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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y su posible visita a Cuba

La policía cubana arresta con frecuencia a las Damas de Blanco durante sus marchas de protesta cada domingo en La Habana.
La policía cubana arresta con frecuencia a las Damas de Blanco durante sus marchas de protesta cada domingo en La Habana. Cortesía

Es muy probable que el presidente Barack Obama visite Cuba este año. Algunos dicen incluso que podría ser el mes próximo.

Anticipándose a ese suceso –que será un viaje histórico y hará titulares en los medios de todo el mundo–, disidentes cubanos han pedido al mandatario norteamericano que condicione la visita al “cese inmediato de la represión”, a que se conceda una amnistía a los presos políticos y a que Obama se reúna con representantes de la oposición, según una declaración de los disidentes recogida en el artículo Disidentes piden a Obama presionar por cambios si viaja a Cuba, de Nora Gámez Torres [el Nuevo Herald, 1 de febrero].

El Foro por los Derechos y las Libertades indicó en su página digital que la visita de Obama debería dar lugar a un mejoramiento del clima político y a la situación de los derechos humanos.

¿Ocurrirá ese mejoramiento? Los acontecimientos dejan mucho espacio para el pesimismo. Solamente el domingo pasado, según denuncia la publicación independiente cubana Diario de Cuba, hubo cientos de arrestos en la isla. En Guantánamo y Camagüey, la policía detuvo a más de 170 activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) y del Frente de Resistencia Orlando Zapata Tamayo. En Santiago de Cuba, el líder opositor José Daniel Ferrer fue arrestado por tres horas con otros 58 activistas. Y en La Habana, como ya es habitual cada domingo, la policía arrestó a 15 Damas de Blanco durante su tradicional marcha en defensa de los presos por la Quinta Avenida de Miramar.

Nada indica que el régimen cubano esté dispuesto a dar marcha atrás en su represión contra los opositores. Esa actitud es absurda porque la actividad de la oposición es totalmente pacífica, y los disidentes deberían tener el derecho de expresar sus puntos de vista y formular sus quejas libremente. Pero la ideología monolítica del régimen cubano no acepta posiciones diferentes.

Si Obama por fin visita Cuba –como todo indica–, encontrará el lamentable escenario de una economía precaria donde la supervivencia se transforma en una batalla cotidiana, y de un ambiente político con penosas restricciones a la libertad individual y la expresión amordazada.

En una entrevista con Yahoo el pasado diciembre, Obama dijo que le gustaría hablar con todo el mundo, y que si ha habido avances en el terreno de las libertades, le gustaría destacarlos. Señaló que si no han ocurrido progresos, no tendría muchas razones para ir porque no le interesa darle validez al actual estado de cosas.

Precisamente eso es lo que haría una visita de Obama a Cuba en estos momentos: darle validez a una dictadura añeja y obsoleta que se aferra al poder reprimiendo los anhelos de cambio. Ya estamos en el segundo año del proceso de normalización de relaciones y es hora de que Obama exija mejoras concretas y visibles en el campo de la libertad y los derechos humanos en la isla. Su visita debe ser trascendental.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de febrero de 2016, 11:38 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y su posible visita a Cuba."

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