GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Cuba y EEUU: cuentos de hadas
Río de Janeiro – El correo electrónico vino de lejos, de un amigo de muchas décadas. Vino de un ex preso político. Un cubano que se pasó más de 15 años de cárcel por conspirar contra el régimen comunista de Cuba.
Los dos pertenecíamos a la misma organización revolucionaria. Él era uno de los líderes. Yo un simple mensajero que llevaba mensajes y cartas a novias y familiares de los jefes. A él lo atraparon y cumplió muchos años de cárcel. Yo tuve suerte y pude salir de Cuba directo a Miami sin haber caído preso.
Ahora este muy querido amigo quiere que modere mis opiniones y que acepte que la decisión del presidente Barack Obama de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba es una buena idea. Me escribe el día en que el diminuto Bruno Rodríguez, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, abría la Embajada de Cuba en Washington pronunciando un discurso de barricada. Fue un discurso antiimperialista, el mismo de siempre.
Mi amigo, que hace años vive en el sur de la Florida, quiere que yo acepte que el acercamiento entre los dos países va a “empoderar al pueblo de Cuba”. El se ha tragado el anzuelo lanzado desde Washington y La Habana y cree todas las boberías que Washington dice.
El dinero americano que llevan los turistas de este país y que mandan a parientes y amigos los exiliados cubanos tienen mucho más valor que los dólares americanos que por décadas han estado llevando turistas canadienses, españoles, mexicanos, etc.
Eso nunca fue detenido por el embargo. Y Cuba ha estado recibiendo cientos o miles de millones de dólares de esta forma.
Pero muy poco –por no decir nada– de lo que gastan en Cuba los turistas extranjeros o lo que mandan los exiliados ha ayudado a Cuba y al pueblo cubano a salir de la miseria en la que viven. Y ahora, como por arte de magia los dólares que van a venir de los Estados Unidos –esos sí que son buenos y van a ayudar a los cubanos. ¡Vaya bobería!
El secretario de Estado americano, John Kerry, pronunció un discurso muy parco, muy diplomático. Pero la verdad es que dijo bien poco de fondo. No así su colega cubano, quien se aprovecho de estar hablando ante periodistas del mundo para despacharse.
Rodríguez exigió que Estados Unidos pagara miles de millones de dólares en daños ocasionados a Cuba por el “bloqueo” económico a la isla. El exigió que los americanos devolvieran la Base de Guantánamo y pidió que Obama usara sus poderes ejecutivos para derogar la ley pasada por el congreso que impide el comercio económico con Cuba. Eso por supuesto para poder comprar a crédito y después no pagar.
Rodríguez dijo bien claro, al igual que lo ha hecho anteriormente el gobernante cubano Raúl Castro que Cuba no va a cambiar su modelo político o económico. Cuba es, y seguirá siendo, un gobierno totalitario, avasallador y comunista. Eso han dicho tanto Rodríguez como Castro y no se puede negociar.
En Cuba a los disidentes se les pega, se les encarcela, se les asesina, o se les fuerza a exiliarse. En Cuba gobierna un sólo partido. No hay libertad de expresión, libertades personales o derechos individuales. El pueblo sólo tiene obligaciones o sufrir las consecuencias.
Cuando Ronald Reagan era presidente, logró derrotar a la Unión Soviética sin disparar un tiro. Llevó a los Estados Unidos a un poder extraordinario, poder que la Unión Soviética no podía igualar sin perjudicar dramáticamente el bienestar económico de su pueblo. Como resultado la Unión Soviética perdió su hegemonía en Europa del Este y tuvo que ver como caía hasta el Muro de Berlín y llegaba a su fin la Unión Soviética. Y Reagan logró todo esto sin ir a la guerra.
Ahora Obama hace todo al revés. Exige poco y entrega todo lo que puede y un poco más con la esperanza que los hermanos Castro van a jugar bonito. El cree que “algo” del dinero que los americanos gasten en Cuba va a llegarle a los cubanos de a pie. El no sabe o ignora que mientras permite que los americanos manden dinero y vayan a Cuba, Antonio Castro anda de vacaciones en un yate de lujo en el mar Mediterráneo.
En Estados Unidos Obama ha dicho que no se le puede dar más dinero a los ricos con la esperanza que alguito le llegue a los de abajo. Sin embargo, eso es lo que pretende hacer en Cuba. Un muchacho muy joven recién conocido hizo una observación muy sagaz. ¿Creen Uds. posible que turistas americanos hubieran podido derrotar a Hitler? Tiene toda la razón. Es poco lógico, por no decir estúpido, pensar que unas propinas americanas en Cuba van a derrocar a las fuerzas armadas más poderosas de América Latina.
Pero no sean tan duros con el presidente. Si un cubano puede abrir un puesto para lustrar zapatos, hacer de su casa un pequeño paladar con cuatro mesas, algún día – en 40 o 50 años– va a tener un poco más de libertad para gastar a su gusto y conveniencia el dinero que el gobierno le permita tener. Eso es si un día no se despierta uno de los capataces en la isla y decide confiscar todo el dinero para pagar las “necesidades del pueblo”.
No, mi querido amigo. No me importa lo que quieran los cubanos. Puede parecerte cruel, pero es nuestra triste realidad. No es que no sea sensible a sus necesidades y aspiraciones. Lo que pasa es que no creo que nada de lo que hacemos va a ayudar al cubano de a pie a salir de una vida de esclavo de un régimen totalitario. De lo que mandemos todo, o por lo menos el 98 por ciento va a los bolsillos de la nomenclatura comunista que gobierna Cuba. Ellos no van a permitir que crezca la oposición ni una clase media que pueda poner en peligro su gobierno.
No es una casualidad que Obama anuncie su cambio de política y desde ese día en número de disidentes detenidos y maltratados en Cuba se haya duplicado. Hay que preguntarle a Antonio Rodiles si la política de Obama le ayudó a soportar la paliza que le propinaron y que lo llevó al salón de operaciones para que le rehicieran su cara. Pregúntenles a las Damas de Blanco qué creen ellas de todo esto. Pregúntenle a Rosa María Payá si ella cree que la muerte de su padre fue un accidente.
No, mi querido amigo. Tú puedes seguir pensando lo que quieras pero yo no creo en los cuentos de hadas. Y sigue pensando que la política de Obama hoy es mejor que la utilizada por Reagan hace sólo unas tres décadas.
Yo me voy a sentar en una esquina a llorar en silencio pensando en el pueblo de Cuba y en aquellos que son tan crédulos que creen que si uno les hace favores a los comunistas ellos van a mejorar el bienestar de un pueblo.
Guimar 123@gmail.com
Esta historia fue publicada originalmente el 23 de julio de 2015, 0:34 p. m. with the headline "GUILLERMO I. MARTÍNEZ: Cuba y EEUU: cuentos de hadas."