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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una oportunidad perdida en la ONU

Vista del resultado de la votación hoy, martes 27 de octubre de 2015, durante la sesión de la Asamblea General acerca de la resolución sobre el embargo de Cuba, en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York (EE.UU.).
Vista del resultado de la votación hoy, martes 27 de octubre de 2015, durante la sesión de la Asamblea General acerca de la resolución sobre el embargo de Cuba, en la sede central de Naciones Unidas en Nueva York (EE.UU.). EFE

El gobierno norteamericano estuvo a punto de abstenerse en la votación sobre el embargo que tuvo lugar este martes en la Asamblea General de la ONU. Al menos, era lo que se rumoraba desde que se anunció el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, el 17 de diciembre.

Pero una vez más –como ha hecho varias veces a lo largo de la historia– Cuba dejó a su vecino del norte con la mano extendida.

En lugar de destacar el proceso de deshielo entre ambas naciones iniciado en diciembre, la resolución contra el embargo impulsada por Cuba hizo hincapié en lo mismo de siempre: los supuestos daños causados a la economía y al pueblo de la isla por el llamado “bloqueo”, el embargo instaurado en 1962 –tras las confiscaciones de propiedades norteamericanas en la isla por el gobierno revolucionario– y codificado como ley, por lo cual solamente el Congreso puede derogarlo.

El texto era casi idéntico al de las resoluciones anteriores, y solo ligeramente mencionó los cambios en la relación entre Washington y La Habana.

“Lamentamos que el gobierno de Cuba haya elegido seguir adelante con su resolución anual. El texto no representa los pasos significativos dados y el espíritu de compromiso que el presidente [Barack] Obama ha defendido”, dijo el diplomático Ronald Godard, representante de Estados Unidos en la reunión de la Asamblea General.

Esa actitud del régimen de La Habana fue la que causó que al final –pese a las expectativas concebidas en los últimos meses y alentadas por el propio presidente Obama–, Estados Unidos votara en contra de la resolución, en lugar de abstenerse.

Solo Israel votó también en contra. El texto presentado por Cuba fue aprobado por 191 votos a favor.

Del mismo modo que muchos esperaban que el gobierno norteamericano se abstuviera en la votación, muchos también esperaban de La Habana una actitud diferente a la de años anteriores, un comportamiento más a tono con el nuevo espíritu de comunicación entre ambas naciones. Cuba tenía la oportunidad de demostrar un compromiso auténtico con el acercamiento entre los dos países, pero la estropeó. Repitió la retórica de los años pasados. Restó importancia al cambio en la relación con Estados Unidos. Criticó al presidente Barack Obama y afirmó que no ha hecho lo suficiente por avanzar hacia un levantamiento del embargo. Con esa postura en la ONU, no le dio otra opción a Washington que no fuera la de votar en contra de la resolución.

Godard reiteró que es un error del gobierno cubano esperar que la resolución ayude a la marcha del proceso para normalizar las relaciones. No obstante, aseguró que Estados Unidos seguirá esforzándose por mejorar los vínculos con Cuba “en beneficio de los dos países”.

En realidad es Cuba la que no ha hecho grandes cambios para adelantar el proceso de acercamiento con Estados Unidos. Mantiene la represión y el hostigamiento contra miembros de la disidencia pacífica, como las Damas de Blanco, a pesar de que el gobierno de Obama ha insistido en que los derechos humanos es uno de los temas principales a considerar en la relación entre ambos países. Cuba tampoco ha modificado sus regulaciones de manera que su economía sea más atractiva para los inversionistas extranjeros y para las empresas norteamericanas que buscarían una presencia en la isla si se levanta el embargo.

A principios de octubre, en una visita a Cuba, la secretaria de Comercio de Estados Unidos, Penny Pritzker, pidió “construir una relación más abierta” y afirmó: “Queremos ayudar a todos los cubanos a insertarse en la economía mundial y a disfrutar de un mejor nivel de vida”. ¿Es eso lo que también quiere el régimen de Cuba? Estados Unidos tiene la mano extendida, pero la actitud desdeñosa de La Habana en la ONU no favorece la relación abierta que pidió Pritzker. No propicia que los cubanos tengan un mejor nivel de vida. No ayudó al deshielo.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2015, 2:34 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una oportunidad perdida en la ONU."

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