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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un tema que la Cumbre no debe eludir


El mandatario cubano, Raúl Castro, llega a la Ciudad de Panamá, previo a su participación en la VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de las Américas que se celebrará este viernes en Panamá.
El mandatario cubano, Raúl Castro, llega a la Ciudad de Panamá, previo a su participación en la VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de las Américas que se celebrará este viernes en Panamá. EFE

La Cumbre de las Américas de esta semana en Panamá –la séptima desde 1992, cuando se llevó a cabo la primera en Miami– tiene un componente inusual en las citas hemisféricas: Cuba es uno de los participantes.

La acogida este año al régimen paria de la isla se debe a la decisión del presidente Barack Obama de reanudar relaciones con La Habana, un paso anunciado el 17 de diciembre y que ha recibido tantas críticas como elogios.

El régimen cubano siempre ha tratado de regresar a los foros políticos del hemisferio, de los que fue excluido poco después del triunfo de la revolución cubana, cuando el nuevo gobierno impuso una represión despiadada contra los opositores, se alineó con el bloque soviético y exportó sus ideales apoyando guerrillas y otras formas de subversión.

La Habana llega ahora con un disfraz de moderación y apertura a la reunión de las democracias americanas, que parecen ignorar la ausencia de libertad política en la isla. Sin embargo, los gobiernos democráticos no deberían olvidar que los hábitos represivos del régimen cubano no han desaparecido. La prueba saltó a la vista en el propio país anfitrión de la Cumbre: el miércoles, opositores cubanos –algunos residentes en la isla y otros en Estados Unidos– fueron insultados y agredidos físicamente por simpatizantes del castrismo. Y el jueves, con nuevos insultos, agresiones, discursos revolucionarios y vivas a Fidel y Raúl, los procastristas boicotearon un foro sobre participación ciudadana en el salón Cristal del Hotel Panamá.

El régimen de Raúl Castro solo acepta la “sociedad civil” formada por partidarios incondicionales del poder. A los opositores, como señaló el disidente Elizardo Sánchez Santacruz, no los reconoce. Aunque son disidentes pacíficos, los considera agentes pagados por grupos de Estados Unidos dedicados a conspirar contra La Habana, “mercenarios” a sueldo de Washington. No les da legitimidad, sino que los acosa incesantemente, cuando no los encarcela.

El presidente Obama ha apostado por que un cambio en la política norteamericana causará cambios políticos en la isla. Hasta ahora no hay evidencias de que eso esté sucediendo.

Obama debe aprovechar su presencia en Panamá para transmitir un mensaje poderoso a favor de la democracia. Y los países de la región deben escoger entre la solidaridad con regímenes que asaltan los derechos humanos, como Cuba y Venezuela, y la defensa de la libertad y los valores democráticos. Ese es un tema que la Cumbre no debe eludir.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de abril de 2015, 2:30 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un tema que la Cumbre no debe eludir."

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