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Fabiola Santiago

Trump dijo que iba a recoger a los ‘bad hombres’. ¿Cómo fue que detuvieron a esta abuela?

El uniforme verde de los agentes de la Patrulla Fronteriza verificando documentos en un autobús Greyhound —y deteniendo a una abuela jamaiquina que estaba visitando a su familia en Orlando— me hizo recordar las viejas cintas noticiosas de la Gestapo abordando trenes en busca de judíos.

El uniforme también me remontó a la niñez cuando milicianos fieles a Fidel Castro detuvieron a mis padres en una solitaria carretera rural en Cuba. Esos milicianos no pensaban que estaban haciendo nada malo, sencillamente cumplían su fidelidad a la revolución buscando compras supuestamente ilegales de alimentos que para nosotros eran la comida de toda una semana.

Increíblemente, hechos históricos viles como éstos me vienen a la mente en estos oscuros días en Estados Unidos, lo que ilumina lo bajo que ha caído el país con la visión cobarde con que el gobierno del presidente Donald Trump maneja el cumplimiento de las leyes de inmigración. Ya no somos el faro mundial de justicia en los derechos humanos.

Porque lo que le pasó a la abuela Beverly puede haber sido legal, pero no fue ni lo correcto ni lo decente.

La mujer, que estaba en el país legalmente con una visa de visitante, acababa de conocer a su nieta. Su nuera la había llevado hasta el autobús en una transitada ruta entre Disney World y Miami.

Debió haber sido un viaje de unas cuatro horas. Imagínese a la familia, preocupada esperando saber de Beverly durante varios días. La Patrulla Fronteriza, que la detuvo, ni siquiera tuvo la decencia de contactar a su familia. Al momento de escribir esta columna, su suerte sigue incierta. Las únicas pruebas de lo que le ocurrió son videos tomados por pasajeros del autobús en que se ve a Beverly cuando la interrogan y sacan del vehículo con su maleta roja. Su nombre fue ubicado por la organización Florida Immigrant Coalition en la lista de un centro de detención.

El delito de Beverly que amerita esta dura experiencia: quedarse más tiempo del que le permitía su visa de turista.

Esto está muy lejos de ser la promesa de campaña del presidente Trump de sacar del país a los “bad hombres” que cometen delitos graves. Tal iniciativa supondría operativos policiales arriesgados, como diría la secretaria de Estado Madeleine Albright, de agentes con “cojones” de verdad.

Pero con el respaldo total de la Casa Blanca, el Congreso controlado por los republicanos y estados como la Florida, liderado por republicanos antiinmigrantes, los secuaces de Trump prefieren coger mango bajito.

Y porque compañías como Greyhound también son cómplices, una vez más el martes la Patrulla Fronteriza volvió a seleccionar la misma ruta Miami-Orlando, en su escala en Fort Lauderdale camino a Disney.

Un guyanés cuyo padre, ciudadano estadounidense, lo había reclamado, fue sacado del autobús, detenido y trasladado a la cárcel del Condado Monroe, me dijo una portavoz de la Florida Immigrant Coalition.

La justificación del gobierno federal para abordar un vehículo y registrar personas sin causa probable de que se haya cometido un delito y sin una orden judicial es que la geografía peninsular de la Florida significa que sus carreteras están dentro de un radio de 100 millas de lo que se consideran “fronteras”.

Enfrentando protestas por el caso de Beverly, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) emitió este comunicado: “HECHO: La ley de inmigración expresa que los agentes de inmigración, sin una orden judicial, pueden ‘dentro de una distancia razonable de cualquier frontera externa de Estados Unidos … abordar y registrar en busca de extranjeros cualquier embarcación, vagón de ferrocarril, avión, transporte o vehículo’ ”.

A lo cual, la American Civil Liberties Union (ACLU), que trabaja con la Coalition en estos casos, respondió: “En la práctica, los agentes de la Patrulla Fronteriza ignoran o confunden los límites de su autoridad legal durante paradas individuales, lo que resulta en la violación de los derechos constitucionales de personas inocentes. Estos problemas se agravan por la capacitación inadecuada de los agentes de la Patrulla Fronteriza, la falta de supervisión de la CBP y el Departamento de Seguridad Nacional, y el hecho que la CBP de manera uniforme no pide cuentas a sus agentes por los abusos. Así, aunque la zona fronteriza de 100 millas no está precisamente fuera de la autoridad de la Constitución, el gobierno federal muchas veces actúa como si lo estuviera”.

Las razón por la que la Patrulla Fronteriza y la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) se sienten autorizados a actuar como les parezca es que, con apenas un mes en el cargo, Trump dio carta blanca a través de varias órdenes ejecutivas al Departamento de Seguridad Nacional a identificar, detener y deportar rápidamente a cualquier inmigrante indocumentado con que se tropiecen los agentes.

“Las ciudades de inmigrantes como Miami probablemente se convertirán en cotos de caza”, escribí entonces.

Y eso es exactamente lo que está sucediendo. Y en la Florida hay un mayor entusiasmo, ahora que la Legislatura se ha unido a la postura antiinmigrante y está lista para aprobar el proyecto de ley HB9, que ordena a todas las agencias policiales locales del estado que ayuden a las autoridades federales a detener a los indocumentados. La mayoría de las policías locales no apoyan esta medida porque saben que esto significa que se dificultará controlar la delincuencia sin personas que sirvan de testigos o denuncien delitos.

Pero ni esta propuesta de ley floridana, ni la política de Trump son asuntos de la ley y el orden. Es asunto de crear una sociedad menos diversa. Él y sus hombres de verde valoran más buscar y sacar del país a personas de color que solucionar crímenes serios y mantener las comunidades prósperas funcionando gracias al trabajo duro de los inmigrantes.

Como todos los demás gobiernos, el de Trump llegará a su fin.

Pero la imagen de una mujer negra indefensa con un sombrero tejido a quien bajan de un autobús no se nos olvidará nunca.

Ojalá que la nieta que vino a conocer crezca y sea la clase de estadounidense que se enfrente a la injusticia.

Esta historia fue publicada originalmente el 24 de enero de 2018, 10:57 a. m. with the headline "Trump dijo que iba a recoger a los ‘bad hombres’. ¿Cómo fue que detuvieron a esta abuela?."

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