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Opinión Sobre Cuba

ANÓLAN PONCE: ¡Qué mala suerte tiene el cubano!

La próxima visita del presidente Barack Obama a Cuba no ha sorprendido a nadie, pero llega como colofón a una reciente y abrumadora avalancha de noticias favorables al régimen que incluyen un acuerdo para establecer una ensambladora de tractores en el puerto del Mariel, vuelos comerciales entre Cuba y Estados Unidos, la cancelación de ciertas restricciones para financiamiento directo de exportaciones a Cuba por bancos, y la reciente visita relámpago del papa Francisco a la isla, y sus declaraciones proponiendo a La Habana como capital de la unidad.

Lo anterior no es el resultado de una perfecta alineación de los astros para beneficiar a los Castro, sino de la simpatía que sienten hacia ellos dos personajes de gran influencia, el presidente Barack Obama y el papa Francisco. A ellos se debe toda esta evolución favorable al régimen castrista que cuenta también con el apoyo de un grupo de acaudalados empresarios cubanos que ha sabido avanzar sus ambiciones, aprovechando la estadía en la Casa Blanca de un presidente de ideología izquierdista, y en el Vaticano un papa que parece compartirla también y no le encajan muy bien los hábitos de sacerdote, porque padece de una irremediable vocación de revolucionario. A este trío, Don Obama, Don Francisco, y Don Dinero, tiene que agradecer la dinastía Castro su posible salvoconducto a la eternidad.

La visita presidencial es otro paso más dentro de la política de acercamiento que se anunciara en diciembre de 2014, y ha violado la promesa que se tomaría en cuenta el respeto a los derechos humanos. Ahora se pretende justificar este viaje inoportuno como un paso definitivo para la libertad de Cuba. Para ello, al Presidente lo presentan como un Mesías cuya popularidad en Cuba hará posible que su mensaje repercuta de San Antonio a Maisí, minando el suelo cubano para un futuro estallido social.

La idea carece de fundamento. Obama puede pedir elecciones libres, y respeto a los derechos humanos y a las libertades civiles al igual que hiciera, en el 2002, el ex presidente Carter; pero sus palabras no podrán persuadir a nadie porque son palabras huecas y caerán en oídos sordos ya que la percepción general, y muy correcta, es que los Estados Unidos “han tirado la toalla” y se han aliado a los Castro. ¿Cómo va a encontrar apoyo popular la valerosa oposición cuando el presidente Obama toma mojitos con Raúl Castro?

El sentimiento de derrota y la desmoralización han sido inevitables entre los cubanos; también lo fue tras la traición en Playa Girón. Ello explica porque alrededor de 41,000 cubanos llegaran a Estados Unidos en el 2015, una cifra duplicada en comparación a años anteriores, y que en la actualidad hayan más de 8,000 cubanos en Costa Rica esperando pase a los Estados Unidos. No es infundado el temor que de intentarse la derogación de la Ley de Ajuste, una estampida de cubanos en dirección a los Estados Unidos deje la isla vacía.

¿A qué va entonces Obama a Cuba? A darle el toque final a lo que él considera será su legado, y probablemente a satisfacer también su curiosidad, aunque esta no luce estar enfocada en los centenares de carretilleros a quienes han decomisado sus carretillas o en los 8,616 arrestos el año pasado. Lo de Obama parece ser una curiosidad turística, ya que el editorial del 19 de febrero del Washington Post señala que aunque el Presidente anteriormente había dicho que solo viajaría a La Habana si, en efecto, había habido progreso en las libertades y posibilidades del cubano de a pie, ahora la Casa Blanca admitía que aunque ello no había sucedido, el Presidente iría a Cuba porque, según él, “será divertido”.

Imaginamos entonces que Obama irá a Tropicana y a Varadero, y entre mojito y mojito se reunirá con un selecto grupo de disidentes; y a estos, risueño, les dará sus condolencias por haber tenido los cubanos la mala suerte que ocupe él la Casa Blanca, en los momentos en que el barril de petróleo se cotiza a $27 y Venezuela se hunde en el caos.

Yo también lo lamento. ¡Qué mala suerte tiene el cubano!

Escritora cubana y activista de los derechos humanos.

Esta historia fue publicada originalmente el 26 de febrero de 2016, 10:54 a. m. with the headline "ANÓLAN PONCE: ¡Qué mala suerte tiene el cubano!."

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