que la Unión Soviética, siendo una potencia nuclear, tenía una economía estancada, más propia de un país tercermundista. Años de costosos gastos militares y subvenciones a estados satélites habían acumulado una enorme deuda, y Gorbachov reconocía que necesitaban urgentemente del crédito y del comercio y la tecnología occidental para evitar el colapso económico. También estaba consciente de que a pesar de la perestroika (reforma) y el glasnost (transparencia), el líder en Washington, Ronald Reagan, quien años antes había llamado a la Unión Soviética el imperio del mal (the evil empire), no cooperaría con los soviéticos si no renunciaban a la Doctrina Brezhnev. El resto es historia. Sin la amenaza de los tanques rusos, uno por uno los países del bloque soviético, comenzando con Polonia, abandonaron el comunismo en busca de oportunidad y bienestar económico abrazando la democracia. En el proceso la Unión Soviética también desapareció.

¿Cuál hubiera sido el curso de la historia si en lugar de aplicar sanciones al régimen comunista polaco, Occidente le hubiera ofrecido ayuda económica? ¿Qué hubiera sucedido si a pesar de la Doctrina Brezhnev, Ronald Reagan hubiera ayudado a los soviéticos a mejorar su economía? La respuesta es obvia y confirma cuán errada está la nueva política de Barack Obama hacia Cuba, pues su propósito es precisamente aliviar las razones que forzarían al régimen a negociar en un futuro próximo la pérdida del subsidio venezolano, algo muy factible si tenemos en cuenta la continua caída del crudo venezolano, que acaba de cerrar este pasado 20 de marzo a $43 el barril y se estima que llegará a $39. Venezuela, de acuerdo a un reportaje de la revista Time del 3 de febrero de este año, necesita $100 por barril de petróleo para sostenerse.

El precedente histórico de cómo cayó la Cortina de Hierro demuestra que la economía es el punto vulnerable. Si a ello añadimos el prospecto del colapso económico venezolano, concluimos que el mantenimiento del embargo a Cuba es vital porque mantiene presión en la llaga negando al régimen acceso al crédito estadounidense y privándolo de un nuevo subsidio: turismo norteamericano. Esa es la última carta que les queda a los Castro y el embargo les impide alcanzarla; por ello Raúl Castro exige su eliminación como condición para negociar.

¿Es inhumano el embargo? Por supuesto que no. Cuba puede comerciar con cualquier país del planeta y conste que China es su gran socio comercial. Lo que sí es inhumano es abogar desde la comodidad del exilio bajo capitalismo y democracia por dar ayuda a un régimen criminal que paga míseros salarios de esclavos a nuestros compatriotas, los priva de oportunidad y viola todos y cada uno de los derechos conferidos al ser humano por el Creador. ¡Eso sí es inhumano!

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de marzo de 2015, 5:00 p. m. with the headline "ANOLÁN PONCE:La historia justifica el embargo."

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