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Opinión

JORGE DÁVILA MIGUEL: Todos contra Trump(y su arma secreta)

Simpatizantes de Donald Trump esperan la llegada del candidato republicano a un acto de campaña en el Aeropuerto Internacional de Columbus, Ohio, el martes pasado.
Simpatizantes de Donald Trump esperan la llegada del candidato republicano a un acto de campaña en el Aeropuerto Internacional de Columbus, Ohio, el martes pasado. Bloomberg

La situación en el terreno de lo que ya se denominaba una guerra civil dentro del GOP era sin dudas, ayer jueves, bastante complicada:

Donald Trump había ganado el Supermartes. El discurso de la prensa, el Partido Demócrata y el Partido Republicano se fundió en uno solo: “cómo paramos a Trump”, con el temor de “si todavía estamos a tiempo”.

Porque Godzilla Trump había seguido creciendo desde Seattle hasta Massachusetts con miles de huevitos listos para reproducirse en los sótanos de las ciudades además de en los pueblitos del medioeste americano.

Imposible saber cuántas bocas abiertas dejó ese Supermartes en USA y en todos los territorios extranjeros, porque al principio Trump solo fue un chiste, después un excéntrico y más adelante un celebrity que traía entretenimiento a la campaña. Pasó de ser el tipo que no sabía nada al aspirante que no tenía un programa. Miles de personas se habían indignado con lo de los mexicanos violadores. Después, analizamos y reamasamos lo del gran muro mientras Trumpzilla crecía: dos ex presidentes mexicanos dijeron que no lo iban a pagar mientras el Donald ripostó “¡10 pies más!” Todos disfrutábamos de un gigantesco reality show, cuyo protagonista jamás iba a ganar porque… “no tenía el suficiente apoyo de las minorías”; porque “perdería frente a Hillary que arrastra a los negros y los hispanos” y porque Trump traicionaba el “alma” del partido.

Antes del Supermartes, presumíamos que él nunca llegaría. Ahora los barones republicanos están muy asustados y se entiende: claman que se les va el partido de las manos, que hay que defender el “alma” del partido. Mi querida aristocracia partidista: no hay que ser tan narcisistas ni poetas. Llamen a la cosa por su nombre: hay que defender el billete y el poder.

Pero no es solo el Good Ole Party lo que tiembla; es todo el sistema electoral, político y gubernamental norteamericano, donde dominan cada vez más los grandes intereses comerciales y el pueblo de Estados Unidos pierde. Lo mismo dice, desde el otro extremo, el socialista Bernie Sanders. ¿No escuchan el clamor?

Cuando Marco Rubio más que probablemente pierda la Florida en unas dos semanas tal vez entendamos cuál es el arma secreta de Trump. El nos la susurra a gritos: “No somos enemigos de los negros, no somos enemigos de los hispanos; ya tenemos a algunos con nosotros y está bien, pero de verdad no nos importan demasiado, porque nosotros vamos a ganar con el gran voto blanco, ese 73% del pastel electoral”. Se refiere a un voto no halagado especialmente como el voto negro o el hispano. Un voto relegado como bloque hasta ahora. Los blancos republicanos del norte en la Florida ––más cercanos a Atlanta que a Miami–– jamás le darán su voto a alguien que no es rubio y encima es un “cubano”. Se lo van a dar a un rubio de verdad que se llama Donald Trump.

El arma secreta es el voto blanco. El mantra demócrata de que no se puede ganar una elección en Estados Unidos si no es con el voto negro e hispano solo es verdad si no hay suficiente voto blanco. Y unos ocho millones y medio de ellos, encantados de que alguien los recuerde y les diga lo que quieren oír, engrosaron las filas de los votantes republicanos[i] en este Supermartes. Tres millones más de votos para republicanos que en el Supermartes del 2008 y tres millones menos de votos para demócratas. Ocho millones y medio para de republicanos y 5.2 millones para demócratas. En el 2008 fue al revés, ¿captan el mensaje?

Algunos elefantes, asustados, siguen habitando en su mundo imaginario. Marquito afirma que ganará la Florida; Romney enseñarle al partido como ganar una elección; los estrategas detener a Trump sin saber a quién poner en su lugar y seguir siendo felices para siempre ––con sus vecinos demócratas–– cuando el gran corruptor Obama se vaya para siempre. Mis queridos elefantes: el conflicto de sus almas empezó cuando Bush y Cheney nos metieron en guerras que ya duran 15 años. Pero si quieren de verdad parar a Trump, no es muy difícil: convenzan a la tele de que no lo pongan nunca más.

Hasta aquí la situación antes del debate de anoche. Lo demás, comienza a ser noticia. Circula por internet y está en la primera plana de los periódicos.

Comentarista político y columnista de CNN en Español.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de marzo de 2016, 11:51 a. m. with the headline "JORGE DÁVILA MIGUEL: Todos contra Trump(y su arma secreta)."

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