Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Opinión Sobre Cuba

Los muertos no hablan

Sí, es un dicho popular en Cuba que “los muertos no hablan”, porque de hacerlo, la historia de los pueblos estaría sembrada de insólitos acontecimientos. Se ha informado que en la isla ha crecido la profanación de cadáveres, como indica el reciente reportaje de este diario [Ver El drama de los cementerios en Cuba, el Nuevo Herald, 31 de mayo].

La profanación de cadáveres en la isla llama la atención. La profanación de sepulturas es un delito contra la salud, y es la violación más antigua entre las conductas que atentan contra la salud pública y una ofensa a la religión. Sin embargo, el rasgo más visible de esta ilícita actividad es el ánimo de lucro y también, ocasionalmente, un impulso sexual morboso, que los romanos denominaban “desfogamiento de la venus nefanda”, pues la pareja que no podía compartir sus sueños de convivir, mediante el matrimonio, por la muerte de uno de ambos, el otro o la otra acudía hasta su tumba para rendirle ese póstumo homenaje, acudiendo a diversos gestos.

La tradicional legislación penal cubana precastrista brindaba tutela jurídica para evitar tales conductas, esto es, la profanación de cadáveres, contemplada en la tipicidad de violación de sepulcros o sepulturas, con cualquier objeto, o sin objeto. La legislación penal castrista, con ligera modificación, mantiene como punibles las inhumaciones o exhumaciones ilegales.

El aumento de esta actividad que ya se extiende por toda la isla, cobra impulso a medida que la fuerza laboral de los cementerios cubanos es golpeada por las más elementales necesidades materiales, tal como señala el reportaje mencionado de este diario, destacando que “si hay que sacrificar a las muertos para dar de comer a los vivos, lo haremos”, agregando uno de los sepultureros del cementerio de Colón, en La Habana: “El que trabaja en una tienda resuelve (roba), o el que trabaja en un almacén, pero los que trabajamos en los cementerios también tenemos que comer”.

Los que abandonamos la isla y dejamos los panteones donde reposan los restos de nuestra familia, quedamos expuestos a cualquier acto vandálico, en el que esté presente la profanación que hemos comentado y hasta la comercialización de esos panteones. Se sabe que los cementerios han sido fuente para inspirar a novelistas en su quehacer literario y publicar textos relacionados con esta zona de la vida humana, con episodios macabros, sin pasar por alto al cine con filmes de horror, como los de Drácula. Empero, los cementerios justamente han sido denominados como el camposanto donde se supone que el ser humano encuentra la paz definitiva y que sus restos perdurarán, sin que sean víctimas de profanación alguna. Como dijo el poeta: Son los muertos los que en dulce calma/en paz disfrutan de la tumba fría…”

Es penoso que en un país sucedan hechos de esta naturaleza, en que el ánimo de lucro se despierte por imperativo de las circunstancias reinantes, lo que atiza las precarias condiciones de vida en la isla para el cubano de a pie. Mientras Cuba esté bajo el imperio del régimen castrista, persistirán tales estímulos para el desarrollo de esas conductas profanadoras.

Las explicaciones que brindaron los sepultureros habaneros para justificar sus conductas son harto elocuentes, al fundarse en las privaciones que sufren, de lo que se colige que ni aun los muertos gozan de paz en sus predios de descanso.

Abogado cubano. Reside en Miami.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de junio de 2016, 0:27 p. m. with the headline "Los muertos no hablan."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA