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Fabiola Santiago

Sí, señor presidente, 'hay hispanos' en todo este país nuestro

El presidente Donald Trump habla durante un mitin en el Total Sports Park en Washington Township, Michigan, el 28 de abril del 2018.
El presidente Donald Trump habla durante un mitin en el Total Sports Park en Washington Township, Michigan, el 28 de abril del 2018.

Los hispanos deben estar presentes en la mente del errático y grandilocuente presidente de Estados Unidos, quien ya hace campaña para las elecciones legislativas de noviembre a nombre de candidatos republicanos.

¿Qué otra razón existe para que el presidente Donald Trump preguntara si hay algunos de nosotros en Miami hace dos semanas, y otra vez el sábado por la noche en Michigan?

Su extraña pregunta —“¿Hay algún hispano aquí?”— en Hialeah, una ciudad donde el 90 por ciento de la población es hispana, fue tomada como una broma. Dado su historial de comportamiento racista, yo tuve mis dudas, pero le di el beneficio de la duda.

Rodeado por partidarios cubanoamericanos republicanos, Trump estaba de buen humor y se dedicó a alabar su reforma tributaria, de manera que le fue fácil desestimar la pregunta achacándoselo a su sentido del humor muy particular. Como cuando pronuncia con entonación exagerada C-U-B-A y P-U-E-R-T-O R-I-C-O, y piensa que eso halaga (en el caso de su visita a Puerto Rico, devastado tras el paso del huracán María, hasta lanzó rollos de papel toalla a la multitud). Son cosas ofensivas, pero este presidente tiene comportamientos tan indignantes que uno pierde la cuenta.

Sin embargo, en Michigan —un estado con un historial de importar mano de obra mexicana, de usarla, y cuando ya no les conviene, los repatria— la pregunta tenía un trasfondo horrible.

Hablando en un mitin estilo campaña en el Total Sports Park con el ya tradicional fondo de partidarios casi todos blancos con gorras rojas —y tres afroamericanos, dos de ellos con carteles que decían “Negros a favor de Trump”— el presidente electrizó a la multitud de inmediato al recordar las elecciones del 2016 y hablar de detener la "caravana" de 150 inmigrantes que viajan desde Centroamérica.

“¡Levante el muro! ¡Levante el muro!"

¡USA! ¡USA!”

“¡TRUMP! ¡TRUMP!”

La única diferencia es que ahora Trump, además de hacer las misma promesas, entregaba resultados políticos al mencionar adversario nuevos y viejos como Hillary Clinton, los demócratas, los medios de comunicación y a James Comey, ex director del FBI, en la peor luz ya familiar, ignorando escándalos como los de Stormy Daniels y la investigación de la trama rusa.

El presidente se aseguró de señalar repetidas veces que no había asistido a la Cena de los Corresponsales de la Casa Blanca en Washington para codearse con sus partidarios en Washington, Michigan.

Se mostró incoherente, como siempre, pero mucho más confiado y listo al manipular a la multitud.

Su mención del tema de los hispanos fue una especie de autoalabanza por crear 300,000 empleos y por “un aumento de salario al mayor ritmo en muchos, muchos años”. La confianza se ha disparado, dijo Trump, y “en todo el mundo están hablando de este increíble logro”. Y cualquier negatividad es obra “del partido obstruccionista, para eso es lo único que sirven”.

Dijo que “el desempleo entre los afroamericanos ha tocado su nivel más bajo en la historia. ¡En la historia! ¡En la historia!”

Entonces, “el desempleo entre los hispanos, ¿hay algún hispano aquí?”

Hubo un momento incómodo de silencio, y entonces abucheos de la multitud.

¿Piensa usted que el presidente interrumpió el abucheo a nuestras madres, padres, hijos e hijas, y a nuestros ancestros, que vinieron a este país antes que los peregrinos desembarcaran en Plymouth? ¿Cree usted que él, líder mundial, asumió una postura moral para decir que insultar a un grupo étnico es algo moralmente corrupto y contrario a los valores estadounidenses?

De eso nada.

Después de todo, se trata del Donald Trump misógeno, supremacista blanco y que usa el tema de la raza para provocar.

“No, no hay muchos, está bien”, fue su respuesta.

Y siguió como si nada hubiera sucedido con esta incoherencia: “Y a propósito, con toda honestidad, Kanye West, él lo entiende, él lo entiende. Y él se dio cuenta. Cuando él ve que el desempleo entre los afroamericanos es el más bajo de la historia, la gente se da cuenta. Eso es algo muy importante que él está haciendo para su legado [que el rapero muestra su apoyo a Trump, supongo]. El desempleo entre los hispanos está en su nivel más bajo de la historia, y entre las mujeres es el más bajo en 18 años”.

La multitud aplaude a Trump con fuerza en la parte de las mujeres.

A partir de este punto, ya sabiendo que no parece haber hispanos en la multitud, Trump volvió a la diatriba contra los inmigrantes con la que comenzó el discurso, diciendo que Estados Unidos “tiene las leyes de inmigración más tontas de cualquier lugar en la Tierra”.

Sí, eso fue lo que el presidente dijo del debido proceso, garantizado por la Constitución, eso que nos diferencia de las dictadores.

“La leyes son muy corruptas”, dijo. Eso sería la Constitución.

Entonces se enervó y llegó a amenazar con “cerrar el país” si no le dan los miles de millones que ha pedido para su muro en la frontera. Y prometió a los agricultores que crearía un programa de braceros mediante el cual los estadounidenses pudieran regresar al Michigan de los años 1900 y hacer que los peones "te ayuden... y después se vayan".

Al Divisor en Jefe le faltan tres años para la reelección, pero ya está haciendo campaña con el mismo empeño y retórica nativista que lo llevaron a la victoria.

¿Y los partidarios del presidente? Ya ni se molestan en ocultar su racismo, lo que confirma las conclusiones de un estudio de la Universidad de Pennsylvania que indica que votaron por Trump no por preocupaciones económicas, sino porque tienen miedo de perder su privilegio de blancos y dominio social a manos de grupos de minorías.

Pero ellos, el Partido Republicano y Trump, pudieran usar un pequeño recordatorio.

Los 477,000 hispanos que viven en Michigan representan el 5 por ciento de la población de ese estado, y el 78 por ciento nacieron en Estados Unidos, son más jóvenes que sus contrapartes blancos no hispanos y tienen una edad media de 20 años, y pueden votar.

Quizás no nos vean, pero somos una parte integral del mosaico estadounidense.

Sï, señor presidente, ‘hay hispanos' en todo este país nuestro.

Sígame en Twitter @fabiolasantiago

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de mayo de 2018, 3:39 p. m. with the headline "Sí, señor presidente, 'hay hispanos' en todo este país nuestro."

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