RAÚL RIVERO: El imperio de la ilusión
Madrid – Como en Cuba se sabe que el único interés de los jefes, sus descendientes y sus cómplices es mantenerse en el poder por encima de todo, hay una tendencia en ciertos sectores de la ciudadanía, a esperar que los graves asuntos del atraso, la falta de progreso y la ruina de la economía lo resuelvan otros. Alguien que venga afuera en un caballo blanco como los héroes de las películas de vaqueros, pero sin revólveres, con las alforjas llenas de dinero.
A grandes rasgos y para no perdernos en una antología de frustraciones, en un tiempo demasiado largo era la Unión Soviética y los hermanos países socialistas la fuerza salvadora que llevaría la abundancia. Pero cuando comenzó a caerse el muro de Berlín la riqueza importada se quedó en unas latas de ternera rusa y en unos pimentones búlgaros.
Después del llamado Periodo Especial, durante el que los dirigentes isleños demostraron que no son capaces de gestionar con eficacia ni un platanal o un potrero con nueve vacas, la esperanza fue a dar los inversores extranjeros, unos señores de Europa, con España a la cabeza, que irían a poner su dinero para ayudar a salir de la crisis y, de paso como es natural, obtener ellos sus ganancias. Así fue, fortalecieron a los gobernantes y se llevaron, se llevan todavía, lo suyo.
La ilusión no es un capricho humano. Es una fantasía necesaria. Ahora esos grupos de ciudadanos, gente que quiere vivir con decencia y pan en el país donde nacieron, han puesto su mirada en los Estados Unidos, un sitio cercano y poderoso que, hasta el 17 de diciembre pasado, según los discursos de oficiales y los panfletos que se distribuyen allá en forma de diarios o mediante emisoras de radio y televisión, era el enemigo fundamental de los cubanos.
Así es. Resulta que el anunciado restablecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países ha hecho que se mire a Norteamérica de manera especial. Sus empresarios, inversores, agricultores y diligentes representantes de la Casa Blanca rescataron para muchos la esperanza de la posible salida del pozo sin fondo del que el gobierno comunista no tiene ubicada ni la dirección del brocal.
Para los problemas, de cualquier índole, que surja en ese país hay que buscar respuestas en personas o entidades ajenas. En milagros, apariciones o bondades que lleguen de ultramar por cualquier vía. No hay solución para la libertad o el desarrollo que pase por el equipo de los compadres que conducen la dictadura.
Ellos, sus herederos y amigos sí han hallado la forma de sobrevivir con el apoyo exterior y siguen sumergidos en la tarea de modificar el relato del escenario sin tocar su esencia represiva que incluye el rigor de las celdas para los presos políticos y sostiene operaciones policiacas con centenares de arrestos arbitrarios cada mes, golpizas y asaltos a viviendas de opositores.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de abril de 2015, 1:00 p. m. with the headline "RAÚL RIVERO: El imperio de la ilusión."