EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y el Estado de la Unión
El presidente Obama utilizó su último discurso del Estado de la Unión, el martes por la noche, para rechazar los aspectos más negativos de la campaña presidencial republicana.
“Al crecer la frustración”, dijo el Presidente, “habrá voces que nos exhortarán a dividirnos en tribus, a usar como chivos expiatorios a ciudadanos que no tienen el mismo aspecto que nosotros, o que no rezan como nosotros, o que no votan como nosotros, o que no comparten el mismo origen”.
No tuvo que mencionar ningún nombre. La voz dominante en la campaña del GOP, Donald Trump, no ha cesado de condenar a los musulmanes. Aunque Jeb Bush y otros rivales y voces prominentes del partido lo han criticado, los comentarios de Trump han elevado el nivel de ansiedad en el país y no han servido para mejorar nuestra seguridad.
Obama señaló la tendencia peligrosa del discurso de Trump. “No podemos tomar ese camino”, insistió. “No nos dará la economía que queremos, ni la seguridad que queremos y, sobre todo, contradice todo lo que nos convierte en la envidia del mundo”.
El mandatario rechazó la inclinación a “responder a los cambios de nuestro tiempo con miedo, a que la nación se cierre al exterior, y a que nos enfrentemos entre nosotros como pueblo”, reiterando que Estados Unidos es suficientemente fuerte para mantener lo que consideró que fortalece al país, como “nuestra diversidad y nuestro compromiso con el imperio de la ley”.
Su rechazo a la xenofobia y su exhortación a mantener las mejores tradiciones norteamericanas constituyen un necesitado antídoto al miedo y el pesimismo generalizado que han dominado los titulares de la campaña presidencial.
El presidente rechazó presentar la lista habitual de iniciativas presidenciales para concentrarse en temas más amplios, una decisión sabia tras reconocer que el Congreso difícilmente dé pasos audaces en este año de elecciones, especialmente en temas en los que los congresistas están en desacuerdo con el mandatario, que son muchos.
Sin embargo, Obama expresó la esperanza realista de que haya suficiente apoyo bipartidista para lograr dos iniciativas este año: la reforma del sistema de justicia criminal y el acuerdo comercial del Pacífico. Ambas son importantes para la Florida: la expansión del comercio beneficiará a Miami, y la decisión del Tribunal Supremo del martes sobre la imposición de la pena de muerte en la Florida sugiere que la reforma del sistema de justicia criminal debe ser una prioridad para el Estado del Sol.
Obama también desafió al Congreso en el terreno militar: “Si este Congreso quiere ganar de verdad esta guerra, y quiere enviar un mensaje a nuestras tropas y al mundo, debe autorizar por fin el uso de fuerza militar contra ISIL. Voten”. Los congresistas deben considerar seriamente las palabras del Presidente.
El mandatario también pidió al Congreso que levante el embargo comercial contra Cuba. Las razones del Presidente para normalizar las relaciones con Cuba no carecen de fundamento, pero el régimen cubano mantiene todavía la represión contra la disidencia pacífica y un exceso de control oficial sobre la población. Cambiar esa vocación represora debe ser esencial para seguir avanzando en el proceso de las relaciones y en el levantamiento del embargo.
Obama dijo que Estados Unidos sigue en la vanguardia de la innovación, y pidió que encontrar la cura del cáncer sea una nueva meta nacional. A la cabeza de ese empeño colocó al vicepresidente Joe Biden. Ese es un objetivo en el que todos los norteamericanos deben estar de acuerdo, independientemente del partido al que pertenezcan.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de enero de 2016, 1:54 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y el Estado de la Unión."