Es la economía, estúpido
Ha pasado un año desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y en el tema central de su campaña y su presidencia, que es la inmigración, todo sigue igual, caos y confusión.
El presidente recientemente ha cambiado de opinión sobre acápites del tema central como DACA y el TPS tan frecuentemente como su esposa Melania cambia de vestido.
Pese a que su jefe de despacho, el general Kelly, le dijo a un grupo de congresistas hispanos que el presidente ha “evolucionado” y que estuvo mal informado sobre el muro con México, al día siguiente el presidente lo desmintió en un tuit en el que señaló que no ha habido tal evolución y que el muro va.
El presidente insiste en que la mayoría de los inmigrantes son malos para el país, sobre todo los que vienen de los que calificó como países retrete.
El presidente mantiene que su postura intransigente, que muchos consideran racista, es lo mejor para el país.
En vez de seguir en este ciclo absurdo de dimes y diretes los políticos de Washington, incluyendo al presidente, harían bien en recordar el sabio consejo del asesor de campaña de Bill Clinton en 1992. James Carville creó la mantra de la exitosa campaña presidencial de Clinton contra George H.W. Bush, “es la economía, estúpido”.
La famosa frase aplica ahora más que nunca en el tema de inmigración. Lo que requiere analizar números y estadísticas y dejar a un lado insultos y emociones generalmente negativas.
Según las cifras del censo, en el 2015 43.3 millones de inmigrantes viven en Estados Unidos y tienen más de 40 millones de hijos nacidos aquí. Estos 80 y pico millones son el 25 por ciento de la población. El 75 por ciento son inmigrantes legales, de estos el 29 por ciento tienen títulos universitarios, lo mismo que la población de los nacidos aquí. Y de los que han entrado desde el 2010, el 48 por ciento son graduados universitarios.
Los 11 millones de inmigrantes ilegales constituyen el 3.5 por ciento de la población. 8 millones de ellos trabajan. Ellos y sus empleadores aportan $13 mil millones al año a la economía. La mitad de ellos pagan impuestos aunque no tienen derecho a recibir beneficios del Seguro Social.
Según un análisis de estadísticas del censo realizado por el grupo bipartidista Partnership for a New American Economy, en el 2014 los inmigrantes en este país ganaron $1.3 trillones y contribuyeron $105 mil millones en impuestos locales y estatales y $224 mil millones en impuestos federales. Según el análisis, los inmigrantes en este país tienen $927 mil millones en poder adquisitivo.
Más allá de lo que generan y contribuyen los que viven aquí está el vacío que tendrán que llenar los que vengan en el futuro si los dejamos entrar. El número de nacimientos en EEUU va en picada y la población envejece a pasos agigantados. Esa es una ecuación terrible para la economía porque sin fuerza laboral no podremos seguir creciendo. Para que tengan una idea, en el último trimestre la economía china creció en un 6.9 por ciento. Nosotros sudamos para lograr un crecimiento del 3 por ciento.
Pero seguimos enfrascados en una guerra absurda contra una inmigración que nos hace falta. Después de quitarles el TPS a los haitianos que viven aquí, esta semana el Departamento de Seguridad Nacional eliminó a Haití de la lista de países elegibles para visas temporales para trabajos en la agricultura. Quizás pronto veremos noruegos rubios y de ojos azules cortando caña y recogiendo tomates en el Sur de la Florida pero lo dudo.
Antes de emitir otro tuit tajante y desconcertante el presidente debería recordar la frase de Carville y estudiar las estadísticas económicas.Trump, quien se precia de sus dotes como gran hombre de negocios, debería intuir que es hora de llegar a un acuerdo que no ponga en riesgo nuestra economía.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de enero de 2018, 3:50 p. m. with the headline "Es la economía, estúpido."