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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Brutalidad policial en Cuba


El disidente Antonio Rodiles fue golpeado el domingo por la policía cubana.
El disidente Antonio Rodiles fue golpeado el domingo por la policía cubana. El Nuevo Herald

El gobernante cubano, Raúl Castro, lo dijo bien claro al inicio del proceso de mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba: no habrá cambios internos en la isla ni concesiones políticas.

Como para confirmar que al menos en materia de represión sus palabras no son un mero ejercicio retórico, el domingo pasado los agentes de la Seguridad arrestaron a casi 100 opositores y golpearon brutalmente al disidente Antonio Rodiles, conocido por su proyecto cívico Estado de Sats. Los detalles de la embestida represiva pueden leerse en el artículo Opositor cubano sometido a operación tras golpiza de la seguridad cubana, por Nora Gámez [el Nuevo Herald, 6 de julio].

Rodiles explicó que un agente de la Seguridad le dio un golpe en la nariz que le causó una fractura, dentro de un vehículo y cuando estaba esposado. Esta acción tiene un nombre: brutalidad policial. Y en este caso la brutalidad de los uniformados se aplica contra un disidente pacífico, un opositor que no respalda los cambios por medio de la violencia, y que solo pretendía participar en la caminata que las Damas de Blanco realizan cada domingo para pedir la libertad de los presos políticos. Los mismos presos políticos cuya existencia el cardenal cubano Jaime Ortega ha negado inexplicablemente.

Es absurdo que con las nuevas relaciones avanzando a toda máquina y con la inminente apertura de embajadas, el gobierno cubano envíe a sus agentes a aplastar con violencia una manifestación pacífica. Pero no hay que perder de vista la inagotable capacidad del régimen para sabotear intentos de acercamiento con Estados Unidos, como ha ocurrido varias veces en el pasado. El castrismo padece de un instinto suicida.

Washington ha ofrecido mucho y ha recibido muy poco a cambio. El presidente Obama dijo que no esperaba que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero que las relaciones servirán para apoyar la democracia y los derechos humanos. Es posible que eso pueda ocurrir, pero por ahora no hay señales que lo garanticen.

De todos modos, el gobierno norteamericano debe reaccionar con energía ante crueles actos represivos como los cometidos contra Rodiles y los demás opositores pacíficos. Debe ejercer un papel activo denunciando los atropellos del régimen cubano y exigiendo que ponga fin a la violencia oficial. Washington tiene que demandar más condiciones que abran puertas hacia la democracia en Cuba, y hacerle saber a La Habana que si quiere sacar provecho de la distensión, tiene que pagar un precio.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de julio de 2015, 2:46 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Brutalidad policial en Cuba."

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