La masacre de El Junquito
Una vez más, los actuales gobernantes de Venezuela se burlan de la Constitución y las leyes de su país. Siguen en el poder a costa de lo que sea y pasando por encima de vidas inocentes y honestas.
Acaban de masacrar al ex-policía y opositor rebelde Óscar Pérez y a sus compañeros cuando se encontraban en una casa de El Junquito, Caracas. La vivienda fue vista por el régimen como si se tratara de un fuerte militar construido con concreto y hormigón y como si estuviera defendida por comandos de ISIS o Al Qaeda. Hay videos que muestran a los enviados de Maduro y Diosdado Cabello disparando proyectiles con los que se pueden perforar tanques de guerra y con lluvia de balas que parecían tener como blanco a unos mil enemigos. No seis personas.
Después de haber destrozado a los perseguidos, se llevaron los cuerpos acribillados, o lo que quedaba de ellos, los cremaron y los enterraron sin permiso de sus familiares. Obvio. Para no dejar huellas o rastros de la atrocidad que cometieron contra Daniel Enrique Soto Torres, Abraham Israel Agostini Agostini, José Alejandro Díaz Pimentel, Jairo Lugo Ramos, Abraham Lugo Ramos y Lisbeth Andreína Ramírez Mantilla. Esta última, según se dijo, estaba embarazada. Foro Penal Venezolano tuvo acceso a las actas de defunción y al parecer seis tenían disparos en la cabeza. La iglesia católica calificó este hecho como “horrible masacre”.
Después de la atrocidad, el gobierno no descansó hasta vaciar su última gota de humillación contra los familiares de los asesinados. En el cementerio del Este de Caracas, durante el sepelio de Óscar Pérez tomaron militarmente el lugar y no dejaron pasar a nadie.
Lo otro es que en el Zulia, con apenas siete personas, en un camposanto militarizado y sin que previamente se hicieran actos velatorios, llevaron a cabo el entierro de tres de las víctimas de la masacre, los hermanos Abrahan y Jairo Lugo Ramos, y Daniel Soto Torres, quienes fueron trasladados desde Caracas en helicóptero militar. El sepelio se llevó a cabo una hora después del arribo, solo en presencia de sus padres y pocos familiares, de acuerdo al testimonio de un pariente.
Es la mejor prueba de cómo una dictadura con toda su maldad en acción, sigue haciendo lo que le viene en gana y sin apego a la ley. No dan comida al pueblo y la que hay la manipulan. No hay medicinas y no permiten que desde el exterior llegue ayuda humanitaria. Está claro que el país sigue siendo gobernado por forajidos que pagan una fortuna a La Habana por la experticia para ejercer la maldad con éxito y así mantenerse en el poder.
Para colmo del descaro y en otro escenario, ante la Corte Internacional de La Haya se acaba de aparecer Maikel Moreno, como presidente de la fraudulenta Corte Suprema de Justicia. Maikel José Moreno Pérez es un ex policía acusado de asesinato, quien entre sus “méritos” ante el gobierno tiene el aval de haber ratificado la condena contra el opositor Leopoldo López.
Pero al igual que en Cuba en Venezuela someten al pueblo con hambre y con la escasez. El régimen de Caracas está plagado por una caterva de bandidos que solo sabe dañar, perseguir, humillar, pelear contra los débiles, comprar a los militares y atacar a cuanto opositor se atraviese. Instituciones como la iglesia, los medios de comunicación y otras han sido vapuleadas.
Pero volviendo a lo de Óscar Pérez, queda demostrado que nunca estuvo en la intención del gobierno apresarlo, sino aniquilarlo. ¿La razón? Su mensaje estaba llegando a mucha gente. Y aunque el régimen diga lo contrario, él nunca evocó la muerte como símbolo y en todas sus acciones dejaba mensajes de esperanza. No cadáveres. Valga decir que el gobierno tuvo que recurrir a la muerte de dos funcionarios durante la acción de El Junquito, para decir que Pérez sí había disparado a la policía.
Heiker Vásquez, líder de los colectivos del barrio 23 de Enero de Caracas, fue uno de los muertos que el régimen achaca a la gente de Pérez. Hay información de que murió después de recibir un disparo en la espalda. Por cierto, ¿qué hacía ese caballero allí si no era policía? ¿Acaso no se trataba de una operación policial comandada por un mayor de la Guardia Nacional?
En fin, el daño ya está hecho y ahora habrá que seguir esperando el próximo capítulo de esta tragicomedia que protagoniza el gobierno de Nicolás Maduro y donde el Bravo Pueblo está siendo sometido a una de sus peores pesadillas.
Periodista venezolano.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de enero de 2018, 3:53 p. m. with the headline "La masacre de El Junquito."