El vaso cubano
Existe un legendario ejercicio mental de indagar ante un vaso de agua hasta la mitad como lo ve una persona, si medio vacío o medio lleno.
Si llevamos hoy esa gimnasia a la situación cubana existen todas las percepciones; desde ver el vaso medio vacío y medio lleno, hasta las miradas radicales y absolutas que ven el vaso repleto de agua o absolutamente vacío.
Muchos observan lo positivo o verdadero de cada situación; otros en cambio, se les dificulta esa acción, se bloquean o no tienen interés en algo que no sea un lleno rápido, un todo o nada. Son los que han borrado la palabra evolución y esperanzas de su diccionario.
Una parte de los exiliados y una pequeña porción de disidentes que han estado en contra de la reanudación diplomática entre Estados Unidos y Cuba, y en la voluntad norteamericana de ir levantando sanciones y normalizando las relaciones, verán el vaso medio vacío o vacío completo.
La mayor parte del pueblo de Cuba, de la disidencia, periodistas independientes y exiliados que cifraron esperanzas en más cambios y reformas que hiciera la dirección del país, hoy verán también el vaso medio vacío. Son los que saben que en dictaduras es decisivo el jefe máximo sea facilitador de hacer la vida más prospera para todos.
Son comprensibles las visiones. No es fácil en el caso cubano ver el vaso medio lleno.
Hay otras partes cubanas que ni miran para el vaso. Quizás las más sombrías. Aquellos que levantan las dos manos en las asambleas, reuniones y congresos apoyándolo todo como autómatas y con discursos de barricada para después expresar sus objeciones dentro de las paredes del hogar, o aquellos ciudadanos dentro del país y en el exterior ya no con miedo, sino algo peor, con completa apatía e indiferencia por su país.
¿Cómo ve el vaso la alta dirección del país?
No lo ven lleno, ni medio lleno. Están muy perturbados por sus propias contradicciones y complejos políticos: como después de “tanto nadar, llegar a la misma orilla” (ir permitiendo las inversiones extranjeras que excomulgaron en 1959 y la pequeña y mediana propiedad privada que desbarataron en 1968 con la ofensiva revolucionaria) y se preguntan ¿cómo vivir sin nuestro eterno enemigo norteamericano? Ahora para no perder la costumbre acusan a Estados Unidos de ser aliados de los pequeños cuentapropistas, cuando es el gobierno cubano el que debe ser el máximo impulsor y colaborador de ese sector y del pueblo en general. Las autoridades de Cuba están atrapadas en los viejos discursos como si el tiempo se hubiera detenido en la lejana década de los 60. Siguen practicando el juego de enemigos, contrarrevolucionarios y revolucionarios. El país va por un lado y ellos van por otro. Sirva solo un lamentable ejemplo que los haga meditar: hoy los millones de cubanos que se han ido y se quieren ir del país no son “solo esbirros de Batista y burguesía explotadora” como se decía en las declaraciones oficiales.
¿Cómo yo veo el vaso?
No entendió Raúl Castro que la mayoría del pueblo de Cuba hubiera acogido con júbilo un valiente reconocimiento público de su parte de los errores y la decisión de irlos superando bajo su dirección, y fue muy lamentable la rancia retórica utilizada ante nacionales y extranjeros en la apertura y cierre del congreso del PCC. Ojalá sea una concepción y regalo de intolerancia final a Fidel Castro y no una mala voluntad, porque un proceso tan largo y cerrado como el cubano necesita del aporte de todas sus partes para que el país evolucione.
La realidad es que el vaso no está vacío, ni lleno. Tenemos un vaso servido a la mitad, con lo negativo y positivo que eso implica. Hay que ver lo real de cada situación. Es justo reconocer que el sucesor ha eliminado algunas históricas prohibiciones en el país y considero que aparte de la dura oratoria utilizada se seguirán abriendo puertas al desarrollo, derechos ciudadanos y bienestar del país.
Si ello se va logrando aseguro que Cuba puede ponerse a mediano plazo entre los mejores países de América Latina. Ya el país tiene un camino recorrido al tener un sistema de salud y educación satisfactorio. Atiéndase los faltantes para que todos sientan que Cuba es la casa de todos los cubanos.
¿Por qué no soñar despierto? ¿Es imposible para los cubanos buscar un equilibrio nacional? ¿Generar iniciativas propias, inclusivas y efectivas sin vencedores, ni vencidos? Cuba necesita que todos los cubanos dentro y fuera sean facilitadores de un renacimiento mixto del país. Transitar caminos creativos y viables. Una vía cubana.
Activista cubano. Graduado en Ciencias Políticas y Periodismo.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de mayo de 2016, 7:04 p. m. with the headline "El vaso cubano."