Socialismo: un fracaso perenne
El entusiasmo de los jóvenes universitarios por el “socialismo democrático” pregonado por Bernie Sanders ha sido uno de los eventos sorpresivos y desalentadores de la campaña presidencial. Aparentemente, los estudiantes no han aprendido que, históricamente, todos los sistemas socialistas –tanto democráticos como autoritarios– han fallado en satisfacer las demandas del pueblo a quien pretendían servir y han sido abandonados tras una estela de sufrimientos. El capitalismo es el único sistema económico que ofrece libertad, oportunidad y un alza en los estándares de vida al mayor número de ciudadanos.
Estos estudiantes también denotan desconocimiento del clásico de Friedrich Hayek El Camino a la Servidumbre, una crítica brillante a la decisión del gobierno británico en 1945 de adoptar el socialismo democrático. Hayek insistió que el socialismo no funcionaría. Si los votantes escogieran a un gobierno no socialista, el plan económico socialista sería descartado. La alternativa era un gobierno autoritario que impidiera a los votantes rechazar el socialismo.
En los setenta años desde la decisión británica hemos visto los dos resultados. Los votantes eventualmente eligieron a Margaret Thatcher en 1979. Ella transformó la economía, vendió las industrias socializadas, fortaleció el sistema de libre mercado y enriqueció la libertad británica. Ingresos per cápita y productividad avanzaron, los socialistas nunca la perdonaron por lograr lo que ellos nunca pudieron. Subsecuentemente, un gobierno laborista ganó el liderazgo pero no retornaron al socialismo. El socialismo falló.
Comenzando a mediados del siglo XX, Argentina probó su propia versión del socialismo: el peronismo. A pesar de una gran riqueza en recursos naturales, Argentina bajo el peronismo sufrió un avance económico pobre, alta inflación y falta de libertad. La elección el pasado noviembre terminó con el peronismo. Los votantes indignados eligieron a un presidente que prometió restaurar el sistema de libre mercado, propiedad privada y libertad personal. El socialismo falló.
Venezuela es un país rico en petróleo. Su gobierno socialista se ha incautado de la mayor parte de las industrias y ha remplazado a gerentes profesionales con amigotes políticos que carecen de los conocimientos elementales para dirigir la economía. La inflación aumentó exponencialmente y, recientemente, excedió 100% anual. Los alimentos escasean y la pobreza aumentó al punto que el gobierno cesó de publicar las cifras. Un estimado privado muestra que la tasa es más alta hoy que lo que era cuando el chavismo tomó el poder hace 17 años. Lineamientos políticos diseñados para ayudar a los pobres redistribuyendo riquezas afectaron negativamente a pobres y ricos por igual. Después de dos décadas de socialismo, los votantes eligieron a una larga mayoría antisocialista en el Congreso. El socialismo falló.
El socialismo falló también en Cuba, en la antigua Unión Soviética y sus satélites y en cualquier otro lugar donde se ha instaurado.
Cuando la Unión Soviética colapsó en 1989, sus satélites abandonaron el socialismo y adoptaron un sistema de libre mercado. Ellos entendieron, por su propia experiencia, lo que muchos estudiantes en Estados Unidos que hoy aplauden el socialismo no han aprendido. Y ellos pudieron ver que los dos sistemas les dan a sus pueblos incentivos diferentes. El capitalismo alienta esfuerzo e innovación. El socialismo no.
Podríamos continuar con más ejemplos pero posiblemente no haríamos mella en los jóvenes estudiantes que, llevados por el entusiasmo, favorecerán algo que no entienden. Lo cual nos trae a una última pregunta: ¿Quiénes son los profesores que enseñan en estas universidades? Es un reto para los padres que pagan por el derecho de sus hijos a recibir una educación genuina y no un adoctrinamiento como el equivocado instrumento para su vida adulta. Hay mucho por hacer y es un reto para todos, especialmente para los padres de esos estudiantes.
AGonzalez03@live.com
Esta historia fue publicada originalmente el 15 de mayo de 2016, 5:40 p. m. with the headline "Socialismo: un fracaso perenne."