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Opinión Sobre Cuba

RAÚL RIVERO: Ilusiones sobre las cenizas


El secretario de Estado, John Kerry, se despide al terminar su visita a La Habana, el 14 de agosto.
El secretario de Estado, John Kerry, se despide al terminar su visita a La Habana, el 14 de agosto. AP

Madrid – De todas las reacciones de júbilo que provocó la visita del secretario de Estado John Kerry a Cuba la más espectacular y reveladora fue la de la policía política. Ellos, con el viajero todavía en el aire de regreso a su país, prepararon una operación en la que arrestaron a más de cien opositores pacíficos y llevaron la represión, con entusiasmo revolucionario, del Cabo de San Antonio a la Punta de Maisí.

Esta manera de festejar el viaje del funcionario norteamericano fue especialmente significativa porque, sin que Kerry tuviera tiempo de cambiarse el traje estrujado por los abrazos contaminadores de los anfitriones y de algunos invitados recibidos con recelo de amante y discreción, la dictadura reafirmaba su línea de violencia implacable en contra de los únicos demócratas reales que viven y trabajan en la isla.

En las estructuras de poder se palpaba la necesidad de ratificar con urgencia la esencia de su política interna y hacer público el hecho de que, si por conveniencias y necesidades económicas, le tendían la mano a su antiguo enemigo, los calabozos, las golpizas, la persecución y el acoso siguen en pleno vigor para los cubanos de a pie que quieren ser libres.

Esa razia celebrativa reafirma el rumbo del régimen y deja en el universo de la filosofía, el escepticismo o la ingenuidad la pregunta que se repite sin cesar después del proceso de restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos: ¿Qué pasará ahora?

Pues puede pasar que las inversiones extranjeras y la apertura del turismo americano permitirá a algunos sectores de la sociedad recibir un poco más de pan o de casabe y se les permita restaurar sus timbiriches autorizados por el Estado. Pero lo que es seguro es que los opositores, el periodismo independiente y los artistas rebeldes tendrán en los patios de sus casas y sus ventanas un aparato represivo con el mismo odio de siempre y más recursos.

Esa realidad convive en el escenario cubano con unas corrientes esperanzadoras, con los sueños de muchos ciudadanos que se aferran a la posibilidad de ciertas mejorías en su vida diaria a la luz de los nuevos acontecimientos y de la eventual presencia de empresas inversoras que llegarían para trabajar sobre las cenizas secas del socialismo.

Hay otros sueños y provienen de los desvelos. Este domingo, los que sueñan despiertos con la libertad de Cuba, estarán de nuevo vez en la calle bajo la violencia de la dictadura, las golpizas, los mítines de repudio y el asedio en medio del rigor de una redada como la que hizo la policía para festejar la visita de Kerry. Otro grupo, incluido el artista plástico Danilo Maldonado, preso y sin juicio desde diciembre pasado, tiene que ver la ensoñación de ser libres a través de las rejas de una cárcel.

Todos saben que, como dijo el poeta, ninguna bala mata una ilusión.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de agosto de 2015, 1:24 p. m. with the headline "RAÚL RIVERO: Ilusiones sobre las cenizas."

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